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6. Mensajes clave

Los hallazgos y las conclusiones detalladas del presente Informe de Síntesis plantean varias ideas posibles para seguir mejorando la eficacia de la ayuda, en base a la experiencia de la aplicación de la Declaración. En esta sección se destacan las recomendaciones más importantes que surgieron, junto con el breve fundamento y la base para cada una de ellas. Es claro que algunas de estas recomendaciones principales no son nuevas: algunas resultan tan conocidas como aparentemente obvias. Es necesario presionar nuevamente en pos de estas medidas políticas clave, de manera simple y rigurosa; en primer lugar, porque son muy importantes, y en segundo lugar, porque son áreas en las que, hasta el momento, ni los donantes ni los países socios han logrado cumplir firmemente con los compromisos de París y Accra.

Importancia para otros actores que no estén específicamente incluidos a continuación: El enfoque principal de esta evaluación ha sido las acciones reforma de las ayudas desde 2000-2005 por parte de los países socios, donantes y los organismos que ratificaron la Declaración de París como tales. Al mismo tiempo, las evaluaciones nacionales y otros trabajos han vuelto a confirmar las conclusiones del Foro de Alto Nivel de Accra sobre la importancia de los roles en el desarrollo y la ayuda de un número creciente de otros actores y tipos de cooperación.

Por otra parte, importante evidencia ha surgido de la evaluación del trabajo de: organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional, los proveedores de financiamiento condicionado que aún no han aprobado la Declaración (los gobiernos, los programas mundiales, y los actores del sector privado), así como los participantes en las formas regionales de cooperación para desarrollo, Sur-Sur, triangulares, incluida la inversión, que puede o no puede implicar la transferencia de recursos en condiciones favorables. Varios de estos grupos de actores han participado en los esfuerzos de la eficacia paralelamente. En el caso de las organizaciones de la sociedad civil, se han comprometido a informar en el Foro de Busan. Se mejoraría en gran medida el valor de este foro mundial si los demás fueran a participar plenamente así.

Mientras tanto, si bien queda fuera del mandato de esta evaluación recomendar acciones específicas para otros grupos, es importante subrayar que la evidencia indica claramente que todas las recomendaciones que figuran abajo son pertinentes para todos estos otros actores. Ellos traen sus propias perspectivas y la experiencia para cualquier discusión global más amplia, pero la evidencia es clara de que sin su compromiso y cooperación, los beneficios de las reformas de la ayuda y la ayuda a los países en desarrollo se reducirá considerablemente. También se identificaron algunas áreas importantes que en su propio trabajo se beneficiarían claramente de las recomendaciones derivadas de esta evaluación.

6.1 Para los encargados de formular las políticas en los países socios y los países y organismos donantes

1. Tomar las decisiones políticas difíciles y llevarlas a cabo

Es necesario que el Foro de Alto Nivel de Corea encuentre maneras innovadoras de volver a obtener y mantener el alto nivel de compromiso político a fin de hacer un balance de la experiencia, resolver problemas difíciles y establecer las direcciones futuras.

Los foros de alto nivel han sido ocasiones cruciales para que los dirigentes políticos se reúnan periódicamente y comprueben el progreso, debatan y resuelvan cuestiones políticas y establezcan el rumbo de los próximos pasos en la mejora de la ayuda. La Evaluación ha constatado repetidamente que el impulsor clave para el éxito de la reforma en los países y los organismos donantes ha sido el compromiso y el apoyo político de alto nivel. Su ausencia puede ser una de las razones fundamentales del estancamiento del progreso en otros aspectos. La agenda política de alto nivel no debe ser burocrática, y debe centrarse en las opciones políticas que atraigan e involucren tanto a los dirigentes experimentados como a los nuevos, incluidos los de los países y organismos que aún no pertenecen a la coalición de la Declaración.

El Foro sigue siendo el lugar adecuado para iniciar nuevos acuerdos que mantengan y amplíen los avances en la articulación de los mecanismos internacionales para la reforma de la ayuda. También debe promover formas innovadoras de mantener un mayor compromiso político entre un Foro y otro en el trabajo continuo de reforma in situ. A nivel nacional, una mayor atención en las acciones perderá impacto si depende sólo de las relaciones entre los funcionarios de ambas partes, o entre los funcionarios de los donantes y los ministros de los países socios. Así sean los foros de alto nivel u otros escenarios los que puedan proporcionar el mejor mecanismo para el futuro, algunos medios manejables de alta prioridad seguirán siendo vitales para mantener la participación de las altas esferas políticas.

2. Centrarse en la transparencia, la responsabilidad recíproca y el manejo de riesgos compartido

La siguiente fase de reformas para fortalecer la eficacia de la ayuda se debe basar en las ganancias de la campaña de la Declaración, y mejorarla por medio de la superación de la percepción mundial de la “declaración grandiosa” para concentrarse en los cambios más necesarios. Entre estos se cuentan:

  • la profundización de la adhesión a los principios de apropiación nacional, alineación y armonización del apoyo de los donantes, así como la transparencia y la responsabilidad recíproca en el seguimiento y logro de los resultados;


  • la inclusión del “manejo de riesgos compartido” a este marco de principios; y


  • prestar atención principalmente a la acción coordinada in situ liderada por los países, en que los foros conjuntos a nivel nacional gestionen las relaciones de ayuda y la aplicación de las reformas.

La transparencia se mencionó varias veces durante la Evaluación como base indispensable para la eficacia y la responsabilidad recíproca. Este es un progreso que se puede aprovechar. Si se plantea el manejo de riesgos compartido como principio rector, se reconocerá abiertamente que existen muchas incertidumbres y riesgos en el desarrollo y en las alianzas. También expresará un compromiso mutuo para enfrentar y manejar los riesgos y los desacuerdos de manera conjunta, con espíritu de asociación madura. Esto aclarará las expectativas de ambas partes. Es necesario centrarse más en la gestión dirigida a los resultados de desarrollo, y tratarla más como un conjunto de técnicas de apoyo que un principio en sí mismo.

3. Centrar y reforzar en los países las iniciativas de eficacia de la ayuda

El liderazgo en las futuras iniciativas de la eficacia de la ayuda debe estar claramente situado y respaldado a nivel de cada país socio, con mecanismos más sólidos liderados por los países y con la facilitación independiente como opción de amplio uso. A nivel internacional, se debe reorganizar la superestructura de elaboración de normas, análisis, presentación de informes y seguimiento de la eficacia de la ayuda a fin de volverla menos onerosa y más directamente útil.

Los resultados dominantes de esta evaluación consisten en que los principios más importantes de reforma de la ayuda y los compromisos de la Declaración se aplican a todas las formas de ayuda internacional. En este momento es necesario que la cooperación para el desarrollo y las reformas de la ayuda regresen a sus bases y vuelvan a concentrar su atención en los niveles nacionales. Esto va a situar y aplicar claramente las reformas de la ayuda en el contexto del mundo real, y va a fortalecer la apropiación, la transparencia y la responsabilidad recíproca en el lugar donde más relevantes resultan.[212] Se deben aprovechar las experiencias provenientes de los países, para sentar las bases de las futuras normas internacionales y la “arquitectura de la ayuda”, con el fin de revertir el estilo descendente de la mayor parte de este trabajo desde 2005.

Los foros nacionales anuales, con la participación de los socios de desarrollo, ya son la norma. Habría que reforzarlos como pieza central del sistema de información compartida, evaluación mutua del desempeño, mayor amplitud de participación y consulta, establecimiento de prioridades, compromiso, alineación y armonización. Son cada vez más los países que cuentan con fuertes mecanismos propios para el seguimiento y la gestión de estas alianzas, o los están elaborando, y se debe apoyar a los demás países que quieran hacerlo. Se deben seleccionar, establecer y acordar a nivel nacional los objetivos y plazos cuantitativos clave para las reformas y el desempeño. La negociación de acuerdos de ayuda a más largo plazo entre el país socio y todos sus donantes deben ser consecuencia de estas iniciativas y dar lugar a las mejoras tan necesarias en la coordinación y la previsibilidad de la ayuda.

Para ayudar a resolver el déficit generalizado en materia de responsabilidad recíproca y los verdaderos retos de lograr que funcione, todos los países deben tener la opción de recurrir a facilitadores o relatores independientes que hagan el seguimiento y ayuden a dirigir estos procesos. Se podría lograr una gran diferencia con personas objetivas o paneles reducidos, que trabajen con los participantes nacionales y la comunidad de donantes, en base a las normas de buenas prácticas y haciendo sus aportes independientes a los foros anuales y a los sistemas internacionales de presentación de informes.

4. Trabajar para extender los beneficios de la reforma de la ayuda a todas las formas de cooperación para el desarrollo

La coalición sin precedentes en la campaña internacional para lograr la eficacia de la ayuda y mejoras más importantes necesita ampliarse para incluir otras formas de ayuda y otros actores con sus propios enfoques e innovaciones. Esto incluye la cooperación en situaciones de fragilidad y crisis humanitarias, nuevas formas de apoyo como la financiación del cambio climático, y la cooperación para el desarrollo en condiciones favorables de los proveedores que trabajan fuera del marco de la Declaración y partes de la sociedad civil, cooperación regional, Sur-Sur y “triangular”.

No todas las formas nuevas o crecientes de cooperación para el desarrollo tienen un componente de ayuda, y no se deberían extender ni diluir las normas demostradas para tratar de ir más allá de la ayuda. No obstante, con una cantidad modesta de mejoras y adaptaciones donde hicieron falta, casi la totalidad de los 56 compromisos de la Declaración demostraron su validez y utilidad como normas y disciplinas básicas en prácticamente todas las formas de apoyo internacional para el desarrollo, con factor concesionario. Esto incluye la cooperación en situaciones de fragilidad y ayuda humanitaria, las nuevas formas de apoyo como el financiamiento relacionado con el cambio climático, la cooperación en condiciones de concesión para el desarrollo de los proveedores que actualmente se manejan fuera del marco de la Declaración, y algunas partes de la sociedad civil, la cooperación regional, Sur-Sur y “triangular”.

5. Reforzar las alianzas internacionales mejoradas en la siguiente fase de reformas

Para el futuro, será de vital importancia aprovechar los avances que se han logrado a nivel internacional, mediante mecanismos conjuntos especialmente elaborados entre los países socios y los donantes para llevar adelante la campaña de reforma de la Declaración de París. Además se debe contar con los suficientes procesos y requisitos de responsabilidad internacionales para continuar con las mejoras.

Tratar de establecer la forma de los futuros “procesos institucionalizados para la colaboración conjunta y equitativa de los países en desarrollo y la participación de las partes interesadas” prevista en el Programa de Accra, sobrepasa el mandato de esta Evaluación. Es probable que estos desafíos sean prioritarios en la agenda del Foro de Alto Nivel en Corea. La Evaluación sí destaca, sin embargo, que el fundamento clave debe ser una base firme de transparencia en el financiamiento y las actividades, tanto en el ámbito nacional como internacional.

Al centrarse más en las acciones de las alianzas a nivel nacional, como se propuso, la necesidad internacional más importante va a ser un mayor propósito común y unas expectativas más exigentes para los donantes y organismos, cuyas actividades abarcan varios países diferentes. El Grupo de Trabajo Conjunto sobre la Eficacia de la Ayuda (respaldado por la OCDE-CAD) ha desempeñado funciones inestimables de ayuda para traer hasta este punto las iniciativas de reforma de la ayuda, con una colaboración entre los donantes y los países socios mucho más fuerte que en el pasado. Sin embargo, esta Evaluación constató igualmente el potencial y la necesidad de una mayor severidad en el análisis, la transparencia, el escrutinio mutuo y la presión de grupo entre donantes y organismos (incluidos los organismos multilaterales y los prestadores de ayuda no pertenecientes al CAD), para acelerar las reformas. Se ha elevado el nivel, y también aumentaron los riesgos.

6.2 Para los encargados de formular las políticas en los países socios

6. Asumir el liderazgo completo y la responsabilidad para las futuras reformas de la ayuda en sus propios países

Los países socios deben asumir en su totalidad el liderazgo y la responsabilidad de seguir mejorando la eficacia de la ayuda en sus propios países. Esto se debe basar en una participación constante de las altas esferas políticas, una estructura nacional más fuerte para involucrar y coordinar a los donantes, y la opción clara de recurrir a facilitadores o relatores independientes que ayuden con el seguimiento de los progresos y apoyen la responsabilidad recíproca.

La Evaluación determinó que el liderazgo nacional, cuando está respaldado por voluntad política y organización suficiente, puede mejorar la eficacia de la ayuda y acrecentar la posibilidad de mejorar los resultados de desarrollo. También puede lograrlo una firme atención a la reforma de la ayuda a nivel nacional, donde la ayuda se pueda gestionar en su propio contexto, y se pueda acentuar la importancia de las reformas más relevantes para las necesidades y capacidades propias del país. Todas las partes interesadas pueden participar más, incluidos los parlamentos, la sociedad civil y el sector privado. Lo más importante es que al apropiarse de la agenda de eficacia de la ayuda, queda claro que los países pueden seguir mejorando sus sistemas, no sólo para mejorar la ayuda, sino en formas que atiendan a sus prioridades de desarrollo más amplias, como los están demostrando varios países.

La evidencia demuestra que la mayoría de los donantes que adoptaron la Declaración estarán dispuestos a respaldar los liderazgos nacionales claros, aunque algunos de sus sistemas aún no estén listos para delegar al campo la autoridad, los conocimientos especializados y la continuidad que se necesitan. Si el país determina que esta es la forma más eficaz de gestionar la ayuda que recibe, van a tener que esforzarse más. Al estar más arraigados en las realidades de cada país, tanto los donantes como los países socios serán objeto de un escrutinio más intenso y se les exigirá una mayor responsabilidad.

Los foros nacionales anuales fortalecidos con la participación de todos los interesados clave, tienen mejor potencial para servir como pieza central de un sistema continuo de información compartida, evaluación mutua del desempeño, establecimiento de prioridades, compromiso, alineación y armonización. El manejo de riesgos compartido se debe plantear explícitamente como un tema nuevo. Se deben seleccionar, establecer y acordar a nivel nacional los objetivos y marcos cronológicos clave para las reformas y el desempeño. Se ha demostrado a menudo que una cantidad manejable de subforos sectoriales o temáticos puede resultar útil, pero probablemente haya que recortarlos si no producen beneficios, en lugar de sobrecargar la industria local de la eficacia de la ayuda. Para apoyar estos sistemas, es necesario que más países se sumen a la tendencia de elaborar sus propios mecanismos para el seguimiento y la gestión de la información, con datos fiables sobre las proyecciones, los compromisos y los gastos relacionados con la ayuda de los donantes.

En los países va a hacer falta un sistema de eficacia de la ayuda más arraigado, que ayude a cumplir con normas más elevadas de responsabilidad recíproca en materia de desempeño y compromisos. En consecuencia, este sistema deberá tener la resistencia necesaria para reconocer y afrontar los desacuerdos. Debido a las relaciones asimétricas y complejas de los países receptores que tratan con varios donantes sobre cuestiones difíciles, a menudo puede surgir la necesidad de una tercera parte objetiva que ayude a facilitar las relaciones y el proceso en los puntos clave. En algunos casos anteriores se han utilizado estos acuerdos, con buenos resultados. Este es el fundamento para la recomendación de que todos los países deben tener la opción de recurrir a facilitadores o relatores independientes que hagan el seguimiento y faciliten estos procesos de gestión y reforma de la ayuda con los representantes del país y la comunidad de donantes. Se esperaría que lo hagan en base a las normas de buenas prácticas y haciendo sus aportes independientes a los foros anuales y a los sistemas internacionales de presentación de informes, según sea necesario.

7. Establecer estrategias y prioridades para fortalecer las capacidades

La mayoría de los países socios debe elaborar estrategias viables para seguir fortaleciendo las capacidades a fin de ejecutar sus políticas y operaciones públicas más esenciales. Esto generará prioridades más claras para orientar el apoyo que los donantes comprometieron para este propósito.

La Evaluación constató que las limitaciones de las capacidades son la fuente más frecuente de dificultades para completar las reformas de la ayuda y, lo que es más importante, para cumplir con las funciones esenciales que la ayuda está destinada a apoyar. Hace décadas que se reconoce al “desarrollo de capacidades” como una prioridad urgente, pero el progreso ha sido mayormente lento y difícil. En última instancia, se trata de un conjunto complejo y orgánico de procesos a largo plazo, y no un área que permita “reparaciones rápidas” ni soluciones de origen burocrático. La Evaluación notó pasos prometedores, pero no existe una solución modelo a la vista. Además de las muchas otras iniciativas que los países tienen en curso, la Evaluación notó una gran necesidad de que los países establezcan algunas prioridades clave para que el apoyo fortalezca sus propias capacidades. Esto es un requisito previo para garantizar el apoyo mayor y mejor coordinado que prometieron los donantes.

8. Intensificar las prioridades políticas y las medidas concretas para combatir la pobreza, la exclusión y la corrupción

Los Gobiernos de varios países socios deben dedicar una mayor prioridad política y una acción más enfocada a reducir aún más los problemas de desarrollo más rebeldes de la pobreza, la exclusión y la corrupción.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio lograron concientizar, respaldar iniciativas y hacer un seguimiento del progreso de los objetivos de desarrollo acordados a nivel mundial. Sin embargo, la Evaluación ha confirmado (al examinar la falta de progreso generalizada para los sectores más pobres, y especialmente a las mujeres y niñas) que incluso la mejor ayuda y sus reformas sólo pueden alentar y reforzar, sin reemplazarlos, al compromiso y la acción nacional fuerte y eficaz. Teniendo en cuenta la variedad de resultados entre los diferentes países, es importante recordar la renovación conjunta específica del compromiso en el Programa de Acción de Accra: “Los países en desarrollo y los donantes garantizarán que sus respectivas políticas y programas de desarrollo se diseñen y se apliquen de manera coherente con sus compromisos internacionales sobre la igualdad de géneros, los derechos humanos, la discapacidad y la sostenibilidad ambiental”. El hecho de que estas prioridades reflejen no sólo expectativas generalizadas, sino también compromisos internacionales compartidos, requiere claramente que ocupen un lugar central tanto en las estrategias de desarrollo como en el diálogo continuo en torno a la ayuda y su aplicación.

Mientras tanto, el cáncer de la corrupción, presente en todo el mundo, es cada vez más conocido y provoca cada vez más indignación pública en la mayoría de los países. También es el centro de atención de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción de 2005, que actualmente cuenta con 140 signatarios. A pesar de la amplia ola inicial de planes y medidas, las prácticas corruptas siguen frustrando las mejores intenciones y los mejores objetivos de aumentar la eficacia de la ayuda, y además limita el potencial de formar mejores alianzas. Estos objetivos son importantes ante todo para los propios países, pero también son fundamentales para las relaciones de ayuda y para apoyar la ayuda en los países donantes. Junto con las políticas y medidas concretas que se necesitan, estos problemas se pueden manejar mejor si se redoblan los esfuerzos en materia de transparencia, se aumenta el diálogo sobre gestión de la ayuda enfocada en el país, y se abren más los enfoques de responsabilidad recíproca y manejo de riesgos.

6.3 Para los encargados de formular las políticas en los países donantes

9. Enfrentar los riesgos mundiales cruciales en material de ayuda y reforma con un mejor cumplimiento de las promesas realizadas

La mayoría de los países donantes, en las altas esferas políticas, deben registrar y corregir las brechas que existen entre los altos riesgos en los programas de ayuda y en el pacto histórico a fin de mejorarlos, y el ritmo lento y vacilante que registra la reforma.

El incremento de los gastos de ayuda en la última década es un testimonio casi seguro del apoyo creciente al desarrollo en los países donantes, tanto por razones políticas y económicas mundiales como por solidaridad. El pacto de la Declaración fue otro paso importante para abordar los prolongados problemas de la ayuda en un nuevo espíritu de asociación, y para ayudar a los pobres del mundo a construir una vida mejor de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Además atrajo la atención mundial y reavivó las expectativas de mejoras importantes en “las relaciones Norte-Sur”.

Tal como lo demostró la Evaluación, la mayoría de los países socios han comenzado lenta pero seguramente a hacer los cambios necesarios para defender su lado en la negociación de la reforma de la ayuda. Además, varios países donantes (todos con sus propias limitaciones políticas, institucionales y administrativas) también han demostrado que estos cambios se pueden superar cuando se invierte la suficiente prioridad política y se obtiene la comprensión y el apoyo público.

Con los altos riesgos geopolíticos involucrados, y el compromiso político compartido con las “acciones de largo alcance y susceptibles de seguimiento para reformar las maneras en que suministramos y gestionamos la ayuda”[213] es urgente que todos los Gobiernos donantes encuentren la forma de superar los obstáculos institucionales o administrativos internos que demoran sus reformas de la ayuda. Con voluntad política, se pueden adaptar inclusive restricciones tales como los requisitos estándar de presupuesto, auditoría, o las necesidades de personal a fin de responder a los diferentes requisitos de trabajo eficaz en la cooperación para el desarrollo. La Declaración es fundamentalmente un pacto entre naciones: se basaba desde el principio en la expectativa de coordinar y armonizar la acción de los donantes, para seguir y apoyar la iniciativa de los países socios. Sin esto, se desgastará el consenso y se perderá el impulso.

10. Afrontar y manejar honestamente los riesgos, reconocer las fallas

Los gobiernos donantes deben reconocer francamente que el desarrollo y la ayuda al desarrollo son inherentemente inciertos y riesgosos, y deben implementar medidas para gestionar los riesgos en forma conjunta con los socios, con un espíritu de asociación madura.

En varios países donantes, el período transcurrido desde la Declaración ha coincidido con una intensa inquietud sobre la responsabilidad por el gasto público, que en ocasiones se han traducido en una fuerte tendencia a evadir el riesgo; estas tendencias han obstaculizado las buenas prácticas y varios de los cambios propuestos. Sin embargo, tratar de evitar todos los riesgos en la cooperación para el desarrollo es arriesgarse a la irrelevancia.

Existen varias maneras demostradas de promover una comprensión pública madura de las incertidumbres y los riesgos de trabajar para el desarrollo y la ayuda, y de cómo manejarlos y aprender de ellos, tanto en las iniciativas de vanguardia como en el uso efectivo de herramientas como la evaluación.[214] Los donantes pueden aprender de estas nuevas técnicas, y aplicar algunas de ellas.

También existen en esta Evaluación más evidencias que respaldan las conclusiones de otras valoraciones importantes, de que en realidad los nuevos enfoques de la cooperación para el desarrollo no son más riesgosos que los proyectos tradicionales estrechamente controlados por los donantes, y que los modelos nuevos incluyen maneras adecuadas de manejar los riesgos, al tiempo que mejoran los beneficios del desarrollo.

11. Intensificar la presión de grupo sobre los que se limitan a aprovechar los beneficios para equilibrar mejor las iniciativas de los donantes

Los países y organismos donantes deben aprovechar en las altas esferas políticas los instrumentos constructivos de presión de grupo que se previeron en la Declaración como impulsores de la mejora en el desempeño colectivo: una minoría de donantes con mentalidad reformista no puede cumplir por sí misma con la parte del pacto que les corresponde a los donantes.

Según las conclusiones de la Evaluación, es de esperar que más países socios tomen la iniciativa de definir sus prioridades y traten de alinear y armonizar las actividades de los diferentes donantes, obtener y publicar la información sobre la ayuda, y reforzar los requisitos de responsabilidad recíproca a nivel nacional. Está claro que algunos donantes ya están trabajando de esta manera y apoyan estos progresos. Otros, por el momento, demuestran menos voluntad o capacidad para hacerlo, lo cual provoca grandes desigualdades en el desempeño de los donantes y un esfuerzo colectivo general que no está a la altura de la visión acordada de la Declaración.

Al mismo tiempo, existen ejemplos notables de donantes y países socios que trabajan con países anfitriones en el desarrollo de una amplia variedad de mecanismos de apoyo coordinado y armonizado. Hay informes claros de buenas perspectivas para una mayor armonización y división del trabajo, especialmente en el marco natural de la Unión Europea y, para la familia de las Naciones Unidas, el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el concepto de “Una ONU”.

Más allá de estas iniciativas, sin embargo, aún existen relativamente pocos mecanismos para que la presión de grupo ayude a atravesar las barreras que demoran el progreso de algunos donantes. La presión de grupo a nivel de campo, donde más claras son las necesidades y las oportunidades, no es efectiva cuando el personal se ve limitado por sus oficinas centrales. Los instrumentos como las revisiones entre colegas del CAD sólo se aplican periódicamente entre los donantes bilaterales, y es posible que no influyan en los principales responsables de tomar decisiones y líderes de opinión de los países afectados. Con miras al Foro de Alto Nivel, la plataforma de mayor jerarquía y la oportunidad más importante para mostrar la responsabilidad recíproca sobre la eficacia de la ayuda, será importante que los donantes aprovechen todas las oportunidades posibles para ejercer una constructiva presión de grupo que garantice una respuesta más equilibrada y colectiva de la comunidad de donantes.

6.4 Mensaje final

Esta evaluación - incluso con su participación amplia y profunda - es todavía necesariamente selectiva. No puede pretender dar la última palabra en la evaluación de los efectos de la Declaración de París o señalar el camino a seguir para la eficacia de la ayuda. Sin embargo, se ha encontrado que casi todos los 56 compromisos de la Declaración original - reforzada por las prioridades establecidas en el Foro de Accra - han sido y siguen siendo muy pertinentes para la mejora de la cooperación al desarrollo. Esa breve lista de compromisos equilibrados a partir de 2005, profundamente arraigada en la experiencia, a veces se ha perdido de vista con el enfoque en principios generales, los indicadores restringidos o las nuevas tendencias. Sin embargo, el compromiso con las reformas de la ayuda a largo plazo, y estas promesas originales y claras, han atraído un apoyo sin precedentes. No son ni obsoletos ni aplicados plenamente todavía y establecen el estándar para el Foro de Alto Nivel de Busan y más allá.


[212] Varios países han llevado la delantera en la experimentación con programas de reforma adaptados a contextos locales, con estrategias de ayuda conjunta, y con una amplia gama de otros foros, estructuras y marcos de evaluación del desempeño. La evaluación ha detectado que incluso algunos de los países que a menudo se citan como casos avanzados en estas áreas, aún deben manejar desafíos serios, como ser Vietnam, Mozambique y Zambia, entre otros. Sin embargo, el enfoque basado en los países es todavía el que mejores perspectivas ofrece para lograr mayores progresos.

[213] Declaración de París, Párrafo 1

[214] Por ejemplo, una innovadora organización no gubernamental, Ingenieros sin Fronteras, ha puesto en marcha recientemente la iniciativa estimulante de publicar sus propios errores e invitar a otros en todo el mundo a que haga lo mismo (véase AdmittingFailure.com). En 2010, el Organismo de Cooperación para el Desarrollo de Noruega ganó el premio nacional anual a la institución que mejor ha demostrado el uso eficiente de los recursos gubernamentales, gracias al uso de los resultados de la evaluación en su trabajo. Poder servir de modelo a otras entidades públicas mientras se trabaja en el difícil campo de la ayuda internacional es una prueba de lo mucho que se puede hacer.




Esta página forma parte de la publicación 'LA EVALUACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE PARÍS, FASE 2 ', como capítulo 11 de 11
Edición 1.0 de la publicación, con fecha de la versión 07-07-2011,
La publicación se puede adquirir en la direccción http://www.netpublikationer.dk/um/11066/index.htm

 

 
 
 
 
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