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4. Hallazgos sobre las Contribuciones a los Resultados de Desarrollo

4.1 Pregunta Central de Evaluación 3: “¿La aplicación de la Declaración de París ha reforzado la contribución de la ayuda a los resultados de desarrollo sostenible? ¿Cómo?”

Este capítulo del informe da el siguiente paso desde el análisis de los cambios en la eficacia de la ayuda, hacia el análisis de las evidencias sobre la contribución de la campaña de la Declaración a los resultados. En ella:

  • se evaluarán brevemente las respuestas generales de las evaluaciones a esta pregunta, y luego


  • se presentarán las conclusiones de evaluación obtenidas por medio de las cuatro sub-preguntas más específicas que figuran en la Matriz de Evaluación.

4.2 Conclusiones generales en el marco de esta pregunta

En ninguna de las evaluaciones se observa una conexión inmediata y directa entre la campaña de la Declaración y los resultados de desarrollo alcanzados, pero en una sólida mayoría de informes existe evidencias de que aportó al menos algunas contribuciones plausibles para mejorar los resultados a través de las vías de reforma trazadas en el capítulo anterior.

El análisis se ciñe al marco acordado para evaluar las posibles contribuciones de las reformas de la ayuda a los resultados de desarrollo sostenible.[158] Las contribuciones de la ayuda, y a su vez las reformas, dependen de los progresos de desarrollo logrados en un país. La ayuda es sólo uno de los factores, como subraya el Capítulo 2 sobre el contexto.

Siguiendo la estructura consensuada, las evaluaciones se basaron en fuentes convencionales para presentar informes sobre los progresos logrados. Luego se usaron otros trabajos de evaluación y exámenes para medir las contribuciones de la ayuda a esos resultados. Como tercer paso, los evaluadores analizaron qué valor podían haber sumado hasta la fecha las reformas a la ayuda. Antes de atribuir contribuciones a las reformas de la DP, las evaluaciones han tenido en cuenta la influencia de otros factores en la mejora de las contribuciones de la ayuda y los resultados de desarrollo, y sopesaron explicaciones alternativas incluyendo la posibilidad de que los resultados pudieron haber ocurrido de cualquier manera, en ausencia de estos aportes.[159]Las conclusiones de las evaluaciones sobre estas cuestiones son coherentes con sus conclusiones sobre los cambios en la eficacia de la ayuda que se sintetizan en la sección anterior.

Las cuatro áreas[160] evaluadas fueron:

  1. los resultados en determinados sectores (especialmente el de la salud, que es el que más comúnmente se estudia);


  2. los resultados relacionados con priorizar las necesidades de los sectores más pobres;


  3. los resultados relacionados con el fortalecimiento de las capacidades institucionales y del capital social; y


  4. los resultados relacionados con la mejora de la combinación de modalidades de ayuda.[161]

Evaluados a través de una secuencia de tres preguntas
Opinión el cuadro en del mismo tamaño

Chasque para ver la tabla: Cuadro 3. Resumen de las contribuciones generales a los resultados de desarrollo analizados''

Debido a la variedad de resultados diferentes, las categorías muestran el hallazgo más frecuente en primer lugar, seguido por la más frecuente, con los hallazgos más particulares reflejados en el análisis detallado.

Las conclusiones de todas estas áreas se resumen a continuación en el Cuadro 3, seguido por un análisis posterior de las evidencias. Debido a la diversidad de conclusiones, las calificaciones listan primero la conclusión más frecuente, seguida por la próxima más común. Las conclusiones más particulares se reflejan en el análisis detallado.

Como en el Cuadro 2, las múltiples categorizaciones enlistan la categoría más grande primero, seguida por la más pequeña, cuando fue aplicable. Para explicar estas conclusiones colectivas con los dos primeros ejemplos: para los resultados en los sectores, especialmente el de la salud, la mayoría de las evaluaciones nacionales indicó cierto progreso en cuanto a resultados de desarrollo. La mayoría de los informes evidenciaron una contribución moderada o sustancial de la ayuda. La mayoría de los países, aunque no todos, observaron algunas contribuciones plausibles de las reformas a la contribución de la ayuda en si misma, para los resultados esperados.

En cuanto a dar mayor prioridad a las necesidades de las personas más pobres, los resultados logrados se perciben mayormente como pocos y las contribuciones de la ayuda también se perciben como menores que en la primera área, pero el valor agregado a la contribución de la ayuda por medio de las reformas de la ayuda es algo mayor que en el caso de la salud.

4.3 Hallazgos específicos

Resultados de desarrollo: “¿Han mejorado los resultados en sectores específicos a través de la aplicación de los principios de la DP?”

Conclusiones: La mayoría de las evaluaciones indican al menos cierto progreso significativo en los resultados de desarrollo desde el período 2000-2005, especialmente en materia de salud. La mayoría también indica algunas contribuciones, si bien irregulares, de la ayuda a esos resultados mejorados, sustanciales en algunos casos.

Las evaluaciones indican un fortalecimiento entre mode-rado y escaso de la contribución de la ayuda durante el período vinculado al paquete de reformas de la Declaración. Estos efectos se relacionan principalmente con la función de la Declaración de promover, fortalecer y legitimar las plataformas y los marcos para la acción y la coordinación. Las evaluaciones indican que al facilitar un mayor crecimiento de las inversiones, la participación y la eficacia, ya se producen contribuciones plausibles de la ayuda influida por la Declaración a los servicios o efectos de salud mejorados, con resultados más variados o no concluyentes en otros sectores.

El enfoque en las contribuciones en determinados sectores ha logrado cimentar en gran medida el análisis, y ayudar a explicar el desempeño. La totalidad de los 21 informes indican cierta contribución de la campaña de la Declaración a las iniciativas de desarrollo sectorial. Muchos de estos reflejan cambios en el proceso, pero a menudo han facilitado el crecimiento de las inversiones, la eficiencia y los resultados. Los distintos niveles y tipos de funciones, así como algunos desafíos pendientes, se explican en los extractos de los informes a continuación:[164]

 “Las áreas de contribución de la Declaración de París (DP) al progreso sobre la eficacia de la ayuda incluyen el marco de políticas de desarrollo, los mecanismos de coordinación de la ayuda y los enfoques sectoriales de gestión. Estos son resultados significativos y sostenibles que se han traducido en algunas inversiones de desarrollo que reflejan todos o algunos de los principios de la DP en su diseño y aplicación. Más concretamente, la DP ha mejorado el diálogo intenso en el sector, lo cual contribuyó al desarrollo de mecanismos y procesos que han favorecido el apoyo coordinado a los sistemas nacionales y el uso más amplio de los enfoques basados en programas. Los compromisos han orientado la aplicación del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La DP ha fomentado la armonización de los enfoques de los donantes, como se evidencia en el Marco de Asistencia Conjunta y la División del Trabajo en el sector de la salud. Sin embargo, la mayoría de los socios de desarrollo se encuentran atrapados entre el requisito del trabajo conjunto a nivel nacional y el de responder a las prioridades y preocupaciones diferentes de sus oficinas centrales. … La continua fragmentación de las modalidades de ayuda supone una carga administrativa enorme para las capacidades del sector, y refleja la falta de confianza de los socios de desarrollo en los sistemas nacionales.

… Es difícil de rastrear si la DP ha sido un factor de influencia en la gestión dirigida a los resultados a nivel sectorial. Del mismo modo, no existe evidencias de que la DP haya sido un factor determinante para influir en la responsabilidad recíproca, debido a las relaciones de responsabilidad asimétricas entre el Gobierno y los socios de desarrollo. Respecto de la eficacia administrativa, es evidente la cantidad sustancial de tiempo que dedican los socios de cooperación y los funcionarios del Gobierno de la República de Zambia para asistir a las reuniones de coordinación de enfoque sectorial, lo cual en general parece estar incrementando los costos de transacción en lugar de reducirlos (especialmente para el Donante Principal o Troika)”. (Zambia, página 50)

 “La aplicación de los Principios de la DP en sectores como la salud han fortalecido las relaciones de ayuda y han permitido a los donantes incrementar los recursos destinados a estos sectores ... la aplicación de los principios de la DP ha influido en la determinación de dónde utilizar la ayuda, según la situación de los ODM. La mayor cantidad de recursos ha llevado a mejorar en gran medida los resultados de desarrollo”... (por ejemplo mediante el uso de enfoques sectoriales). Los datos sobre pobreza, mortalidad infantil, educación, etc., todos registran mejoras”. (Malawi página 45)[165]

Conforme se solicitó, salvo uno[166], todos los informes de evaluación tratan en cierta medida sobre las contribuciones en el sector de la salud. En muchos de estos países, la ayuda es un importante apoyo financiero, técnico y organizativo para el sector, y se le atribuye al menos cierta contribución a la mejora de los servicios de salud o de los resultados del país durante los últimos años. Por otra parte, dos terceras partes[167] de las evaluaciones dan indicios de que las contribuciones de la ayuda mejoraron desde 2000-2005 por medio de las reformas basadas en la DP, como ilustran los ejemplos anteriores. Todos documentan también un progreso desigual y otros factores,[168]y en varios casos recurren a comparaciones o contrastes con otros sectores. La Evaluación no cuenta con suficiente evidencia comparativa de otros sectores para determinar cuán representativos podrían ser estos amplios resultados en materia de salud.

Dos de las evaluaciones, en Vietnam y Samoa (un país grande con una larga experiencia en eficacia de la ayuda y un país pequeño con experiencia muy reciente) señalan que es demasiado pronto para evaluar los cambios en los efectos de las nuevas prácticas o instrumentos de ayuda sobre los resultados en materia de salud. Dos evaluaciones (en Benín y Senegal) señalan que, hasta la fecha, los enfoques de fondos verticales en estos países han hecho contribuciones más concretas que los enfoques sistémicos a los resultados de salud, mientras que la evaluación de Uganda registra y explica conclusiones más variadas sobre este registro.[169]

Las experiencias que se informan sobre la contribución en otros sectores también son variadas, y surgen algunas explicaciones interesantes. En el sector del agua, se atribuyen contribuciones significativas a la DP en tres países, sobre todo por haber facilitado las plataformas para la participación de diversas partes interesadas: Senegal, Uganda y Benín. En Zambia se armó un foro con donantes para el sector de la agricultura, pero las diferencias en cuanto a las políticas, que incluyen subsidios a los fertilizantes y la función del Gobierno en la comercialización de maíz, retrasaron el progreso. En otros dos países (Uganda y Mozambique) se observaron resultados más modestos en el sector agrícola.[170]

Finalmente, en Colombia, un país de ingresos medios, donde la importancia relativa de la ayuda y su contribución potencial al desarrollo son generalmente mucho menos significativas que en otros lugares, se observa que la introducción de la ayuda y de los procesos e instrumentos al estilo de la DP han aportado un importante “nicho” de contribución al ayudar a responder a las nuevas o complejas cuestiones de desarrollo. Es así que tanto en relación con el medio ambiente como con el reto más importante de las personas desplazadas, la cooperación internacional basada en la DP ha prestado ayuda al proporcionar una plataforma e intercambiar experiencias, así como un enfoque sectorial en el área del medio ambiente.

“Dentro de los logros de implementación se aprecia que, a diferencia de otras percepciones referidas a la modalidad, un enfoque sectorial puede ser relevante para un País de Renta Media, en la medida en que exista un liderazgo demostrado por parte de la institucionalidad en determinado sector. ...Además, el sector viene produciendo un diálogo de política sectorial que contribuye a que se dé una política integral, en medio de la dispersión de intereses y de actores....Un importante resultado de la modalidad sectorial es que a partir del apoyo de los Países Bajos se han dado sinergias para apalancar apoyos de otros donantes en el sector.... De todas formas, para el caso de Colombia la modalidad del sector ampliado, en ocasiones, ha incentivado la reunión temática de donantes en el tema ambiental”. (Colombia, página 81)

Llegar a los sectores más pobres: “¿Ha ayudado la aplicación de la DP a los países a mejorar la prioridad de las necesidades (más allá de la pobreza de ingresos) de las personas más pobres, incluyendo mujeres y niñas?”

Hallazgos: En general, la mayoría de estas evaluaciones reflejan que el ritmo y la distancia recorrida en el fortalecimiento de estas prioridades es poca; existe evidencias de ciertas contribuciones positivas de la ayuda y de cierto valor añadido por las reformas y las operaciones basadas en la Declaración desde 2000-2005. En estos casos, un tema que está claro es la contribución de la Declaración al desarrollo de marcos de diálogo basados en alianzas, así como la programación y el seguimiento para abordar estos temas “multidisciplinarios”.

Todas las evaluaciones abordaron la pregunta en diferentes grados. Se aconsejó a los evaluadores nacionales que la abordaran mediante el análisis de los requisitos previos para una priorización efectiva, como son la preparación de análisis y datos desagregados sobre las desigualdades, las instituciones y los mecanismos, las estrategias y los planes, las plataformas, y las asignaciones presupuestarias. Teniendo en cuenta estos fundamentos, se podrían examinar los resultados logrados en busca de las contribuciones de la ayuda, y de las contribuciones mejoradas mediante la aplicación de la agenda de la reforma.

Los informes indican claramente que la priorización que se da a las necesidades de los sectores más pobres, incluidas las mujeres y niñas, depende principalmente del compromiso nacional y de la sociedad, o de la falta del mismo, para combatir las profundas raíces de la desigualdad, la exclusión y la falta de autonomía. Unas pocas evaluaciones indican progresos importantes desde 2000-2005, la mayoría indica un progreso muy lento y limitado, y algunas no indican ningún tipo de progreso.[171] La ayuda y las reformas de la ayuda han hecho contribuciones dentro de estas realidades.

Cuatro informes (Bangladesh, Uganda, Malawi[172] y Vietnam) indican progresos en la priorización de estas necesidades, y en el caso de Bangladesh y Vietnam se lograron resultados de desarrollo sustanciales. Las evaluaciones de Bangladesh, Indonesia y Vietnam atribuyen a la ayuda el mérito de algunas contribuciones (especialmente a la ayuda basada en la Declaración), mientras que el informe de Uganda indica que el impulso es exclusivamente interno y precede a la Declaración por varios años. Trece evaluaciones[173] indican progresos variados, y en siete de estas[174] se observan distintas influencias de la ayuda, especialmente de las operaciones basadas en la Declaración. La evaluación de Benín es bastante representativa:

…cuando estos resultados provisionales se observan en el contexto de la Declaración de París, están sin duda influenciados por la relación de ayuda a través de la asistencia financiera y técnica proporcionada por los Socios Técnicos y Financieros en el desarrollo de los productos intermedios utilizados, por ejemplo, en el proceso de redacción de la Estrategia de Crecimiento para la Reducción de la Pobreza. Por lo tanto, se han realizado algunos progresos desde el 2005 en términos de contribución de la ayuda a estos resultados.

Es el mismo caso para los efectos de la Declaración de París sobre la relación de ayuda. Estos efectos pueden provenir de una influencia transversal de la relación de ayuda. Es posible decir que se han alcanzado algunos progresos en la manera de establecer prioridades respecto a las necesidades de las personas más pobres, incluidas las mujeres y las niñas (en el período 2005-2010, en comparación con el período 2000-2004.” (Benín, página 78)

En Camboya, donde la evaluación indica que la ayuda está contribuyendo pero el desafío más importante va a ser la descentralización, el informe señala lo siguiente:

“Si bien la Evaluación no atribuye a la DP y/o al AAA (Declaración de París y Plan de Acción de Accra) los resultados logrados en cuanto a igualdad de género para las mujeres y niñas en Camboya … la DP y/o el AAA han facilitado el progreso de la incorporación de las cuestiones de género, al proporcionar una importante plataforma para la aplicación, participación y promoción con un amplio grupo de partes interesadas ... Además, los mecanismos de coordinación de la ayuda y las herramientas de planificación y seguimiento desarrolladas para facilitar la aplicación de sus compromisos, han contribuido a fortalecer la incorporación de la igualdad de género a los procesos de desarrollo a nivel nacional, sectorial y comunitario. (Camboya, página 67)

Los informes de Malawi y Zambia incluyen variantes de esta conclusión. Se atribuye a las actividades basadas en la Declaración la mayor priorización de estas necesidades en el sector de la salud, así como la contribución al desarrollo de un Programa conjunto de apoyo para las cuestiones de género a nivel nacional.[175] En la evaluación de Vietnam se observa una influencia concreta en la promoción del diálogo sobre políticas, los programas para las minorías étnicas y la generación de datos desglosados. Asimismo, el beneficio de esta mejora en los datos también se menciona en los informes de Zambia y Malawi. En Mozambique, si bien no se atribuye una influencia directa a la Declaración, la evaluación argumenta que al legitimar el aparato gubernamental se puede haber incrementado la disponibilidad de los donantes para respaldar los programas sectoriales que priorizan a las personas excluidas, incrementando por lo tanto el apalancamiento financiero para esta labor. Sin embargo, la persistencia de las profundas disparidades regionales, en este país y en otros, es un recordatorio de los factores determinantes más poderosos que afectan los resultados. En Colombia, en tanto, se observa que el factor relativamente pequeño que representa la ayuda no parecer haber influido en la lucha contra las persistentes disparidades regionales y de otros tipos.

Se destacan otras dos explicaciones sobre el poco progreso. En dos casos, Camerún y Senegal, se registra una lucha débil contra las desigualdades. En Senegal, esto sucede a pesar de algunas medidas iniciales basadas en la Declaración para promover un enfoque estratégico para el fortalecimiento de estas prioridades. En todos estos casos, la falta de progreso se atribuye básicamente a la falta de voluntad política y/o a la escasez de instrumentos operativos para aplicar las políticas.[176]

Las evaluaciones de Camerún, Senegal y Zambia resaltan la falta de datos como una limitación, y en el caso de Camerún se identifica la falta de estrategias probadas para apuntar a grupos específicos de la población como un punto débil importante en la lucha contra la exclusión. En Malawi, también se indica que los desacuerdos entre el Gobierno y los donantes en cuanto a los enfoques políticos de los sectores económicos han obstaculizado la “alineación de la ayuda a favor de los pobres”.[177]

En Samoa, la evaluación plantea la posibilidad de que la agenda de la Declaración haya ejercido una influencia en relación con los grupos marginados, pero no una influencia positiva. Concluye que “muchos de los entrevistados, particularmente en el sector de la salud y en cierta medida en los sectores de la energía y el agua comparten la opinión de que el tema central ha sido la planificación, los sistemas y los procesos de prestación de ayuda a expensas del diálogo sobre políticas y la atención de los resultados, en especial en lo relativo a los grupos marginalizados”.[178]

Finalmente, la evaluación de Afganistán critica duramente tanto al Gobierno como a los donantes en relación con la respuesta a las necesidades de las mujeres y niñas, un tema crítico en ese país. [179] Queda implícito que los donantes podían y debían haber hecho mucho más para presionar por estas prioridades, dado el su importante rol en el país. Al mismo tiempo, este caso es solo otra demostración de la primacía de propiedad nacional, y los límites de la ayuda y reformas a la ayuda cuando se enfrentan con obstáculos poderosos de resistencia enraizada y a un compromiso nacional limitado con los cambios de desarrollo profundos.

El fortalecimiento de las capacidades: “¿Ha propiciado la aplicación de la Declaración de París aumentos sostenibles en las capacidades institucionales y en el capital social[180] a todos los niveles para responder a los desafíos de desarrollo? ¿Por qué, cómo, dónde y cuáles son los efectos?”

Hallazgos: En casi todas estas evaluaciones se observa que el ritmo y la distancia recorrida en el incremento de las capacidades institucionales es moderado o escaso; muy por debajo de las expectativas implícitas en 2005. Por otro lado, las conclusiones sobre ciertos efectos de crecimiento del capital social resultan más prometedoras.

La mayoría de las conclusiones sobre las dificultades para desarrollar las capacidades no están relacionadas con ninguna función de la ayuda o de la Declaración, si bien una de ellas denota una función negativa de la ayuda en general. En seis de las siete evaluaciones que presentan conclusiones sobre el capital social, se observa que los principios de la Declaración de París y las nuevas normas han ayudado a crear o respaldar un entorno propicio para la sociedad civil.

La extrema y persistente debilidad de las capacidades que se observa en la evaluación de una situación de fragilidad pone de manifiesto la importancia de este objetivo, al contrario de cualquier suposición de que en estos casos sean menos aplicables los principios y las buenas prácticas de la Declaración.

Prácticamente todos los informes responden a estas preguntas con conclusiones diversas pero con algunos temas en común. Doce de las evaluaciones indican un progreso lento, irregular o escaso en el desarrollo de capacidades institucionales a nivel general o sectorial.[181] En muchos casos esto sucede a pesar de los diagnósticos y las iniciativas repetidas que se vienen llevando a cabo desde hace tiempo. La mayo-ría de estas conclusiones no están especialmente relacionadas con ninguna función de la ayuda ni de la Declaración, o le atribuyen una contribución benigna pero no particular-mente efectiva.

Siete de las evaluaciones brindan conclusiones[182] más positivas sobre el fortalecimiento de las capacidades, aunque sólo tres de ellas (Indonesia, Benín y Malawi)[183] le atribuyen una función significativa a la ayuda o a las reformas de la ayuda desde 2000-2005. El informe de Vietnam ofrece una descripción general bastante representativa:

“Es muy difícil aislar el impacto de la [Declaración Base de Hanói][184] sobre la capacidad institucional. La mayoría de los proyectos de la AOD incluyen un componente de desarrollo de capacidades. En Vietnam, como en muchos otros países, uno de los desafíos más difíciles es aumentar la eficacia del desarrollo de capacidades. … Los organismos gubernamen-tales de Vietnam tienden a errar en el diagnóstico de sus propias limitaciones en cuanto a capacidad, y proporcionan poca orientación a los Socios de Desarrollo sobre el tipo de asistencia que necesitan. Son pocas las estrategias sectoriales que abordan adecuadamente los requisitos institucionales previos para lograr sus objetivos de desarrollo. Ante la falta de un liderazgo nacional eficaz para el fortalecimiento de las capacidades, los funcionarios del Gobierno de Vietnam se mostraron escépticos acerca de varios proyectos de desarrollo de capacidades, especialmente los relacionados con asesores técnicos extranjeros”. (Vietnam, página 39)

Un tema que aparece en varios informes es la dificultad de lograr un desarrollo equilibrado de las capacidades a nivel de los ministerios centrales y sectoriales, de los Gobiernos regionales y locales y en la sociedad civil. Una de las experiencias es una iniciativa plurianual de amplio alcance pero inconclusa en Camboya, con el fin de desarrollar una estrategia específica de desarrollo de capacidades que alcanzara más allá de los ministerios centrales. En Senegal se dieron ciertos logros en el desarrollo de las capacidades de algunos sectores específicos, junto con un fracaso documentado a un nivel más general, lo cual lleva a la recomendación de que el curso más factible sea probablemente el nivel sectorial. En Malí se informa lo contrario: que las mejoras observadas a nivel nacional aún no se reflejan a nivel local. En Mozambique, la conclusión es que en algunos sectores se han fortalecido las capacidades, pero no las funciones de las políticas ni la sociedad civil. Cabe citar nuevamente el informe de Vietnam:

“[El ministerio responsable] ha examinado la posibilidad de una estrategia nacional de fortalecimiento de las capacidades, pero consideró que el problema era demasiado amplio para abordarlo en una sola estrategia. Como resultado de ello, sería difícil concluir que la Declaración Básica de Hanói y sus procesos hayan dado lugar a un incremento general en la eficacia del fortalecimiento de las capacidades. Por supuesto, existen muchos casos concretos de gran calidad en el fortalecimiento de las capacidades, especialmente en áreas específicas donde el Gobierno de Vietnam ha reconocido la necesidad de aprender de la experiencia extranjera. … Por otro lado, se han logrado mejoras concretas en la capacidad del Gobierno de Vietnam para gestionar las inversiones públicas. Esto está claramente relacionado con el énfasis que pone la Declaración Básica de Hanói en el fortalecimiento y la utilización de los sistemas nacionales. (Vietnam, página 39)

Algunas evaluaciones señalan posibles efectos negativos de la ayuda basada en la Declaración sobre las capacidades institucionales. El informe de Mozambique hace referencia a un análisis que sugiere que se produjo una erosión gradual de la responsabilidad ante los ciudadanos beneficiarios, lo cual debilitó el fortalecimiento de las instituciones para el desarrollo democrático.[185] La conclusión crítica implícita podría reflejarse sobre la ayuda en general más que la ayuda al estilo de la Declaración, si se tiene en cuenta que está destinada a fortalecer la responsabilidad ante los ciudadanos y las legislaturas. Si no es así, sugeriría que la interacción más intensa basada en la Declaración ha tenido en realidad efectos adversos. La evaluación de Malí sugiere hasta la fecha un efecto negativo de este tipo sobre las capacidades de las organizaciones de la sociedad civil - en cierto desacuerdo con las conclusiones de otros países en cuanto al capital social:

“La sociedad civil, por su parte, no se ha beneficiado del fortalecimiento de capacidades a través de la DP. Por el contrario, cree que el fortalecimiento de las relaciones entre el Gobierno y los STF resultó en una reducción del apoyo proporcionado por los STF a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Sin embargo, parece que un Fondo Común de Fortalecimiento de Capacidades de la Sociedad Civil se está preparando, financiado por algunos STF.” (Malí, página 41)

En la evaluación de Afganistán, las conclusiones sobre la falta de fortalecimiento de las capacidades sostenibles son devastadoras. En ella se documentan los efectos de la dependencia excesiva continua de la asistencia técnica, la debilidad crónica de las instituciones nacionales y la incapacidad de lidiar con las necesidades prioritarias, que son en sí mismas las principales fuentes de fragilidad. Aparentemente, en este caso la falta de aplicación de las prácticas basadas en la Declaración sólo puede exacerbar los problemas. Esto señala las serias implicaciones y peligros de la frecuente presunción o racionalización de que los principios de la Declaración no puedan ser aplicados en esas situaciones de fragilidad.

Respecto de los aumentos del capital social, las conclusiones de las evaluaciones son bastante diferentes y en conjunto positivas, sobre las contribuciones de la ayuda basada en la Declaración. Nueve evaluaciones[186] incluyen conclusiones sustanciales sobre esta cuestión, seis de las cuales atribuyen a la ayuda basada en la DP desde 2005 el mérito de haber fortalecido o mantenido los efectos sobre el capital social. Toda la gama de conclusiones y calificaciones se puede captar en los siguientes extractos:

“Si bien las iniciativas de capital social ya existían antes de la Declaración de París, es claro que han mejorado desde 2005, lo cual sugiere una contribución positiva de la DP a través de la apropiación y las estructuras para el diálogo entre los interesados”. (Página 41) “Las capacidades de las OSC han mejorado en distintos niveles. La DP parece haber contribuido a esta mejora mediante el fortalecimiento del diálogo activo y el flujo de información entre los socios de cooperación, que resultó en el financiamiento conjunto de las OSC en base a sus estrategias de desarrollo”. (Zambia, página 62)

“La Declaración de París ha tenido un valor sustancial en el desarrollo de redes tanto formales como informales mediante la participación de todos los interesados en los mecanismos de coordinación de la ayuda, que ahora son una parte importante y sostenible de la arquitectura de la ayuda ... el capital social ha recibido una influencia positiva en todos los niveles, desde el nacional hasta el nivel de los proyectos, pero como es comprensible, el progreso ha sido gradual y desigual, especialmente entre los Ministerios sectoriales”. (Página vii) ... Sin embargo, algunos participantes también señalaron que la DP puede influir en contra del capital social (es decir, la capacidad de tomar iniciativas propias y de formar grupos, sociedades, etc.), al hacer hincapié en la importancia de las estructuras y los sistemas formalizados, lo cual puede actuar en detrimento de los enfoques informales. En la realidad, no obstante, los sistemas formales y los enfoques informales culturalmente apropiados para el capital social pueden coexistir y reforzarse mutuamente, tanto a nivel nacional como al nivel de los proyectos en las regiones”. (Camboya, página 44)

Otras evaluaciones comparten estas conclusiones mixtas a nivel sectorial y en forma más general. Por ejemplo, los informes de Benín, Islas Cook, Senegal y Sudáfrica incluyen conclusiones sobre las contribuciones de la Declaración a la creación de plataformas y oportunidades para una mayor participación de las distintas partes interesadas a nivel sectorial o más general.[187] En Colombia, aún con la función limitada que tiene allí la ayuda, se atribuye a la cooperación internacional el haber “facilitado los espacios para el diálogo y la resolución de controversias” en una de sus áreas específicas.[188]

Las modalidades de la ayuda: “¿Cómo y por qué ha evolucionado la combinación de modalidades de ayuda (incluido el apoyo presupuestario general o específico del sector) ¿Qué se ha aprendido sobre los resultados de desarrollo?”

Conclusiones: Todas las evaluaciones indican que para los países socios y para los donantes sigue teniendo sentido recurrir a una combinación de modalidades de ayuda, si bien se está prestando una atención más explícita y negociando más sobre estas cuestiones. En la mayoría de los casos, esto abre una gama de opciones más amplia y fomenta una mayor apropiación. En general, las evaluaciones actuales vuelven a confirmar y ampliar las conclusiones de una extensa evaluación de 2006, en el sentido de que las modalidades de ayuda “de talla única” resultan inadecuadas, y de que no existe una única modalidad que sea la panacea para lograr los mejores resultados de desarrollo. En su lugar, se ha producido un proceso de aprendizaje en todos los países evaluados, con innovaciones exitosas en la mayoría, sobre todo en el apoyo conjunto de los donantes a nivel sectorial. Se observa que estas tendencias en la utilización de las modalidades han contribuido más a los resultados de desarrollo en cuatro casos[189] y tienen un gran potencial en al menos otros seis.[190]

Todas las evaluaciones han incluido conclusiones significativas sobre las modalidades de ayuda. Las evaluaciones indican que en todos los casos, las modalidades de ayuda han permanecido combinadas desde 2005. En general no existe ningún movimiento rápido o lineal hacia los “enfoques basados en programas” o hacia el apoyo presupuestario, ni una presión fuerte al respecto desde ninguna de las partes. Existen varias razones para esta conclusión, que arroja algunas dudas sobre la impresión generalizada, ( y además uno de los indicadores de la Encuesta de Seguimiento), de que optimizar estos enfoques es, o debería ser, uno de los objetivos centrales de la Declaración.

Unos pocos países muestran una marcada preferencia por los enfoques basados en programas. La evaluación de Uganda indica que el Gobierno ha establecido preferencias y orientaciones claras para el apoyo presupuestario, y que actualmente esta modalidad domina la arquitectura de la ayuda.[191] En otros dos casos (Mozambique y Malawi) resulta evidente la preferencia por la misma dirección, y la tendencia se inclina decididamente hacia el apoyo presupuestario y los fondos comunes o conjuntos, si bien en ambos países la mayoría de la ayuda se sigue prestando a través de proyectos.

En otros 12 países,[192] se observa que el Gobierno favorece el movimiento hacia los enfoques basados en programas, pero no de una manera rígida ni demasiado firme. Estos países han sido objeto de experimentaciones y experiencias combinadas con distintos tipos de enfoques basados en programas, algunos mucho antes de 2005. En estos países, la conclusión general es que estos enfoques han demostrado ser más fructíferos a nivel sectorial, cuando se pueden implementar las bases de gestión requeridas del país anfitrión. En tales casos es más fácil, en principio pero no siempre en la práctica, que los donantes con ideas afines promuevan la armonización (con procedimientos coordinados, diálogos sobre políticas conjuntas, análisis y misiones, informes y evaluaciones de desempeño, y en ocasiones el desarrollo conjunto de capacidades) en apoyo de los acuerdos de financiamiento conjunta.[193]En la evaluación de Mozambique se observan mejoras en la previsibilidad, la condicionalidad y la gestión de los desembolsos con los enfoques basados en programas. La evaluación de Malí pone de relieve una lista de beneficios que ofrece el apoyo presupuestario general:

“Después de algunos años de aplicación del Apoyo Presupuestario General/Global (APG)/Apoyo Presupuestario Sectorial (APS), se identificaron los siguientes efectos:

– Sobre los gastos públicos:

  • mejora de la eficiencia operativa y de la asignación de recursos;
  • mejor equilibrio entre gastos de funcionamiento y gastos de capital;

– Sobre la gestión macroeconómica:

  • contribución al mantenimiento de la estabilidad macroeconómica;
  • contribución al mantenimiento de la disciplina fiscal (desembolsos relacionados con la mejora de los ingresos fiscales);
  • previsibilidad de la ayuda a mediano plazo (1 a 3 años).

– Sobre la reducción de la pobreza:

  • nculos claros entre APG/APS y la expansión de los servicios sociales básicos.

– Sobre las instituciones:

  • fortalecimiento del proceso presupuestario y la gestión de las finanzas públicas;
  • fortalecimiento del proceso de formulación de políticas a nivel macro (Marco Estratégico de Lucha contra la Pobreza, macroeconomía) y a nivel sectorial;
  • incremento de la coordinación, la integridad y la coherencia de la ayuda;
  • aumento de la capacidad de las estructuras estatales a nivel de planificación y ejecución.” (Malí, página 42)

“... La combinación de modalidades de ayuda (que incluye la ayuda presupuestaria general o sectorial, los proyectos y los programas) promueve la coordinación sectorial ...
Los efectos de estos cambios modifican enormemente los resultados de desarrollo, en el sentido de que al centrarse en las estrategias sectoriales se han reforzado las capacidades [de seguimiento y evaluación]. Se han coordinado y utilizado mejor los recursos para las prioridades del propio país, mediante la asignación precisa de recursos y la maximización de recursos escasos, ya que la duplicación de esfuerzos es menor. Esto mejoró la coordinación para lograr resultados de desarrollo sostenible. Asimismo, nuevos sectores reciben apoyo de la ayuda (la agricultura, las cuestiones de género, etc.) y el Gobierno puede manejar una comunidad de donantes más organizada. La prestación mejoró en los sectores donde funciona bien el diálogo entre los donantes y el Gobierno, pero no tanto en los sectores donde no es así. El Apoyo Presupuestario General y el Apoyo Presupuestario Sectorial tienen un impacto positivo en la apropiación que ejerce el Gobierno de Ghana sobre el desarrollo, pero en cuanto al logro de los resultados de desarrollo, el impacto sigue siendo limitado”. (Ghana, página 55)

En otros cuatro casos,[194] las evaluaciones indican que el Gobierno no ha adoptado una posición clara sobre sus modalidades preferidas de ayuda, y que se adapta a las preferencias provenientes del lado de los donantes. En el caso del sector agropecuario en Zambia, se detectó que esto representa un problema, ya que los donantes utilizan la debilidad de los sistemas locales como pretexto para mantener enfoques más fragmentados. En la evaluación de Bangladesh se observa una gran diversidad de modalidades, pero ningún cuadro claro ni evaluación sistemática de sus correspondientes gestiones, absorciones, relevancias o eficacias.

Por último, una conclusión que cabe mencionar en la evaluación de Senegal es que tanto el Gobierno como los donantes muestran marcada ambivalencia sobre el incremento de los enfoques basados en programas. Por el lado del Gobierno, se observan inquietudes en cuanto a una mayor lentitud de ejecución, así como la renuencia de muchos ministerios a aceptar la pérdida de sus correspondientes presupuestos, salarios y dietas, y del poder de negociación presupuestaria que adquirieron con el respaldo directo de los proyectos. Por parte de los donantes, la vacilación se atribuye a la preocupación por cumplir con los requisitos de responsabilidad de sus administraciones centrales. Por otra parte, la evaluación de Bolivia señala específicamente que estas inquietudes no han impedido las iniciativas de apoyo presupuestario de donantes como el de la Comisión Europea, y otros donantes también están manejando los riesgos en los demás países donde ya se aplican enfoques basados en programas.

No todas estas evaluaciones incluyen conclusiones sobre los resultados de desarrollo provenientes de la combinación de modalidades de ayuda desde 2000-2005, pero sí han surgido las siguientes. En cinco casos[195] se observan mayores contribuciones a los resultados de desarrollo, principalmente a través del trabajo racionalizado y el aprovechamiento de mayores recursos en el ámbito sectorial.[196] En al menos otros seis casos, si bien no se atribuye el cambio de los resultados directamente a la influencia de la Declaración, las evaluaciones indican en los últimos años un potencial convincente para contribuir a la mejora de los resultados de desarrollo.[197]

“Al comparar las contribuciones a los resultados en el total de las 10 inversiones (para proyectos) de desarrollo, pareciera que cuanto mayor es el compromiso de aplicar todos los principios de la DP, en el contexto de un enfoque basado en programas de múltiples donantes, más relevantes y significativos serán los resultados de desarrollo”. (Camboya, página 61)

“Ya en 1999, el sector de agua y saneamiento comenzó a funcionar de acuerdo con los principios de eficacia de la ayuda ... El Enfoque Sectorial comenzó a aplicarse en 2002 ... las modalidades de financiamiento como el Apoyo Presupuestario General, el Subsidio Condicional para Agua y Saneamiento Rural y el Apoyo Presupuestario Sectorial, entraron en vigencia antes de la DP. Con la llegada de la DP en 2005, estas actividades se mantuvieron e incluso se fortalecieron gracias a una mejor división del trabajo y una mayor atención al logro de resultados de desarrollo cuantificables ... Durante los diez años transcurridos desde 2000/2001, el sector logró avances significativos en sus indicadores de desempeño. El acceso al agua potable aumentó del 50% y 60% en 2000/01 al 65% y 66% en 2008/9, para el agua rural y urbana respectivamente (Cuadro 13). La funcionalidad de los sistemas de suministro de agua en las zonas rurales y urbanas es alta, superando el 80%. La cobertura de saneamiento en las zonas rurales y urbanas es del 68% y 73% respectivamente, mientras que la proporción de alumnos a letrinas ha mejorado hasta 43:1”. (Uganda, página 45)

Una revisión importante que se hizo de otros análisis, así como del progreso de las modalidades de ayuda durante más de 15 años, fue volver a examinar las conclusiones y recomendaciones de una extensa evaluación conjunta sobre el apoyo presupuestario general, publicada en mayo de 2006.[198] Se basaba en siete estudios de caso nacionales, cuatro de los cuales (en Malawi, Mozambique, Uganda y Vietnam) también cuentan con evaluaciones en el ejercicio actual. La mayoría de las conclusiones importantes de dicha evaluación se han confirmado, se han actualizado y en cierto modo se ha continuado en el examen menos intensivo de las modalidades de ayuda que hace esta Evaluación. En 2010 se llevó a cabo otra evaluación intensiva del “apoyo presupuestario sectorial” vigente, también basada en una serie de estudios de casos nacionales. Ésta presenta una experiencia más refinada y actualizada con estos instrumentos, pero las conclusiones generales coinciden ampliamente con las de la evaluación del apoyo presupuestario general y las de las evaluaciones actuales.[199]

En general, las evaluaciones actuales confirman y amplían las conclusiones de 2006, en el sentido de que las modalidades de ayuda “de talla única” resultan inadecuadas. Cada país y sus socios deben encontrar y elegir la combinación adecuada para las necesidades, prioridades y capacidades particulares del país. De hecho, en estos países se ha adaptado y aplicado una amplia gama de enfoques basados en programas, con resultados variados pero con un aprendizaje continuo y con muy pocas preferencias generalizadas entre las distintas modalidades. Al mismo tiempo, en estos países con diferentes tipos de enfoques basados en programas, la experiencia práctica y cambiante tiende a confirmar el valor de estos enfoques, tanto para incrementar la eficacia de la ayuda como para contribuir a los resultados de desarrollo, de acuerdo con los puntos clave de las evaluaciones de 2006 y 2010.


[158] Todos los evaluadores involucrados sabían que el seguimiento de esos efectos sería un gran reto. Inicialmente, algunos se sentían muy escépticos, y algunos informes aún dudan en sacar conclusiones sobre esta Pregunta Central.

[159] Por lo tanto, aplicaron como regla básica un enfoque de “análisis de las contribuciones” a la evaluación.

[160] Muchas otras áreas de resultados pudieron haber sido escogidas. La selección de este pequeño número fue necesaria para que la evaluación pudiese ser lo suficientemente profunda. Éstas cuatro fueron seleccionadas mediante amplias consultas entre los participantes, por representar algunos de los aspectos más importantes relativos a resultados de desarrollo y porque ofrecían la posibilidad de contra con información suficiente y fuentes analíticas primarias.

[161] Claramente, la combinación de modalidades de ayuda (entre los proyectos, los programas, el apoyo presupuestario, etc.) no es un resultado de desarrollo en el mismo sentido que los demás, pero las conclusiones son fundamentales, dada la suposición generalizada de que la agenda de la Declaración se centra en el incremento de los enfoques de la ayuda basados en programas como clave para mejorar los resultados.

[162] Escala: Substancial, algo, poco, ninguno.

[163] Escala: Bueno, adecuado, pobre.

[164] Véase también Benín, páginas 63 y 68, para obtener un desglose de los efectos en los sectores de la salud y el agua.

[165] Véase también Nepal, página 57.

[166] Colombia, donde el sector recibe poca o ninguna ayuda externa.

[167] Afganistán, Bangladesh, Bolivia, Camerún, Islas Cook, Indonesia, Malawi, Mozambique, Nepal, Senegal, Sudáfrica y Zambia. Además, Camboya señala que “Si bien no existe una relación directa entre la DP y la atención [gubernamental] a la reducción de la pobreza, los proyectos de desarrollo específicos de la muestra ... generaron significativos resultados de reducción de la pobreza, por medio de las estrategias de programación a favor de los pobres que han logrado mejoras sostenibles en la vida de las comunidades y poblaciones vulnerables beneficiarias. Estos desarrollos son coherentes con la Declaración de París”, página 69.

[168] Para obtener un ejemplo de los demás factores mencionados, véase el informe de Sudáfrica. “La aplicación de los principios de la DP se está llevando a cabo simultáneamente con otras intervenciones, como las declaraciones y direcciones políticas claras, el compromiso con la planificación basada en los resultados, y un cambio de liderazgo a nivel nacional y provincial”, página 48. En otros dos casos, Benín y Uganda, los resultados desalentadores del sector se atribuyen a un liderazgo débil o ausente, o a la inestabilidad de la gobernabilidad política y a los problemas sectoriales más amplios que también frustraron los intentos de contribución de la DP. La evaluación de Benín señaló que no bastaba con una visión estratégica para superar las disfunciones del sistema de salud pública. Camerún señaló la corrupción y el financiamiento insuficiente como factores limitantes clave. En Zambia, a pesar de unos resultados muy buenos, los procesos más sólidos de coordinación de la ayuda se han visto obstaculizados por la creación de estructuras paralelas de prestación de ayuda. Por el contrario, en Mozambique, se considera a la visión y el liderazgo del gobierno como los factores clave de los progresos logrados, y en Malawi se señala que el fortalecimiento de la endeble base de recursos humanos fue un factor importante para el éxito de los enfoques sectoriales del sector de la salud.

[169] La evaluación de Uganda señala que los cambios en los patrones de la reforma de la eficacia de la ayuda (como el retraso de los procesos políticos y la inestabilidad de la gobernabilidad política) están vinculados con el retraso de los resultados de desarrollo”, página 44.

[170] En el sector de la energía, se informa que estos enfoques, al menos en términos generales, están contribuyendo en Bangladesh, al igual que en los programas de transporte (también en Bolivia) y cambio climático. En las Islas Cook se observaron otras contribuciones en el área de la infraestructura.

[171] Estos hallazgos reflejan un informe de síntesis preparado para el Foro de Alto Nivel de Accra en base a seis estudios de casos nacionales (Bangladesh, Bolivia, Kenia, Sierra Leona, Uganda y Vietnam). “En resumen, si bien se progresó en la atención a las cuestiones de derechos humanos, género e igualdad en el plano político, el grado de aplicación y seguimiento de estos compromisos está menos avanzado y no ha recibido la atención sostenida de los Gobiernos socios o los donantes.” Oxford Policy Management, Social Development Direct and workingtogetherltd (2008) Making Aid more Effective through Gender, Rights and Inclusion: Evidence from Implementing the Paris Declaration: Resumen Analítico y Estudios de Casos Nacionales, Londres: Oxford Policy Management/Social Development Direct.

[172] El informe de Malawi señala que el reconocimiento de las cuestiones de género dentro de los marcos comunes de evaluación, por ejemplo para el apoyo presupuestario general o los mecanismos de inclusión de género más eficaces, está relacionada con la aplicación de la Declaración: “El reconocimiento de la pobreza extrema, la exclusión y las cuestiones de género en la política y la planificación del desarrollo, así como la priorización de las necesidades de las personas más pobres más allá de la pobreza de ingresos se incrementó con la aplicación de la Declaración en Malawi... Se atribuye a la Declaración el fortalecimiento de las estrategias y enfoques a favor de los pobres mediante el diálogo activo con todos los interesados y mediante la promoción, que ha aumentado la conciencia sobre las necesidades de los grupos vulnerables”, página 74.

[173] Bangladesh, Benín, Bolivia, Camboya, Colombia, Islas Cook, Malí, Mozambique, Nepal, Samoa, Senegal, Sudáfrica y Zambia.

[174] Bangladesh, Benín, Bolivia, Camboya, Malawi, Nepal y Zambia.

[175] Aunque en Zambia esto aún no se ha trasladado a los presupuestos sectoriales o nacionales.

[176] Senegal, página 58 ’La voluntad de ayudar a los más pobres existe en dos sectores (salud y agua y sanidad) pero los instrumentos para alcanzar estos objetivos son inadecuados y no permiten la implementación de opciones de política, tales como aquellas definidas en el Documento de Estrategia de reducción de la pobreza (DSRP, por sus siglas en francés. Los subsidios concedidos por el Gobierno parecen masivos, sin objetivo y con frecuencia ineficaces.

[177] Malawi, página 68.

[178] Samoa, página 61.

[179] Informe de Afganistán, página55.

[180] A modo de referencia, en la orientación para la Evaluación se define al “capital social” como “Las redes que, junto con las normas, los valores y las nociones compartidas, facilitan la cooperación dentro de un grupo o entre distintos grupos” (OCDE 2001). En resumen, la Matriz de Evaluación se refiere al capital social como “redes de resolución de problemas en la sociedad”.

[181] Afganistán, Bangladesh, Benín, Bolivia, Camboya, Camerún, Malí, Filipinas, Senegal, Uganda y Zambia. El informe de Nepal cita el problema de la asistencia técnica fragmentada, todavía tradicional, como respuesta a la capacidad institucional.

[182] Benín, Colombia, Islas Cook, Indonesia, Malawi, Samoa y Vietnam.

[183] El informe de Benín señala que ’se ha destacado importantes progresos en el funcionamiento del marco institucional establecido durante el periodo 2005-2010 comparado con el periodo 2000-2004. La Declaración de París ha realizado importantes contribuciones a algunas mejoras’ página 106. Malawi señala evidencias de que la aplicación de la Declaración ha contribuido a un “modesto incremento” del capital institucional y social a nivel sectorial en el área de la salud. La misma evaluación señala, no obstante, que la influencia de la Declaración sobre el capital institucional y social se ha visto limitada por la suposición implícita de que la aplicación a nivel macro daría lugar a una mayor capacidad gracias a un mecanismo de “goteo”, lo cual de hecho no ha ocurrido. En la evaluación nacional de Colombia, se observa nuevamente que la ayuda basada en la Declaración ha logrado aportar un importante “nicho” al ayudar a desarrollar las capacidades en un nuevo sector.

[184] La Declaración Básica de Hanoi es la adaptación de la Declaración de París a la situación de Vietnam por parte de Vietnam y sus Socios de Desarrollo.

[185] Mozambique, página 64.

[186] Benín, Camboya, Colombia, Islas Cook, Malawi, Malí, Mozambique, Senegal y Zambia. Un informe de evaluación silencioso, en Vietnam, sugiere que “Como medida de la cohesión y la interconexión social, el capital social es una característica de la sociedad que no es susceptible a la influencia por medio de los cambios en la práctica de la ayuda”, página 40 y la falta de respuestas en otros informes también puede sugerir que el vínculo tampoco les resultaba claro. La evaluación de Mozambique es negativa, en consonancia con la crítica sobre el fortalecimiento de las capacidades y la conclusión de que la Declaración no ha fortalecido el capital social entre el Gobierno y los donantes.

[187] Por ejemplo, Sudáfrica señala en el sector de la salud que el fortalecimiento de las capacidades, incluida la gobernabilidad y la gestión institucional, es parte integral del financiamiento que proporciona la mayoría de los socios de desarrollo a las ONG y las organizaciones comunitarias. Esto asegura la sostenibilidad de las ONG, así como el fortalecimiento de las capacidades dentro de las instalaciones sanitarias, página 48.

[188] Colombia, página 91.

[189] Camboya, Colombia, Uganda y Mozambique (en el sector de la salud, con la advertencia de que, incluso sin la Declaración, un sector con fuertes características de apropiación y estrategia habría atraído más fondos, y los habría utilizado con mayor eficacia), página 67.

[190] Benín, Bolivia, Camerún, Islas Cook, Samoa y Vietnam.

[191] Si bien en la evaluación de la Fase 1 en Uganda se señaló que había algunas dudas acerca de que el exceso de ayuda presupuestaria otorgara a los donantes demasiada influencia sobre las prioridades nacionales.

[192] Benín, Bolivia, Camboya, Camerún, Colombia, Islas Cook, Ghana, Indonesia, Nepal, Filipinas, Samoa, Zambia, y también Sudáfrica en materia de salud.

[193] Sudáfrica: “Los socios de desarrollo pueden reconocer la importancia de los principios de la Declaración para participar con el Gobierno, pero en realidad no cumplen con todos los principios. Un ejemplo de esto es que no ponen sus informes a disponibilidad del Gobierno con la prontitud necesaria”, página 50. Véanse también los informes de Malawi y Mozambique.

[194] Bangladesh, Senegal, Vietnam y Zambia en el sector de la salud.

[195] Camboya, Colombia, Mozambique, Uganda y Zambia.

[196] Ejemplo: Véase Zambia, contribuciones y cuestiones específicas de la Declaración en materia de salud, página 43.

[197] Benín, Bolivia, Camerún, Islas Cook, Samoa y Vietnam. Para los Estados pequeños con sus capacidades limitadas, cobran énfasis los claros beneficios de eficiencia que tienen los mecanismos conjuntos.

[198] Lister, S et al (2006) A Joint Evaluation of General Budget Support 1994-2004: Synthesis Report, Londres: Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID por su sigla en inglés).

[199] Véase Williamson, T y Dom, C (2010) Synthesis report for a study on Sector Budget Support in Practice for the Strategic Partnership with Africa, Londres: ODI/Mokoro.




Esta página forma parte de la publicación 'LA EVALUACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE PARÍS, FASE 2 ', como capítulo 9 de 11
Edición 1.0 de la publicación, con fecha de la versión 07-07-2011,
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