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LA REINA Y LA CASA REAL

La Monarquía danesa es una de las más antiguas del mundo y se encuentra entre las instituciones de mayor popularidad y raigambre en el seno de la sociedad danesa. La actual reina, Margrethe II, ha sabido ganarse el cariño y el respeto de todo el pueblo danés y despertar, al igual que el resto de la familia, su más vivo interés.

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La reina Margrethe ha conferido un carácter muy personal al discurso real de Año Nuevo, y escucharlo durante la última noche del año se ha convertido en toda una tradición en la mayoría de los hogares daneses, 2003. Foto: Scanpix/Keld Navntoft.

Los miembros de la Casa Real

En el sentido más estricto del término, la Casa Real la integran la reina Margrethe II, el príncipe Henrik –consorte de la Reina–, el príncipe heredero Frederik, la princesa heredera Mary –su esposa– y su hijo, el príncipe Christian. A ellos hay que añadir al príncipe Joachim y sus dos hijos, los príncipes Nikolai y Felix, así como a la hermana de la Reina –la princesa Benedikte– y su cónyuge, y a la prima de ambas, la princesa Elisabeth. También la que fuera consorte del príncipe Joachim, la princesa Alexandra, condesa de Frederiksborg, se cuenta entre los miembros de la Casa Real.

     La reina Margrethe, primogénita del que más tarde reinaría con el nombre de Frederik IX y de la reina Ingrid, nació el 16 de abril de 1940. A partir de 1959, año en que terminó el bachillerato, estudió Ciencias Políticas y Arqueología en las universidades de Copenhague, Cambridge, Århus, La Sorbona y Londres. En 1967 contrajo matrimonio con el diplomático francés conde Henri de Laborde de Monpezat
(1934-), a partir de ese momento príncipe Henrik. Fruto de este matrimonio son Frederik, nacido en 1968, y Joachim, en 1969. La Reina ha sabido imprimir un estilo extrovertido también a la Casa Real, que durante su reinado ha experimentado una apertura hacia el exterior mayor que en el pasado. En sus viajes estivales a bordo de la embarcación real Dannebrog concede especial importancia al hecho de visitar todos los rincones del Reino, incluidas las Islas Feroe y Groenlandia. Además ha logrado dotar al tradicional discurso televisado de Año Nuevo de un sello personal que ha venido a consolidar la posición de la Monarquía ante la población. También cultiva múltiples disciplinas artísticas y literarias, afición que ha dado lugar a numerosas manifestaciones en forma de pinturas, ornamentos sacros, escenografías, ilustraciones y traducciones del sueco al danés y, en colaboración con el Príncipe consorte, del francés al danés.

     El príncipe Henrik es, al igual que la Reina, un intelectual. Licenciado en Literatura Francesa y Lenguas Orientales, ha editado varios libros, entre ellos unas memorias, El destino obliga (1996), la colección de poemas Cantabile (2000), ilustrada con collages realizados por la Reina, y en 2005 un nuevo libro de poesía, Brisa susurrante, publicado asimismo en francés con el título Murmures de vent. Es también un reconocido autor de libros de cocina y un experto viticultor. La pareja posee una explotación vitivinícola en el suroeste francés, el Château de Caïx, cerca de Cahors, lugar de origen del Príncipe consorte, donde suele pasar el final del verano. El espíritu cosmopolita del Príncipe consorte se manifiesta en su intensa labor internacional y en su frecuente colaboración para impulsar las exportaciones danesas por todo el mundo.

     Sus hijos, el príncipe heredero Frederik y el príncipe Joachim, han recibido una esmerada educación militar ampliada, en el caso del Príncipe heredero, con una exigente formación en el cuerpo de elite de submarinistas. Más tarde se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Aarhus, estudios que complementó con varias estancias en el extranjero, por ejemplo en la Universidad de Harvard (EE.UU.), y con sus servicios como diplomático durante breves períodos. El 14 de mayo de 2004 contrajo matrimonio con Mary Elizabeth Donaldson, la princesa heredera Mary, nacida en Hobart, Tasmania, en 1972. En 2005 fueron padres de un niño, el príncipe Christian. El príncipe Joachim, dueño de la hacienda Schackenborg en Møgeltønder, al sur de Jutlandia, ha centrado sus estudios en el campo de la agricultura. En 1995 contrajo matrimonio con Alexandra Christina Manley, princesa Alexandra y ahora también condesa de Frederiksborg, nacida en Hong Kong en 1964. Son padres de los príncipes Nikolai (1999- ) y Felix (2002- ). La pareja se divorció de común acuerdo en 2005.

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El príncipe consorte Henrik, 1992. Foto: Rigmor Mydtskov.

La historia de la Casa Real

La historia de la Casa Real se remonta con toda seguridad hasta Gorm el Viejo, fallecido en 958. En su forma original, la monarquía tenía carácter electivo, pero en la práctica dicha elección solía limitarse al primogénito del monarca reinante. Como contrapartida, el rey firmaba unas capitulaciones destinadas a regular la relación de poder entre el soberano y sus súbditos. Con la instauración de la monarquía hereditaria en 1660-1661, la forma de gobierno pasó a ser el absolutismo. La Ley Real de 1665 establecía el orden sucesorio según el principio del derecho de primogenitura por vía masculina, al tiempo que regulaba diversos aspectos de la situación interna de la Casa Real. La Constitución democrática del 5 de junio de 1849 supuso el paso de la monarquía absoluta a la constitucional. La Ley de Sucesión al Trono del 27 de marzo de 1953 introdujo el derecho sucesorio por vía femenina de forma parcial, hecho que despejó el camino al trono para la reina actual.

     La muerte de Christoffer III en 1448 supuso la extinción de las líneas directas de la antigua dinastía danesa. El duque Christian de Oldenborg fue elegido su sucesor y ese mismo año accedió al trono de Dinamarca con el nombre de Christian I. Pertenecía a una de las ramas colaterales de la dinastía original y se convirtió en fundador de la nueva dinastía, la casa de Oldenborg, que reinaría hasta 1863. El último soberano de esta línea, Frederik VII, murió ese mismo año sin dejar descendencia por lo que, en virtud de la Ley de Sucesión al Trono de 1853, la corona pasó a manos de un pariente suyo, el príncipe Christian de Glücksborg, descendiente en el mismo grado de la Casa Real. A la muerte de Frederik VII accedió al trono con el nombre de Christian IX y fundó la actual casa de Glücksborg.

     Christian IX recibió el sobrenombre de «el suegro de Europa», ya que su hija Alexandra contrajo matrimonio con Eduardo VII de Inglaterra, su hija Dagmar con Alejandro III de Rusia y una tercera hija, Thyra, se casó con el duque Ernest August de Cumberland. En 1863 su hijo Vilhelm accedió al trono de Grecia con el nombre de Jorge I, y en 1905 su nieto Carl, desde entonces Haakon VII, se convirtió en rey de Noruega. De este modo la Casa Real danesa estableció lazos dinásticos con muchas de las casas reinantes en Europa.

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El príncipe Joachim en 2004 en Turquía, donde participó en una campaña de promoción de la industria danesa. Foto: Indius Pedersen.

     El hijo de Christian IX, Frederik VIII, tenía 63 años cuando en 1906 logró al fin subir al trono. A su muerte en 1912 le sucedió su primogénito Christian X, que reinó en Dinamarca durante las dos guerras mundiales. Se le recuerda por ser el rey que en 1920, tras la reincorporación del norte de Schleswig a Dinamarca, cabalgó hasta el otro lado de la antigua frontera y penetró en las tierras recuperadas, y por sus célebres paseos a caballo por las calles de Copenhague durante los primeros años de la ocupación alemana (1940-1945), que le convirtieron en un símbolo de la unidad nacional.

     Christian X falleció en 1947. Le sucedió su primogénito Frederik IX, que en 1935 había contraído matrimonio con la princesa sueca Ingrid. Fruto de este matrimonio fueron tres hijas, Margrethe, Benedikte, nacida en 1944 y casada en 1968 con el príncipe Richard zu Sayn-Wittgenstein-Berleburg, y Anne-Marie, nacida en 1946 y desposada en 1964 con el entonces rey de Grecia, Constantino II. Al contrario que su padre, Frederik IX aceptó desde el primer momento el hecho de que el rey careciera de poder político real. Apoyado por su familia emprendió una renovación de la Monarquía para adecuarla al sistema democrático. Su carácter franco y sencillo, unido a su manifiesto amor por su familia, convirtieron a Frederik IX en el máximo exponente de los valores populares de la posguerra, sin que ello fuera en detrimento de la dignidad y la distancia implícitas en la naturaleza de la monarquía. La mayor de sus hijas, Margrethe II, ha sabido continuar y desarrollar la senda trazada por su padre, logrando que la Casa Real y la Monarquía disfruten hoy de una popularidad sin precedentes. La muerte de Frederik IX en 1972 y la de la reina Ingrid en el año 2000 despertaron el más sincero dolor popular.

Funciones y deberes

La Monarquía danesa es constitucional, lo que supone que el monarca no puede emprender acciones políticas por propia iniciativa. A pesar de que sanciona todas las leyes, éstas solamente tienen validez si además son refrendadas por un ministro con responsabilidad parlamentaria. En su calidad de jefe de Estado, la Reina participa en la formación del Gobierno. Tras el asesoramiento de los representantes de las distintas fuerzas políticas, encarga al líder político con más escaños en el Folketing (Parlamento) la formación del nuevo Gobierno y lo nombra tras su constitución. Es, además, la cabeza formal del Gobierno, lo que implica que ocupa la presidencia del Consejo de Estado, institución que ratifica y tiene capacidad para hacer entrar en vigor las leyes aprobadas. El primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores se reúnen periódicamente con la Reina para informarla del desarrollo de la política de la nación. La Reina preside el recibimiento de los jefes de Estado extranjeros en visita oficial así como las delegaciones danesas en visita oficial fuera de Dinamarca. Asimismo, nombra y destituye a los funcionarios del Estado.

     Las funciones principales de la Reina son las de representar a Dinamarca en el exterior y constituir un nexo de unión en el interior de la nación. Este último cometido lo lleva a cabo asistiendo a conmemoraciones, inauguraciones de exposiciones y puentes, etc. La Reina participa a menudo en aquellas exposiciones celebradas en el extranjero y cuya finalidad es el fomento de la actividad económica empresarial. Con cierta frecuencia concede, además, audiencias públicas en las que algunos ciudadanos tienen ocasión de compartir unos minutos en privado con la reina de la nación.

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Una de las mayores empresas artísticas de la reina Margrethe fue la escenografía y el vestuario para el ballet pantomima Kærlighed i Skarnkassen (Amor en el basurero), basado en tres cuentos del escritor Hans Christian Andersen y con coreografía de Dinna Bjørn. En la foto aparecen la Reina y los bailarines después del estreno en el Pantomimeteatret del Tivoli, 2001. Foto: Scanpix/Bo Tornvig.

Las órdenes de caballería danesas

La Reina es maestre de las dos órdenes de caballería danesas, la Orden del Elefante y la Orden de Dannebrog, mientras que el príncipe Henrik es su canciller. La Orden del Elefante es la más distinguida y parece probable que su origen se remonte al siglo XV. Antiguamente se otorgaba preferentemente a los soberanos extranjeros y a miembros destacados de la nobleza danesa. Hoy en día se reserva casi exclusivamente a los jefes de Estado extranjeros y a los miembros de la familia real. La Orden de Dannebrog fue fundada por Christian V en 1671, pero en 1808 cambió sus estatutos siguiendo el modelo de la Legión de Honor francesa y quedó dividida en diferentes grados de distinción. En la actualidad se destina a condecorar a ciudadanos daneses destacados por sus méritos.

     Hoy, como antaño, cualquier decisión sobre el reparto de órdenes recae sobre el maestre; sin embargo, la administración diaria es competencia del Capítulo de la Orden, que forma parte de la Corte. El número relativamente alto de condecoraciones reales y de los grados más bajos de la Orden de Dannebrog que se conceden ha convertido a las órdenes en nexo de unión entre la población y la Casa Real.

     Las joyas de la Corona danesa, atributos del monarca, incluyen la corona, el cetro (la autoridad suprema), el orbe (el globo terráqueo), la espada y la crismera. A esto hay que añadir los collares de las Órdenes del Elefante y de Dannebrog, que la Reina luce en ocasiones especiales. La más antigua de las joyas es la espada de Christian III, de 1551. Desde 1680 aproximadamente, las joyas se conservan en el palacio de Rosenborg.

     En su origen, las joyas se mostraban en la ceremonia de coronación del monarca electo, en la que el clero y la nobleza ceñían la corona a la cabeza del rey para expresar de manera simbólica que con ese gesto le conferían la dignidad real en nombre del pueblo. Como consecuencia de la instauración del absolutismo en 1660/1661, la coronación quedó reemplazada por una ceremonia de ungimiento con la que quedaba de manifiesto que el rey ya no era elegido por el pueblo sino ungido por el Señor. En 1671, con ocasión del ungimiento de Christian V, se diseñó una nueva corona que vino a sustituir a la sencilla corona abierta en forma de aro de la monarquía electiva. Como símbolo de su omnipotencia, el monarca absoluto se autocoronaba y en la iglesia era ungido con los santos óleos de la crismera. La introducción de la monarquía constitucional en 1849 supuso el fin de los ungimientos, que quedaron reemplazados por una ceremonia en la que el primer ministro proclamaba al nuevo monarca desde los balcones del palacio de Christiansborg.

Reyes daneses

Casa de Oldenborg
1448-1481 Christian I
1481-1513 Hans
1513-1523 Christian II
1523-1533 Frederik I
1534-1559 Christian III
1559-1588 Frederik II
1588-1648 Christian IV
1648-1670 Frederik III
1670-1699 Christian V
1699-1730 Frederik IV
1730-1746 Christian VI
1746-1766 Frederik V
1766-1808 Christian VII
1808-1839 Frederik VI
1839-1848 Christian VIII
1848-1863 Frederik VII
Casa de Glücksborg
1863-1906 Christian IX
1906-1912 Frederik VIII
1912-1947 Christian X
1947-1972 Frederik IX
1972- Margrethe II

La residencia real

A partir del siglo XV, el palacio de Copenhague pasó a ser la residencia oficial de los reyes. Hacia 1730 lo sustituyó el palacio de Christiansborg. Tras el incendio del palacio en 1794, el Rey se trasladó a Amalienborg, que continúa siendo la residencia principal. Sin embargo, el ala regia del reconstruido palacio de Christiansborg sigue albergando los locales de representación de la monarquía, destinados, entre otros usos, a banquetes de gala oficiales, convites reales, recepciones de Año Nuevo y audiencias públicas de la Reina.

     El conjunto de Amalienborg constaba originalmente de cuatro palacios nobiliarios de idéntico exterior, construidos simétricamente en torno a una plaza de armas octogonal en cuyo centro se alzaba la estatua ecuestre de Frederik V realizada por el escultor francés J.F.J. Saly. Este gran complejo arquitectónico se erigió como eje central de Frederiksstaden, el nuevo barrio acomodado de Copenhague que se construyó en 1748 como parte de los actos conmemorativos del tercer centenario de la llegada al trono danés de la casa de Oldenborg. Cada uno de los cuatro palacios ha sido desde entonces la residencia oficial de los sucesivos monarcas reinantes. Hoy, uno de ellos (el palacio Moltke o de Christian VII) funciona como residencia de invitados y desempeña una función eminentemente representativa. En los palacios restantes residen la Reina y el príncipe Henrik (palacio Schack o de Christian IX) y los Príncipes herederos (palacio Levetzaus o de Christian VIII). Cuando concluyan los trabajos de restauración del palacio Brockdorff (o de Frederik VIII), que fuera residencia de Frederik IX y la reina Ingrid, los Príncipes herederos se trasladarán a él. Estos cuatro palacios, junto con el Palacio Amarillo, situado en las inmediaciones del conjunto de Amalienborg, constituyen el marco en el que se desarrollan las distintas funciones de la Corte.

     La residencia de verano predilecta de la pareja real es el palacio de Fredensborg, al norte de la isla de Selandia. Este palacete, arquitectónicamente inspirado en el Barroco italiano, fue levantado por Frederik IV entre 1720 y 1722 para conmemorar el final de la Gran Guerra del Norte. Desde entonces el palacio, situado en un hermoso marco natural, ha sido la residencia de verano de diferentes monarcas. El que más asiduamente lo visitó fue Christian IX, que cada verano, durante las «Jornadas de Fredensborg», organizaba allí reuniones de carácter informal a las que acudía su enorme familia, compuesta por las principales dinastías europeas. Hoy en día, el palacio continúa siendo escenario de las cenas de gala con las que se recibe a las visitas de Estado y de las celebraciones familiares de la Casa Real. La Reina y el príncipe Henrik disponen además del palacio de Marselisborg, al sur de Århus, su residencia durante sus estancias en Jutlandia. Este palacio de inspiración barroca se construyó por iniciativa del Ayuntamiento de Århus entre 1899 y 1902 y fue entregado al entonces príncipe Christian (X) y a la princesa Alexandrine como regalo por sus esponsales en 1898.

     También el pequeño palacete de Rosenborg, en el centro de Copenhague, y el palacio de Frederiksborg, en Hillerød –ambos construidos por encargo de Christian IV a comienzos del siglo XVII– fueron en el pasado residencias temporales de los reyes. Hoy en día han sido transformados en museos. El palacio de Rosenborg alberga las Reales Colecciones Danesas y el palacio de Frederiksborg, reconstruido tras el devastador incendio de 1859, se ha acondicionado como museo nacional de historia. Por último, es obligado hacer referencia al palacio de Gråsten, al sur de Jutlandia, entre los Reales Sitios. En 1936 este palacio fue cedido por el Estado danés a los herederos recién casados, el príncipe Frederik (IX) y la princesa Ingrid, como residencia de verano.

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Los príncipes herederos Frederik y Mary en el balcón del Ayuntamiento de Odense durante su visita a la ciudad en 2004. Foto: Jørgen Jessen/NF.

El presupuesto de la Corte

En comparación con otras casas reales, el presupuesto de la Corte danesa es relativamente modesto. El ceremonial se limita a lo estrictamente necesario y se aleja de extravagantes ostentaciones. Sólo en contadas ocasiones –visitas de Estado, matrimonios reales, cumpleaños emblemáticos y aniversarios de reinado– se hace gala de un fastuoso despliegue cargado de tradiciones. El personal de la Corte está integrado por cerca de 140 miembros cuyos salarios retribuye la lista civil, la asignación estatal para la Casa Real. Una parte importante de esta asignación la constituye la renta anual de la familia real. En la actualidad asciende a un total de 81.600.000 coronas aproximadamente.

     En una época caracterizada por la internacionalización y las rápidas transformaciones de los valores fundamentales, la Casa Real danesa aparece como un importantísimo símbolo de la unidad nacional y como un punto de referencia en medio de un mundo inestable. Ello se debe, en parte, a la profunda raigambre de la Monarquía en antiquísimas tradiciones, pero también a los esfuerzos de la Casa Real por adaptarse a los tiempos modernos sin que ello implique un rechazo de valores tales como la constancia, el respeto a la tradición, el sentido del deber y la responsabilidad que, desde una perspectiva histórica, siempre han formado parte de la monarquía como forma de gobierno.

Knud J.V. Jespersen
Catedrático de universidad, dr. phil.

Información adicional

Hofmarskallatet
(Mariscalía de la Corte)
Det Gule Palæ
Amaliegade 18
DK-1256 Copenhague K
(+45) 3340 1010




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Edición 1 de la publicación, con fecha de la versión 07-07-2006,
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