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3. Conclusiones sobre las Contribuciones a la Eficacia de la Ayuda

3.1 Pregunta Central de Evaluación 2: “¿La Declaración de París ha conducido a una mejora en la eficacia de la provisión, la gestión y el uso de la ayuda, y ha creado mejores asociaciones entre el país y los donantes? ¿Cómo?”

Este capítulo del Informe analiza la evidencia sobre la pregunta central de si la campaña de la Declaración ha tenido los efectos pretendidos de mejorar tanto la eficacia de la ayuda, como se la define en la pregunta, como la calidad de las asociaciones entre los países y los proveedores de ayuda.

En ella:

  • se esbozan las conclusiones generales en las respuestas a esta pregunta,
  • se esquematizan brevemente los enfoques utilizados para encontrar las respuestas,
  • se establecen las conclusiones y se evalúa el progreso en cada uno de los 11 efectos previstos en los párrafos iniciales de la Declaración, y
  • se ofrecen algunos puntos finales en base a estas evidencias centrales.

3.2 Conclusiones generales en el marco de esta pregunta

A riesgo de simplificar demasiado algunas preguntas y respuestas complejas el Informe de Síntesis presenta una apreciación general de los efectos de la Declaración sobre la eficacia de la ayuda, expresada en el cuadro 2 más adelante. Es necesario tomar en cuenta que este puede ser un análisis muy amplio, debido a que en la mayoría de los resultados esperados existen grandes diferencias en el desempeño de países socios individuales y de los donantes. Por esta razón, los estimados agregados o promedio de todo el grupo no tendrían sentido o serían engañosos.

En consecuencia, las múltiples calificaciones reflejan la categoría más importante en primer lugar, seguida por la menor o menores. Por ejemplo, en Resultado esperado V Procedimientos reformados y simplificados y mayor comportamiento colaborativo, la tabla muestra que:

  • esto es principalmente responsabilidad de los donantes y de las agencias,
  • el grado de dificultad para alcanzar los objetivos ha sido calificado como limitado,
  • la mayoría de los donantes empezó en un bjo punto de inicio en 2000-2005,
  • el grupo más grande de donantes ha llevado un ritmo lento de cambio, el siguiente grupo más grande un ritmo moderado y el grupo más pequeño un ritmo rápido, y
  • finalmente, el grupo más grande todavía tiene una distancia importante que recorrer con el fin de alcanzar el fin esperado, mientras un grupo más pequeño tiene solo una corta distancia por recorrer.

El diagrama adjunto –(Figura 5 página 23)– muestra gráficamente el rango de desempeño frente a cada resultado esperado. La evaluación detallada en el resto de este capítulo son esenciales para la plena comprensión de los hallazgos.

Los estándares para definir el ritmo del progreso y la distancia restante se detallan en el Anexo Técnico. En resumen, sin embargo, lo relativo y lo absoluto se mezclan. Si un número de países o donantes han sido capaces de lograr sustancialmente la condición final en el resultado esperado, entonces esto se toma como una medida de lo posible, y el ritmo y la distancia restante para otros es evalúa en relación a ello. Si no existe tal estándar de cumplimiento básico, la evaluación aplica un estándar implícito: para 2010 la condición final se ha logrado al menos en la mitad, lo que merecería una calificación de ritmo “rápido” y de ’poca’ distancia restante. [52]

Conclusiones generales: Los problemas que la campaña de la Declaración pretende resolver llevan 50 años gene-rándose. Con tantos actores e intereses en juego, no es de extrañar que el ritmo de cambio logrado en los últimos 5 a 10 años haya sido mayormente entre lento y moderado, y que queda una distancia considerable por recorrer para llegar a la solución satisfactoria de muchos de ellos. Al mismo tiempo, algunos países socios y donantes han logrado alcanzar un ritmo más rápido de cambio, y les queda menos por recorrer para el logro de algunos cambios. En la actualidad, el compromiso y el impulso internos están significativamente arraigados en la mayoría de los países socios, y han resistido a las circunstancias cambiantes. Entre los donantes, la característica más sorprendente es la desigualdad entre los ritmos de cambio: existe un puñado de ejemplos de buenas prácticas, una buena cantidad de signatarios graduales y parciales, y algunos retrocesos potenciales. En general, tanto los ejemplos de liderazgo como los de estancamiento entre los países socios y los proveedores de ayuda ponen de relieve la necesidad y la posibilidad de aplicar lecciones y acelerar aún más mejoras. Una seria limitación consiste en que no existe una fuente fidedigna para desglosar de manera sistemática el desempeño individual de los donantes en la mayoría de estos resultados esperados; sin embargo, se citan los ejemplos verosímiles que están disponibles.[53]

Esta evaluación de la Síntesis también tiene en cuenta los factores que a menudo se han pasado por alto o han quedado poco claros en las evaluaciones de desempeño, pero están integrados en la Tabla 2 y en las evaluaciones a lo largo de este capítulo:

  • sobre quién recae la responsabilidad principal sobre el logro de cada resultado: ya sea sobre los países socios, los donantes y organismos, o en forma conjunta entre ellos,


  • los diferentes resultados presentan desafíos en diferentes escalas, lo cual hace que sea importante una evaluación del “grado de dificultad” en base a criterios específicos,[54]


  • cada una de las reformas previstas puede haber tenido
    diferentes orígenes en distintos países y sistemas de
    donantes u organismos durante el período 2000-2005,
    como se destacó anteriormente en el capítulo sobre el
    Contexto.

3.3 Los enfoques que se utilizaron

Para responder a esta pregunta central, se pidió a los evaluadores que examinaran y explicaran los progresos realizados, o no, en el logro de cada uno de los 11 efectos previstos especificados en la Declaración. Se utilizó este marco para evaluar los cambios en la eficacia de la ayuda en la Matriz estándar para todas las evaluaciones nacionales. La mayoría de las evaluaciones utilizaron de manera selectiva las escalas de calificación comparables, y prefirieron captar las particularidades de cada caso. Por esta razón, este análisis presenta un panorama general, donde se destacan las conclusiones, los temas y las variaciones principales más comunes, se ilustran los puntos importantes con ejemplos representativos y se reflejan las conclusiones más particulares en el análisis detallado.

Con atención a la síntesis de la evidencia primaria obtenida de las evaluaciones nacionales, el presente informe hace referencias cruzadas con otras conclusiones provenientes de los estudios de los donantes y organismos y de otras fuentes complementarias. Las diferencias entre los términos de referencia imposibilitaron el cotejo sistemático entre las evaluaciones nacionales y los estudios de donantes. Sin embargo, existen puntos importantes en que las lecturas de los niveles nacionales, incluidos los aportes del nivel personal in situ de los donantes, se cruzan con las conclusiones obtenidas a nivel de las oficinas centrales de los donantes, y de otros análisis.

Con el fin de reflejar los nuevos énfasis y las nuevas prioridades políticas planteadas en el Programa de Acción de Accra, en diciembre de 2009 se agregó a la lista un “efecto previsto” específico sobre la responsabilidad recíproca, para su inclusión en la Matriz de Evaluación debido a su intensificación en los compromisos de París. A manera de aclaración adicional sobre los progresos logrados en relación con el Programa de Acción de Accra, los efectos previstos se agruparon bajo los títulos principales de: la apropiación del desarrollo por parte de los países, el establecimiento de alianzas más inclusivas y eficaces para el desarrollo, y la generación y rendición de cuentas acerca de los resultados de desarrollo.[55]

Chasque para ver la tabla: Cuadro 2. Resumen del progreso general agregado hacia los efectos previstos sobre la eficacia de la ayuda''

Figura 5: Progresos acumulados – nivel de rendimiento en función de efecto previsto

Figura 5: Progresos acumulados – nivel de rendimiento en función de efecto previsto
Opinión el cuadro en del mismo tamaño

Figura 5: Progresos acumulados – nivel de rendimiento en función de efecto previsto
Opinión el cuadro en del mismo tamaño

3.4 Apropiación nacional del desarrollo

I. Estrategias y marcos operativos nacionales más fuertes (iniciativa y responsabilidad principalmente nacional)

Conclusiones: Todos los países están avanzando en la dirección correcta, y en la actualidad casi todos tienen marcos estratégicos nacionales establecidos. Pero el progreso es mucho más lento y desigual en la tarea más difícil que consiste en establecer los marcos operativos necesarios para garantizar que la ayuda realmente apoye a las prioridades nacionales. Desde 2005 no se han registrado retrocesos importantes ni incumplimientos de compromiso, y en algunos casos en que se había perdido el impulso, este se ha recuperado en cierto grado.

Teniendo en cuenta las grandes diferencias entre sus condiciones, casi todas las 21 evaluaciones nacionales reflejan la presencia de una estrategia nacional de desarrollo bastante robusta. Algunas son muy fuertes, y captan objetivos de desarrollo y prioridades políticas de mediano y largo plazo. Todas ofrecen al menos un marco general plausible para las políticas y prioridades nacionales de desarrollo y para las contribuciones de los donantes y organismos. La mayoría de estos países llevan más de una década elaborando distintos tipos de estrategias, reconocen los límites de la planificación y permiten la flexibilidad necesaria. Al menos dos tercios atribuyen a la campaña de la Declaración cierta influencia en el fortalecimiento de estos marcos estratégicos desde el año 2005.

Por otro lado, sólo en un tercio de las evaluaciones se observa un claro fortalecimiento de las estrategias sectoriales y subnacionales y de vínculos de asignación de recursos propios de los países, que pueda volver completamente operativa la estrategia nacional y proporcionar toda la orientación y la disciplina que se espera para las intervenciones de los donantes.[62]En otros se percibe un cuadro estático, mixto o con “parches”, donde la Declaración ha contribuido a algunas mejoras, sobre todo a nivel sectorial.[63]

Este objetivo incluía el compromiso de desarrollar y aplicar estas estrategias mediante consultas. Los diferentes grupos de interesados definen de manera diferente el desempeño satisfactorio en el marco de este compromiso, y no existe ningún criterio sencillo. Sin embargo, en nueve de las evaluaciones se detectan diversos grados de fortalecimiento de las bases consultivas y participativas de las estrategias de desarrollo desde 2005, para lo cual han resultado útiles las prácticas de la Declaración y la participación de los donantes y organismos. El cuadro que surge en la otra mitad de las evaluaciones es poco claro, mixto o estático.

En el informe de Bangladesh se esbozan algunas conclusiones representativas, así como subtemas y complejidades importantes.

“Se aplicó un enfoque inclusivo de consulta para abarcar a todos los tipos de interesados de las diferentes regiones del país, tales como los representantes del pueblo, incluidos los miembros de los organismos gubernamentales locales, los funcionarios del Gobierno, los miembros de la sociedad civil, las ONG, los representantes del sector privado, los círculos académicos, los investigadores, los representante de las mujeres, los niños y los grupos débiles y vulnerables, etc. Si bien se ha establecido firmemente un proceso inclusivo de consulta para elaborar las estrategias nacionales, prácticamente no se realizan consultas con los beneficiarios y demás partes interesadas para formular los distintos proyectos de desarrollo. A pesar de algunos avances, los proyectos que cuentan con ayuda extranjera siguen en su mayoría impulsados por los donantes, que son quienes más a menudo lideran el diseño y la preparación de dichos proyectos. Los proyectos de asistencia técnica en particular, muchos de ellos destinados a reformar los sistemas nacionales existentes, se llevan a cabo por iniciativa de los donantes, sin consultar con las partes interesadas. Como resultado, estos proyectos sufren de falta de apropiación y no suelen responder a las demandas”. (Bangladesh, página 21)

En los casos en que las estrategias nacionales de desarrollo se destinaron a un nivel de prioridades más amplio, a los donantes y organismos les ha resultado más fácil demostrar la compatibilidad de sus programas con las estrategias, aunque se identificó casos de grandes cambios para seguir al liderazgo del país socio.[64] Cuando los países tradujeron sus prioridades de manera bastante sistemática a programas priorizados, vinculados a marcos de gastos a media-no plazo y presupuestos anuales, su liderazgo ha sido lo suficientemente fuerte como para asegurarse el apoyo y la adecuación de los donantes, al menos con el correr del tiempo. Cuando el liderazgo nacional a nivel operativo no ha sido tan fuerte, los donantes han contado con un amplio margen para interpretar las prioridades nacionales, a veces se puede encontrar liderazgo nacional y voluntad de respuesta por parte de los donantes en determinados sectores.[65]

En cuanto al apoyo de la apropiación nacional, desde la perspectiva de las oficinas centrales, todos los estudios de donantes y organismos y otras fuentes de donantes pueden apuntar a que el trabajo continuo o intensificado sea guiado por las estrategias de los países para dar forma a sus programas. Sin embargo, este compromiso puede tener un significado amplio: desde una simple consulta para preparar la estrategia del donante para la asistencia al país, hasta la plena participación en las Estrategias de Asistencia Conjunta lideradas por el país.

El compromiso de los donantes para ayudar a los países a fortalecer sus capacidades de liderazgo estratégico puede incluir:

  • apoyar directamente el fortalecimiento de estas funciones en el Gobierno,


  • participar en foros y procesos que fomenten el liderazgo del país (incluidos los procesos de consulta nacional),


  • realizar ajustes concretos en sus programas según sea necesario, y


  • aplicar otros compromisos de la Declaración, destinados a alivianar las complejidades y cargas sobre los países en su ejercicio de liderazgo, y ayudar a fortalecer sus capacidades.

Las evaluaciones y los estudios han constatado un compromiso considerable de los donantes con el antedicho punto 2, y menor con los puntos 1 y 3. El récord de aplicación de otros compromisos de la Declaración (punto 4) se analizará más detenidamente en las secciones siguientes.

II. Incremento en la alineación con las prioridades, los sistemas y los procedimientos de los países socios; apoyo para el fortalecimiento de las capacidades (iniciativa y responsabilidad principalmente de los donantes)[66]

Conclusiones: Si bien no existen evidencias de retrasos, el ritmo ha sido más bien lento y las distancias recorridas por los donantes en la armonización de su ayuda varían según el donante, el país y los diferentes aspectos de la alineación en cuestión. En cuanto al apoyo para fortalecer las capacidades de los países, estas evaluaciones señalan iniciativas que son importantes pero no están muy bien coordinadas o armonizadas, y que hasta la fecha no han logrado muchos resultados cuantificables.

Desde las perspectivas nacionales, 17 de las 21 evaluaciones encontraron evidencias de un aumento moderado en la alineación de la ayuda total de los donantes con las prioridades nacionales.[67] Al mismo tiempo, siete de las evaluaciones indican que las prioridades estratégicas nacionales aún no están lo suficientemente claras ni son lo suficientemente delimitantes como para evitar que los donantes “elijan a gusto” y favorezcan a sus “preferidos” o a los grupos de fuerza de la administración nacional. Los diferentes horizontes temporales y ciclos de programación para las estrategias de los países y de los donantes representan un problema significativo para la alineación.

Las siguientes conclusiones provenientes de dos informes representan una serie de conclusiones de las evaluaciones sobre los avances y obstáculos en lo que respecta a la alineación total de la ayuda[68]:

“De la revisión se concluye que hubo una mejora significativa en la alineación de los proyectos con las estrategias de desarrollo de Ghana. No obstante, todavía existen actividades no sujetas a presupuestos ni planificaciones, lo cual indica una falta de alineación con las prioridades y los sistemas del Gobierno. Si bien los Departamentos y Organismos Ministeriales carecen de la capacidad para planificar, los Socios de Desarrollo también se ven limitados por sus propias disposiciones y procedimientos institucionales. Es así que, si bien se observa un nuevo panorama de ayuda, los desafíos para la eficacia de la ayuda siguen existiendo. Los desafíos relativos a los sistemas nacionales y su falta de uso, o uso parcial por parte de los donantes a causa de la desconfianza, han debilitado los sistemas nacionales”. (Ghana, página 61)[69]

“La alineación se está dando en términos de la mejora y el mayor uso de los sistemas, lo cual sin duda es positivo para el Gobierno, pero sigue siendo parcial, y sin una clara visión estratégica por parte del Gobierno, la alineación con las prioridades del Gobierno sigue siendo un ejercicio que consiste en seleccionar las partes de los planes del Gobierno que se adapten a los programas nacionales de cada organismo”. (Mozambique, página 32)

En todas las evaluaciones, se identifica que los enfoques basados en programas, los marcos de asistencia conjunta y los fondos fiduciarios de varios donantes ayudan a fortalecer la alineación. En unas pocas evaluaciones se detecta una mayor alineación con el presupuesto o con las cuotas de ayuda “sujetas al presupuesto”, impulsada por los propios requisitos más estrictos de presentación de informes de los países socios. Varias evaluaciones también reportan una preocupación por los elevados volúmenes de la ayuda y por la cantidad de actividades que se financian a través de organizaciones no gubernamentales y que están fuera de presupuesto y/o no se declaran.[70] Otras, como Colombia y Vietnam, señalan que resulta engañoso medir la alineación en relación con la presentación de informes sobre el presupuesto nacional, ya que no captura la gama de canales de prestación que pueden reflejar los acuerdos de cooperación, tales como los mecanismos descentralizados, y que los ministerios pueden enfrentar obstáculos importantes para gestionar la ayuda a través del presupuesto.[71]

En las evaluaciones de Senegal y Vietnam se observa el predominio persistente de las unidades de ejecución de proyectos, pero esto no se percibe en ninguno de los dos casos como una simple consecuencia de la falta de cumplimiento por parte de los donantes. En términos más generales, la Evaluación no refleja que la dependencia de estas unidades sea un tema simple, pero tampoco candente. No es fácil distinguir las unidades “paralelas” que puedan tener efectos negativos en los sistemas nacionales, y hay muchos motivos para que tanto los países como los donantes quieran seguir utilizando estructuras paralelas.[72] Como se identifcó en la Fase 1 de esta Evaluación, el estudio del Banco Africano de Desarrollo documenta una conclusión que también resulta relevante para un amplio numero de unidades de implementación de proyectos de donantes y países socios y para usar la reducción de dichas unidades como un indicador de progreso en la Encuesta de Seguimiento:

’El mecanismo del Banco de reducir las unidades de implementación de proyectos como un asunto de cumplimiento ha llevado a soluciones aparentes que no abordan realmente las limitaciones de capacidades de fondo. Como lo muestran … los ejemplos, el problema puede solo ser abordado hasta cierto punto mediante la construcción de capacidades.’ (Banco Africano de Desarrollo, párrafo 64)

En el lado negativo del balance, en la gran mayoría de las evaluaciones se notó un aumento muy limitado, o ninguno, del uso de los sistemas y procedimientos nacionales por parte de la mayoría de los donantes, especialmente de los sistemas financieros y de adquisición.[73] La mitad de las evaluaciones indica que el uso limitado de los sistemas nacionales se explica principalmente por la persistente falta de confianza de los donantes en dichos sistemas, y/o por las inquietudes sobre los niveles prevalecientes de corrupción, así como la preocupación de que los sistemas nacionales puedan ser aún más lentos y engorrosos que los de los donantes. En varios casos se informó que la renuencia general de los donantes seguía sin cambios a pesar de los considerables esfuerzos por parte de los Gobiernos y/o de las evaluaciones objetivas y positivas del progreso. Otros ejemplos de renuencia o retirada de los donantes están vinculados con disputas específicas, por ejemplo sobre un cambio de Gobierno en la aplicación de los requisitos de adquisición.[74]

En cuanto a la ayuda de los donantes para el desarrollo de las capacidades para fortalecer los sistemas nacionales, la mitad de las evaluaciones incluyeron conclusiones sustanciales, más allá del ámbito específico de la ayuda con la gestión de las finanzas públicas y las adquisiciones, lo cual se aborda en la siguiente sección. Estas evaluaciones señalan esfuerzos significativos, pero no necesariamente bien coordinados o armonizados, y con pocos resultados cuantificables hasta la fecha. Las tres principales explicaciones obtenidas son las siguientes:

  • la falta de estrategias o prioridades nacionales claras para el fortalecimiento de las capacidades,
  • la preferencia de los donantes de fortalecer las capacidades en sus propias áreas prioritarias, y
  • el movimiento frecuente de personas en los puestos clave del servicio público, que frustran las iniciativas de desarrollo de capacidades.

En algunos casos, las evaluaciones indican que los fuertes mecanismos de apoyo de varios donantes han dado lugar a una ayuda aparentemente más coordinada y efectiva para el desarrollo de las capacidades. Algunos ejemplos incluyen a Malawi, donde una iniciativa conjunta de la OCDE-DAC está desarrollando metodologías y herramientas comunes para la evaluación comparativa y la evaluación de los sistemas públicos de adquisiciones y gestión financiera. Por su parte, en Benín los socios, incluida la Comisión Europea, Dinamarca, los Países Bajos y Bélgica están trabajando conjuntamente para poner en práctica un plan de acción para mejorar los sistemas públicos de gestión financiera.

III. Medidas y normas definidas de desempeño y responsabilidad de los sistemas nacionales de los países socios relativas a la gestión de las finanzas públicas, la adquisición, las normas fiduciarias y las evaluaciones medioambientales, alineadas con las buenas prácticas ampliamente aceptadas y su aplicación rápida y generalizada (iniciativa y responsabilidad principalmente nacional)

Conclusiones: Al menos dos tercios de las evaluaciones que informan sobre este resultado indican que los países están avanzando en la dirección correcta, pero lentamente en su mayor parte. Las dificultades para lograr estos objetivos parecen mayores de lo previsto, y los objetivos de progreso fijados para 2010 dejan mucho a la interpretación de cuánto progreso hace falta para que los donantes realmente confíen y utilicen los sistemas nacionales. Dos de los países afirman que esto ya se logró. De las evaluaciones nacionales restantes, un tercio indica considerables iniciativas y progresos, otro tercio indica un progreso gradual y desigual, y un tercero indica poco progreso. No obstante, en todos estos países actualmente parece haber un importante compromiso e impulso interno. Esto parece sugerir que se están esforzando para la siguiente etapa en una travesía más larga, aprendiendo de sus éxitos y contratiempos y buscando las mejores maneras de trabajar para seguir mejorando paso a paso, mientras los donantes utilizan los sistemas tanto como sea posible para ayudar a mejorarlos.

Casi todas las evaluaciones indican esfuerzos sostenidos, algunos de mayor duración e intensidad que otros, para lograr estos resultados. Se han logrado diferentes niveles de progreso.

En todos los países salvo en Colombia y Sudáfrica, donde esto ya se logró, se está trabajando desde antes de 2005 para llegar a las “medidas y normas definidas de desempeño y responsabilidad de los sistemas nacionales de los países socios en cuanto a la gestión de las finanzas públicas, la adquisición y las normas fiduciarias”. Esto parece haberse intensificado y consolidado desde la Declaración, en varios casos debido a las exigencias inherentes a las modalidades tales como el apoyo presupuestario.

En ninguna de las evaluaciones se detecta un retroceso importante, pero como se refleja en la siguiente cita, en todas se nota que el logro de estos objetivos es complejo y difícil, y que el progreso se va logrando en etapas conectadas.

“Llegar a cumplir con las normas reconocidas de desempeño y responsabilidad en la gestión del sector público ha sido un reto para Camboya, que sigue padeciendo una debilidad histórica de sus recursos humanos y sus capacidades institucionales, especialmente en los ministerios sectoriales. Las reformas del sector público (en la gestión de las finanzas públicas, la reforma de la administración pública, la descentralización y el desarrollo democrático subnacional, y también en el sector legal y judicial) han demostrado ser difíciles y, dada la complejidad y la posible “sobrecarga de reformas”, sólo es de esperar que rindan dividendos importantes en el mediano y largo plazo”. (Camboya, página 34)

Existen otros obstáculos poderosos, que son al menos tan importantes como las dificultades técnicas y de gestión para mejorar estos sistemas. En Benín se identifica a la corrupción como la principal influencia de “freno” para el progreso de la gestión de las finanzas públicas, y en varias otras se la indica como factor explicativo clave. Otros obstáculos que se identificaron son la limitación de las capacidades humanas y técnicas, la frecuencia de la rotación del personal y las consecuencias de una serie de crisis externas (alimentarias, energéticas, económicas) que acaparan la atención de los actores clave.

La evaluación de Uganda menciona con seguridad un “progreso enorme” e “importantes mejoras” en los sistemas nacionales de gestión de las finanzas públicas,[75] mientras que otras cinco indican iniciativas y progresos considerables en un amplio frente,[76] otras cinco indican un progreso gradual y desigual,[77] y otras cuatro indican poco progreso.[78] En cuanto a la “aplicación rápida y generalizada” de estas normas, cinco evaluaciones[79]identifican el siguiente nivel de dificultad en el traslado de las reformas del Gobierno central a una aplicación más amplia en otros ministerios y niveles gubernamentales, y los estudios en Mozambique y Vietnam señalan claros planes o progresos en curso.

En cuatro evaluaciones[80] se indica que los países se han hecho una idea cabal de lo complejo y prolongado de estas tareas de reforma, y confirmaron varios años de compromiso para seguir esforzándose. En otros cuatro países,[81] las evaluaciones identifican en los últimos dos años cierto compromiso de “segunda generación” o reforzado, con adopción de enfoques e instrumentos actualizados para seguir promoviendo las reformas.

Pocas evaluaciones incluyen una cobertura de las normas pre-vistas para las evaluaciones medioambientales. Una excepción notable son las evaluaciones de la primera y segunda fase en Bangladesh, donde las cuestiones ambientales figuraban en los tratamientos sectoriales.[82] No queda claro por qué los demás países se dedicaron tan poco a las normas de evaluación medioambiental, aunque algunas preguntas indican que se las interpretó como un tipo de norma diferente a las demás enumeradas en la Declaración.

3.5 Establecer Alianzas más inclusivas y Eficaces para el Desarrollo

IV. Menor duplicación de esfuerzos y actividades de los donantes más racionalizadas y rentables (iniciativa y responsabilidad principalmente de los donantes u organismos)

Conclusiones: A nivel nacional, la dirección general parece correcta, pero el ritmo y la distancia recorrida llevan mucho retraso respecto de las expectativas implícitas para la armonización en esta etapa. Por lo menos en la mitad de las evaluaciones se indica que la fragmentación de la ayuda sigue siendo alta. Se están realizando muchos experimentos, especialmente a nivel sectorial o temático, y los acuerdos de financiamiento conjunto pueden crear un entorno más propicio para reducir la duplicación, aunque a veces sea a costa de agregar procesos nuevos y complejos. La “desvinculación” formal entre la ayuda y sus propios proveedores está bastante avanzada entre los donantes que se adhieren a la Declaración, pero en estos programas aún se advierten inquietudes específicas sobre vinculaciones de facto, así como la preocupación general de que los proveedores no signatarios de la Declaración sigan condicionando su ayuda.

Ninguna de las evaluaciones indica que desde 2005 y a nivel nacional se haya avanzado mucho en el logro de este resultado sobre la armonización, si bien todos los países registran cambios en las estructuras de coordinación (grupos temáticos, etc.) En más de la mitad de las evaluaciones se percibe un progreso significativo en la reducción de la duplicación y el crecimiento de la racionalización a nivel sectorial o temático, aunque con áreas donde la fragmentación sigue siendo elevada y existen pocos acuerdos formales de “división del trabajo”. Las siguientes citas representan a una amplia gama de conclusiones:

“El Gobierno considera que en la actualidad los donantes no reconocen plenamente sus ventajas comparativas ni trabajan en forma conjunta para aprovechar plenamente los beneficios potenciales de coordinar sus actividades”. (Malawi, página 34)

“La DP ha mejorado la armonización de los donantes, tal como lo demuestran el Marco Común de Asistencia y la División del Trabajo en el sector de la salud. Sin embargo, la mayoría de los socios de desarrollo se encuentran atrapados entre el requisito del trabajo conjunto a nivel nacional y el de responder a las prioridades y preocupaciones diferentes de sus oficinas centrales. Inevitablemente, algunos socios de desarrollo siguen sufriendo presiones para retener la obligación directa de rendir cuentas sobre su ayuda. La continua fragmentación de las modalidades de ayuda en el sector de la salud supone una carga administrativa enorme para las capacidades del sector, y refleja la falta de confianza de los socios de desarrollo en los sistemas nacionales”. (Zambia, página xii)

Acerca de reducir la duplicación y racionalizar las actividades de los donantes, la situación aún no es simple pero tampoco es completamente sombría. La evaluación de Uganda[83] indica que el proceso de racionalización ya estaba firmemente afianzado antes de 2005 bajo el liderazgo del Gobierno, y otros cinco informes[84] también indican un liderazgo gubernamental en estas iniciativas, mientras que no se detecta ningún progreso en Colombia y en Vietnam. La evaluación de Bolivia indica al menos una amplia división del trabajo, que existe “ante la ausencia de otras posibilidades”, entre los distintos organismos bilaterales activos y multilaterales.[85] Algunas evaluaciones[86] y estudios de donantes europeos plantean experiencias y expectativas significativas en torno a los resultados del Código de Conducta de la Unión Europea sobre la División del Trabajo y la Complementariedad en 2007 y su seguimiento de iniciativa rápida en 2008. No obstante, los informes de seguimiento de la UE sugieren que siguen siendo los donantes quienes impulsan la mayoría de las iniciativas de división del trabajo, lo cual puede ayudar a explicar por qué estas parecen ser más efectivas en las áreas sectoriales que al nivel estratégico general.[87] El Marco de Ayuda para el Desarrollo de las agencias de Naciones Unidas también se cita como una influencia real y potencial para la armonización[88]. Una buena cantidad de foros de varios donantes, acuerdos de fondos fiduciarios, enfoques sectoriales y otros enfoques basados en programas han ayudado a mejorar la racionalización donde se han implementado. Por otra parte, cinco evaluaciones indican[89] que no están reduciendo necesariamente la carga de trabajo o los “costos de transacción”, en particular para los donantes involucrados.

De acuerdo a la referencia cruzada de los resultados por país, las conclusiones clave reportadas en los estudios y actualizaciones de donantes u organismos ofrecen un cuadro mixto sobre la reducción de la duplicación y una mayor racionalización de las actividades de los donantes. Cinco estudios y actualizaciones (en Austria, Australia, el Banco Africano de Desarrollo, los Estados Unidos y Nueva Zelanda) sugieren un progreso muy limitado, una fragmentación continua de los programas y una proliferación de modalidades de programas, en tanto que el estudio de Irlanda todavía indica cierto grado de fragmentación. En otros dos casos (el Reino Unido y los Países Bajos), se atribuyen mejoras al mayor uso de las modalidades de programas, mientras que la actualización de Australia indica que el uso de cooperación delegada entre donantes está creciendo en su programa como una herramienta para incrementar su financiamiento. Existen pocas referencias sobre este punto en las evaluaciones o estudios.

Las pocas explicaciones sustanciales que se ofrecen en todos los informes por el escaso progreso destacan la insistencia de las oficinas centrales de los donantes en utilizar sus canales distintivos por razones de visibilidad, y/o debido a la sensibilidad política y al compromiso interministerial a nivel local, sobre todo en cuanto a la asistencia relacionada con la seguridad. La evaluación de Vietnam indica concretamente que el Gobierno está dispuesto a asumir los costos de duplicación de donantes como parte del precio de las relaciones políticas valiosas. Esta tendencia puede estar más generalizada, dado que otras evaluaciones han mencionado la renuencia de los países socios para imponer medidas de armonización o una división del trabajo entre los donantes.

A modo de aporte conceptual y metodológico para la Evaluación en febrero de 2010, uno de los equipos del Grupo de Trabajo sobre la Eficacia de la Ayuda ofreció un análisis con sugerencias para encarar el tema de la “División del Trabajo entre los Donantes: Un enfoque de la armonización”.[90]Se espera que el trabajo subsiguiente en esta área se incorpore al Foro de Alto Nivel en Corea. En la Evaluación actual, pocas evaluaciones o informes de donantes y organismos lograron profundizar en estas cuestiones, pero el progreso limitado que se observa en los resultados de la Evaluación sobre la alineación y la armonización liderada por los países sugiere que se necesitan mayores esfuerzos de armonización activa.

Desvinculación: La mitad de las evaluaciones nacionales proporcionan conclusiones sobre la desvinculación de la ayuda. La evaluación de Benín informa que básicamente toda la ayuda está desvinculada; Malí y Bolivia aseveran que se están logrando más progresos, mientras Bolivia toma nota de la alta variabilidad que sigue habiendo entre los donantes. Una cuarta parte de las evaluaciones plantea interrogantes en torno a las estadísticas que indican que la ayuda vinculada ha sido eliminada o se ha reducido aún más, citando las siguientes conclusiones:

  • Gran parte de asistencia técnica y la ayuda alimentaria permanece vinculada.
  • No está claro si la vinculación de la ayuda a nivel subnacional se refleja adecuadamente.
  • Cabe preguntarse si las estadísticas relevantes de desvinculación (y alineación) de la Declaración de París logran abarcar los distintos canales y tipos de ayuda que resultan tan grandes e importantes para la asistencia relacionada con la seguridad en las situaciones de fragilidad.
  • Las estadísticas sobre la desvinculación sólo se refieren a los donantes del CAD, de modo que quedan excluidas grandes cuotas de ayuda proveniente de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y de los fondos de origen chino y árabe.

Sólo uno de los estudios y actualizaciones de donantes u organismos presentó conclusiones significativas sobre la desvinculación de la ayuda, citando los resultados de la Encuesta de Seguimiento. Al parecer, los donantes y organismos cuentan con los cambios parciales que finalmente se negociaron en 2001, y con los sistemas de seguimiento en esta área, para informar sobre los progresos y mantener el impulso. En el siguiente cuadro se resumen los aspectos principales de las conclusiones de un estudio temático completado en 2009. Los resultados, respaldados por un conjunto de casos de países y donantes, son coherentes con las conclusiones obtenidas de las evaluaciones.

Casilla 2. La desvinculación de la ayuda: ¿Está funcionando?

“Es muy positivo el panorama general del progreso logrado por los donantes del CAD en la desvinculación formal de su ayuda... Los cambios de los últimos 10 años indican que la Recomendación de 2001 sobre la desvinculación de la ayuda, junto con otros acuerdos internacionales como la Declaración de París, ha tenido un impacto general positivo para seguir desvinculando la ayuda. Pero existen calificaciones importantes”.

Exclusiones: La cooperación técnica independiente y la ayuda alimentaria (esta última sólo sigue explícitamente vinculada por los EE.UU.) se excluyeron de la Recomendación, y ambas siguen siendo “zonas grises” importantes. También quedaron fuera de la Recomendación: La ayuda humanitaria y para emergencias, tanto en especie como por medio del personal, la canalización de la ayuda a través de las ONG, el apoyo a la gobernabilidad, la educación post-secundaria, la investigación y la asistencia entre empresas.

Prácticas de hecho: Varios informantes plantean interrogantes sobre la autenticidad de la desvinculación formal de la ayuda que se declara. Los cambios en las políticas y regulaciones pueden permitir el abastecimiento de bienes y servicios fuera del país donante, pero en la práctica, ¿sigue habiendo tantos obstáculos como para que la ayuda se mantenga vinculada de hecho? Dos tipos de evidencia estadística indican una supuesta brecha entre la desvinculación formal declarada de la ayuda bilateral y la práctica real, lo cual implica un elemento considerable de vinculación de hecho, ya sea intencional o no.

“La evidencia obtenida del estudio nacional sugiere que actualmente, para la mayoría de los miembros del CAD, los obstáculos para la desvinculación no afectan el proceso formal de la desvinculación, sino la reducción o incluso la eliminación de las prácticas de vinculación, ya sean intencionales o no”.

Fuente: Extracto del resumen del estudio especial 2008-2009 para la OCDE y la Evaluación de la Declaración de París, páginas vi a viii.

V. Políticas y procedimientos reformados y simplificados, mayor comportamiento colaborativo (iniciativa y responsabilidad principalmente de donantes u organismos)

Conclusiones: A nivel nacional, se detectan avances significativos y a veces sustanciales en 11 de las 17 evaluaciones nacionales, en su mayoría aún lentos pero con excepciones alentadoras. Si bien existen impulsores muy variados, están centrados principalmente en torno a los diversos tipos de marcos de asistencia conjunta, los diferentes niveles de enfoques basados en programas, y otros tipos de financiamiento conjunta de varios donantes. Las evidencias parecen indicar que estos avances se pueden reforzar a sí mismos y fomentar una mayor colaboración.

El marco de la Declaración ha sido propicio para el fortalecimiento de estos procesos, pero por el momento no existen evidencias de una reducción de los “costos de transacción”, y se identifican ciertas evidencias de la persistencia de las cargas dobles. También se ha sugerido en varias evaluaciones que, según cómo se apliquen, los mecanismos de varios donantes a veces pueden provocar más retrasos, demandas y rigidez.

Si bien esta es otra área donde la iniciativa de los donantes y organismos es central, y aunque las evaluaciones nacionales no puedan capturar en detalle los cambios dentro de las administraciones de los donantes, las evaluaciones nacionales aportan exámenes informados de parte del personal de campo, y de las partes interesadas de los países que administran directamente las políticas y los procedimientos de los donantes o se ven afectados por ellas. El informe proporciona ejemplos de medidas de colaboración, tendencias de comportamiento colaborativo entre los donantes y variaciones en su desempeño. El examen en la evaluación de Benín es en general uno de los más positivos, pero plantea temas en común:

“Desde que se firmó la Declaración de París en marzo del 2005, se han registrado muchas reformas y una simplificación de las políticas y de los procedimientos entre los donantes en Benín. Estas reformas se perciben sobre todo entre los donantes que son miembros de la OCDE y signatarios de la DP, y están relacionadas con el creciente compromiso de dichos donantes con el uso de modalidades de ayuda como el apoyo presupuestario y los enfoques de programa, aunque aún existe cierta resistencia de parte de algunos donantes. ...Además, los donantes han mejorado sus procedimientos para reducir el número de misiones sobre el terreno y estudios de diagnóstico, y evitar así una duplicación. ...A pesar de este progreso, existe cierta resistencia en el terreno (uso de los dispositivos, misiones conjuntas y trabajos analíticos conjuntos) en cuanto a la aplicación de la Declaración de París de parte de algunos donantes, como China y los fondos árabes.” (Benín, página 47)

“[A pesar de varias iniciativas]… este principio sigue empañado por los hechos siguientes: las reformas y la simplificación de las políticas y de los procedimientos de los donantes dependen del liderazgo del Gobierno; los donantes se muestran reacios a establecer fondos fiduciarios financiados por donantes múltiples.” (Malí, página 47)

En general, el mayor estímulo para un comportamiento más colaborativo y una simplificación de las políticas y los procedimientos de los donantes, así como la mayor fuente de evidencias de que esto se está produciendo, es la experiencia con los diversos tipos de marcos de asistencia conjunta, los distintos niveles de enfoques basados en programas y otros tipos de financiamiento conjunta de varios donantes. En cuatro de cada cinco evaluaciones analizadas, a estos instrumentos tomados en conjunto se les atribuyen contribuciones importantes a la obtención de este resultado, aunque en varias se observa que la participación varía ampliamente entre los diferentes donantes. En la mayoría de los casos, es evidente que la concientización y el fomento más amplio de estos instrumentos a través del marco de la Declaración han sido propicios para el fortalecimiento de los procesos que se habían iniciado sobre una base más estrecha.[91] Al mismo tiempo, la ayuda para los proyectos sigue siendo frecuente, y todavía se la cita en varias evaluaciones por sus ventajas aparentes como, por ejemplo, el desembolso más rápido a nivel sectorial. En otros casos se observa que los donantes insisten en los enfoques por proyecto cuando no están dispuestos a confiar en los sistemas gubernamentales.[92]

Las evaluaciones de Samoa y Uganda informan que, durante el período desde 2005 en adelante, se detectó un fortalecimiento de largo alcance del comportamiento colaborativo entre el Gobierno y los donantes. Esta mejora se extiende desde la alineación estrecha entre los respectivos marcos de estrategia de desarrollo y asistencia, se apoya en el uso de enfoques basados en programas (cuando no se la apoya íntegramente) y en marcos y sistemas de seguimiento acordados que parecen estar realmente vinculados a una base para tomar decisiones de desembolso “claras y transparentes” (como se esperaba en la Declaración).[93] En ambos casos, esta base sólida parece proporcionar más incentivos para armonizar los procedimientos y colaborar para solucionar los problemas, aunque una de estas evaluaciones plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema. En las Islas Cook, dos donantes tradicionales se han plegado a uno de los programas conjuntos más armonizado que se ha visto. Como resultado de ello, no obstante, cuando cambió su enfoque común, el Gobierno sintió la necesidad de acceder a nuevos proveedores de ayuda en las áreas que los primeros no abarcaban.

En otras cuatro evaluaciones han resultado importantes los diversos tipos de marcos estratégicos conjuntos: tuvieron éxito en tres de ellas (Zambia, Malawi and Vietnam), y la cuarta señala que hace falta revitalizarlos (Bangladesh). En Vietnam y Malawi, también se observa una mayor colaboración entre los organismos de la ONU a través del proceso “One UN” (Una ONU). El Enfoque Armonizado de Transferencias en Efectivo de la ONU se cita en Malawi (al igual que en otros lugares en la Fase 1) como una forma reformada y simplificada de gestionar la transferencia de recursos del sistema de la ONU a los sistemas locales, mientras se evalúa continuamente el riesgo con los sistemas locales con el fin de abordarlo.

A pesar de este conjunto de conclusiones moderadamente positivas en la mayoría de las evaluaciones nacionales sobre las mejoras en el comportamiento colaborativo, así como cierta simplificación de las políticas y procedimientos de los donantes, también surge un elemento admonitorio. Con una excepción,[94] no existen conclusiones claras de una reducción de las cargas administrativas (“costos de transacción”) en la gestión de la ayuda, ya sea para los Gobiernos o los donantes y varias evaluaciones indican específicamente que no se observan reducciones. La excepción es la evaluación de Malawi, que documenta una serie de beneficios previstos:

“la formación de las Estrategias Comunes de Apoyo Presupuestario, que ha facilitado la colaboración de los donantes en la prestación de ayuda, ha reducido en gran medida las complejidades relacionales que tenía el Gobierno con los donantes. Este mecanismo ha disminuido la tensión que sufría la infraestructura gubernamental, especialmente para cumplir con las exigencias de los donantes individuales. En el marco de estos mecanismos, no se le exige al Gobierno que prepare una gran cantidad de informes con diferentes formatos de acuerdo a las exigencias de cada donante. Esta simplificación y reforma de los procedimientos y políticas de los donantes han contribuido a la calidad y la puntualidad de los informes del Gobierno sobre el desembolso de la ayuda y la presentación de informes”. (Malawi, página 35)

La evaluación de Vietnam indica que simplemente “no se redujeron los costos de transacción” en ninguno de los dos lados en un modelo fuertemente colaborativo,[95] y la de Zambia señala que todavía no queda claro si ha disminuido esta carga. El informe de Senegal indica un posible aumento de las cargas, tanto para el Gobierno como para los donantes, nuevas exigencias de conocimientos especializados y trabajos de coordinación, escasos ejemplos sólidos de progreso, pero aún así una mayor apertura de los donantes hacia la colaboración.

Las evaluaciones de tres países con sistemas de colaboración relativamente desarrollados sugieren que la manera en que se aplicó la Declaración y la eficacia de la ayuda dio lugar a un aparente aumento de los “costos de transacción” de la gestión de la ayuda (especialmente para los donantes, pero no sólo para ellos), lo cual provocó una especie de “repercusión negativa”: El informe de Mozambique dice:

“La pesada infraestructura de coordinación en [país]... en torno al [grupo de coordinación del donante] y los Marcos de evaluación del desempeño (PAF por su sigla en inglés) utilizados para evaluar al Gobierno y a los donantes, ha llevado a la mayoría de estos últimos a quejarse de que el costo, en términos de tiempo y recursos para trabajar sobre los enfoques comunes, es superior al que se derivaba del funcionamiento bilateral”.[96] (Mozambique, página 38)

La mitad de las evaluaciones menciona otros dos aspectos de un mayor comportamiento colaborativo, los que se seleccionaron para conformar el Indicador 10 de la Encuesta de Seguimiento, es decir, el incremento a nivel nacional de las cuotas de trabajo analítico y las misiones de campo que los donantes llevan a cabo en forma conjunta. Las evaluaciones aportan pocas novedades a la cita de las dos primeras rondas de resultados de la Encuesta de Seguimiento sobre estos asuntos, aunque en cuatro de ellas se describe en líneas generales las medidas adoptadas por el Gobierno para limitar las misiones, no siempre con éxito.[97] El informe de Senegal indica que, con más de 300 misiones por año, la carga de misiones sigue siendo demasiado pesada para el Gobierno, pero en otra evaluación se cita un análisis independiente[98] que muestra una mejora general de esta tendencia en África. En cuanto a las misiones y análisis conjuntos, existe un buen ejemplo de progreso práctico[99] en los Países Bajos, donde se ha establecido un sistema que permite a las embajadas señalar las misiones y el trabajo analítico iniciados por los departamentos de las oficinas centrales que no han sido adecuadamente coordinados.[100]

VI. Compromisos más predecibles y plurianuales con los flujos de ayuda a los países socios comprometidos. [¿Ha cambiado la naturaleza de las condicionalidades para respaldar la propiedad, en consonancia con el compromiso de la AAA?] (iniciativa y responsabilidad principalmente de los donantes u organismos).

Conclusiones: Si bien el progreso ha sido mayormente lento, la mitad de las evaluaciones indican mejoras en la previsibilidad de la ayuda,[101] que es de carácter sustancial para algunos donantes. En las demás evaluaciones el progreso se ve impedido por una combinación de factores, no todos bajo el control de los donantes. En los países se están extendiendo iniciativas para establecer o fortalecer sus propios sistemas de seguimiento, con la esperanza de que induzcan al menos una mayor integridad y transparencia en la presentación de informes de los donantes, como ya lo han hecho en los casos en donde de este tipo de plataformas se han implementado. (Véase también el resultado x)

La explicación más importante dada para estas mejoras está en los marcos plurianuales provistos por una mayor cantidad de donantes. En varios casos, un mayor apoyo plurianual se ha visto agilizado por un protocolo de apoyo presupuestario con varios proveedores importantes. Las expectativas de la Declaración, especialmente al combinarse con los mecanismos conjuntos de los donantes, puede añadir presión de grupo para que los donantes cumplan con sus compromisos de previsibilidad.[102] En diferentes evaluaciones se indica que los organismos multilaterales vienen asumiendo compromisos plurianuales desde mucho antes de 2005, y expresan el deseo de que los bilaterales pasen a ciclos trianuales similares. También se señaló que los “donantes nuevos” no asumen compromisos plurianuales. Dos de los países donantes se destacan por sus intentos de progresar en la previsibilidad plurianual sin dejar de reconciliarla con los procesos parlamentarios de asignación[103]:

“El Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID por su sigla en inglés) ha sido especialmente innovador al allanar el camino para mejorar la previsibilidad en algunos de sus países socios por medio de Acuerdos de Asociación para el Desarrollo (DPA por su sigla en inglés) de diez años .... Hasta la fecha, el Reino Unido ha limitado el uso de los DPA de diez años a nueve países, en los que considera que la cooperación bilateral es particularmente importante a mediano y largo plazo. Al igual que con otros donantes, el grado en que estos instrumentos ofrecen un compromiso firme y verosímil de ayuda futura se ve limitada por el proceso local de asignación de recursos: en el caso del Reino Unido, es el Análisis global de gastos trianuales no renovables. … el DFID ha instruido a sus oficinas de los países comprendidos en el Convenio de Servicio Público a proporcionar indicaciones de recursos renovables trianuales en los casos en que suministra recursos a través del Gobierno”. (Revisión entre colegas del CAD del Reino Unido, 2010, página 78)

“Nueva Zelanda ha ido avanzando cada vez más hacia los marcos de programación de cinco a diez años para sus países socios, junto con las asignaciones trianuales. La legislatura de Nueva Zelanda aprueba presupuestos anuales con flexibilidad integrada para renovar los gastos excesivos de hasta un 10% y los fondos sin utilizar de hasta un 20%. Este nivel de flexibilidad es mucho mayor que para la mayoría de los demás donantes, y establece un buen equilibrio entre la previsibilidad y la flexibilidad”. (Revisión entre colegas del CAD del Nueva Zelanda, 2010)

Las evaluaciones indican varios problemas con los datos de previsibilidad de la ayuda. Una de las evaluaciones indica una estabilidad relativa en términos de compromisos plurianuales, pero con una discrepancia importante entre las cifras de la OCDE y del Gobierno sobre los desembolsos.[104] El informe de Bolivia indica que el uso de los datos colectivos del indicador de la Encuesta de Seguimiento enmascara una gran variabilidad entre los donantes.[105]

Un tercio de las evaluaciones indican problemas de coordinación. Los más comunes son los retrasos en los desembolsos, que en algunos casos se relaciona con la capacidad de aplicación o “exceso de optimismo” de parte del país, y en al menos uno se atribuye a las relaciones “difíciles” con los donantes después de un período de suspensión de fondos que se produjo por acusaciones de robo. En el caso de Mozambique, no están claros los motivos del retraso en el desembolso o la entrega de los fondos prometidos, y en las evaluaciones de Bolivia y Benín se informa que a pesar de contar con compromisos de ayuda mediante marcos plurianuales, no se han reducido las demo-ras en los desembolsos.[106] Otra de las inquietudes planteadas es la necesidad de conocer las asignaciones con la antelación necesaria para poder preparar el presupuesto.

En cuatro evaluaciones[107] se observan inquietudes significativas en cuanto a la presentación de informes, para obtener de los donantes la información adecuada, para combinarla con las cifras presupuestarias y para reflejar el financiamiento a través de las ONG. Uno de estos países ha puesto en marcha una nueva plataforma de presentación de informes, otro la está planificando, y uno de los sistemas más robustos le atribuye a su marco indicativo de financiamiento plurianual la ayuda para lograr el seguimiento y la mejora de la previsibilidad.

Condicionalidades. El concepto de las condicionalidades en sí mismo no es prominente en las evaluaciones, y sólo en un tercio[108] de ellas se plantean explícitamente conclusiones sobre el cambio de las condiciones, en respuesta a una pregunta específica de la Matriz común. En líneas generales, si bien Bolivia detecta en su encuesta nacional el acuerdo general de que las condicionalidades son actualmente más flexibles y se convienen de forma más transparente[109] y Vietnam cita un modelo muy importante y positivo,[110] otras que cuestionan si el manejo de las condicionalidades está mejorando de la manera prevista. Algunos ejemplos incluyen:

  • donantes que justifican sus condicionalidades sobre los flujos responsabilizando al bajo nivel de priorización y a los cambios impredecibles que hace el Gobierno (Benín);


  • otras condiciones (algunas de naturaleza política) que se suman a un marco de evaluación consensuado, y una posterior suspensión que pone en tela de juicio la credibilidad de los donantes (Mozambique);


  • la reorganización de las condiciones en lugar de su reducción (Malí);


  • condiciones de desembolso que se consideran un problema más grave que las condicionalidades de la política (Sudáfrica); y


  • condicionalidades relacionadas con la adquisición de consultores o materiales de los países donantes, que “causan entre los funcionarios del Gobierno la impresión de que toda la ayuda está vinculada” (Indonesia).

Aparte de las iniciativas innovadoras del Reino Unido y Nueva Zelanda para mejorar la previsibilidad plurianual mencionada, los estudios y las actualizaciones de los donantes no se ocupan ampliamente de este tema, si bien dos de ellas (en Irlanda y los Países Bajos) muestran un progreso limitado en la prestación contra los objetivos de gasto. Varias otras[111] informan sobre procesos destinados a mejorar la previsibilidad, mientras que otras[112] se refieren a algunas de las causas del mal desempeño. Una iniciativa más amplia que cabe destacar involucra a varios donantes a través de la OCDE-CAD para elaborar un “Informe anual sobre la previsibilidad de la ayuda: Encuesta sobre los planes de gastos futuros de los donantes”. La edición más reciente (la tercera) es de 2010 e informa sobre los planes para el período de 2010 a 2012.[113] Los informes abarcan tanto a los donantes y organismos bilaterales como multilaterales, y reflejan las limitaciones que éstos enfrentan, pero constituyen un paso importante en la combinación de la transparencia y la previsibilidad, así como una posible herramienta de presión de grupo para perpetuar la mejora.

VII. Suficiente delegación de autoridad al personal de campo de los donantes y atención adecuada a los incentivos para que exista una alianza eficaz entre los países donantes y los países socios (iniciativa y responsabilidad principal-mente de los donantes u organismos).

Conclusiones: El progreso en general es lento y muy desigual, aunque unos pocos donantes y organismos han demostrado el rápido ritmo y mayor distancia que se pueden alcanzar. Sólo una cuarta parte de las evaluaciones sobre este resultado indican progresos generales. La mitad de los informes destaca la centralización excesiva de muchos programas de donantes. Esto se atribuye principalmente a la falta de voluntad política de los donantes, y a la determinación burocrática de mantener un estricto control en sus oficinas centrales. La conclusión de que algunos donantes y organismos cuentan con incentivos para promover alianzas eficaces es coherente con este enfoque excesivamente centralizado.

Las evaluaciones nacionales han producido una cobertura considerable en este resultado previsto,[114] y en este caso existe una base para la triangulación con las conclusiones de otras fuentes, incluidos algunos de los estudios de donantes y/o agencias de la Fase 2, los estudios y las actualizaciones de donantes recibidos de la Fase 1, y los resultados de una encuesta de 2009 del CAD sobre los niveles de descentralización de 19 miembros en el campo.[115]

Hasta el momento, los resultados de las evaluaciones nacionales respaldan una distinción de las respuestas entre la descentralización de la autoridad y la de las capacidades hacia el campo, así como la de los incentivos, si bien todos estos factores están interrelacionados. Curiosamente, en tres de las evaluaciones (Colombia, Benín y Uganda) se observa poca delegación de autoridad al personal de campo del donante, pero un mayor nivel de capacidades por parte del personal de campo o local.[116] En la evaluación de Camerún se observa manifiestamente que los donantes deben consultar todas las decisiones con las oficinas centrales, ya sea para consignar fondos o reasignar recursos.

En diez evaluaciones se destaca que los niveles de autoridad y capacidades delegadas varían mucho entre los distintos donantes y organismos, y en seis[117] se identifica a algunos de los donantes que han avanzado más y menos en este aspecto. Éstas son las conclusiones.

Cinco de los informes indican un modesto aumento de los niveles de autoridad delegada y un crecimiento un poco más fuerte de las capacidades de campo. En diez evaluaciones[118]se observan pocos cambios, y en nueve se detecta que los sistemas de los donantes siguen demasiado centralizados en la toma de decisiones de las oficinas centrales; con implicaciones negativas específicas para la aplicación de los principios de la Declaración. En la evaluación de Senegal se observa que en realidad la situación está empeorando, con una mayor delegación del trabajo al personal de campo de los donantes, sin la correspondiente delegación del poder necesario para llevarlo a cabo.

Las observaciones sobre descentralización, de los informes de Malí y Malawi, son ampliamente representativas de la mayoría de las evaluaciones:[119]

“De manera general, aún no se da la evolución esperada:
– las sedes restringen la gestión de la ayuda en el terreno;
– las misiones en el terreno tienen poco espacio para decidir y operar;
– ciertas operaciones en el terreno están sujetas a restricciones;

– algunas decisiones de las sedes por motivos políticos o geoestratégicos limitan las acciones de las oficinas de campo.” (Malí, página 29)

“Con excepción de muy pocos donantes como Noruega y el DFID, prácticamente todas las decisiones de los donantes provienen de sus oficinas centrales, con una delegación muy limitada a las oficinas del país socio”. (Malawi, página 37)

La explicación más sólida, y mayormente implícita, sobre esta falta generalizada de progreso en la descentralización es la falta de voluntad política o burocrática de alto nivel, y la determinación de mantener un firme control central, más que un obstáculo determinado para delegar al campo las capacidades adecuadas.[120] Los costos administrativos más altos se identifican también como un factor. En Camerún, Mozambique y Zambia se identifica específicamente la rápida rotación del personal de campo de los donantes como un problema o limitación,[121] y Camerún señala que la rotación es menos frecuente en los organismos multilaterales. Se notan sistemas más descentralizados como el DFID y los Nórdicos en Malawi y Mozambique y Australia en Samoa. En la evaluación de éste último, se identificó a China y Japón como los sistemas más centralizados lo cual reduce la transparencia en sus operaciones.

Incentivos. En una cuarta parte de las evaluaciones se informa que los incentivos para el personal de los donantes sirven para mejorar las asociaciones. Una de las evaluaciones indica que las evidencias disponibles no son claras, y las demás señalan que “unos pocos”, “algunos” o “varios” de los organismos donantes con los que trabajan han incorporado este tipo de incentivos. La evaluación de Sudáfrica señala que en cuanto a los incentivos para las asociaciones se puede decir que existen en dos “niveles”: la ayuda bilateral tradicional y el apoyo orientado a las bases, y últimamente otros incentivos más fuertes que aparecieron con el crecimiento de “trilateralismo”.

Una fuente complementaria:La encuesta de 2009 sobre el nivel de descentralización hacia el campo de los sistemas de cooperación para el desarrollo de los miembros del CAD es una valiosa fuente adicional, a pesar de que sólo se refiere a 19 de sus 24 miembros,[122] y sus conclusiones provienen de informes presentados por los propios miembros y no de evaluaciones independientes. La encuesta abarcó cuatro temas: política; autoridad financiera; dotación de personal; y funciones y sistemas. Las conclusiones proporcionan a los 19 miembros del CAD encuestados una información bastante detallada sobre cada uno de estos aspectos, incluso en los perfiles y desgloses estadísticos de cada país donante. La descripción general del informe de la encuesta capta la esencia de los resultados:

“Los resultados de la encuesta indican que todos los miembros del CAD están tratando de descentralizar hacia el campo la autoridad sobre la cooperación para el desarrollo, y que la dedicación a la descentralización ha ido en aumento desde que se adoptó la Declaración de París. Este compromiso se ha expresado en las declaraciones oficiales de políticas de la mayoría de los miembros, pero, como era de esperar, el grado de delegación de autoridad varía considerablemente de un país a otro. La encuesta refleja que, en términos de compromisos y desembolsos financieros, existe una amplia gama de autoridad al nivel de campo, que va de cero a una cantidad ilimitada. Los cupos de personal entre las oficinas centrales y el campo también varían enormemente, al igual que la capacidad de formular y aprobar estrategias, programas y proyectos.

Todas estas conclusiones sugieren que algunos miembros están más descentralizados que otros. Las diferencias se deben en parte a la voluntad política, al nivel previo de centralización del sistema de ayuda al desarrollo de cada miembro, a la complejidad de los sistemas de gestión (cantidad de ministerios a cargo de las políticas y operaciones, la existencia de organismos de ejecución separados), al volumen de la ayuda y a la cantidad de países socios. A pesar de sus diferencias, todos los miembros enfrentan tres dificultades principales a la hora de descentralizar:

  • definir claramente la división de funciones y responsabilidades entre las oficinas centrales y las de campo;
  • adaptar los sistemas de gestión para que respalden el proceso de descentralización;
  • satisfacer las nuevas exigencias en cuanto a recursos humanos y financieros”

La descripción general añade que “las cifras referentes a la autoridad financiera y las dotaciones de personal dan una idea de los niveles de descentralización, pero para obtener una representación más completa, también se deben tener en cuenta otros factores, como la eficiencia de los sistemas y el nivel de burocracia”. Con esta salvedad en mente, es útil tener en cuenta los resultados sobre estas dos medidas clave y cotejarlos con las conclusiones obtenidas de las evaluaciones nacionales y los estudios de donantes y organismos.

Los resultados de la encuesta revelan que los 10 donantes con mayores niveles de autoridad de desembolso en el campo son: Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, Dinamarca, Australia, Bélgica, la Comisión Europea, Irlanda, Suiza[123] y Francia: los cinco primeros también cuentan con los mayores niveles de autorización para asumir compromisos en el campo. Los 10 donantes con los mayores cupos de personal expatriado en el campo respecto a sus oficinas centrales son la Comisión Europea, Francia, Dinamarca, Alemania, los Países Bajos, Japón, Finlandia, Noruega, Irlanda y el Reino Unido.

Las diferencias entre estos dos grados de descentralización, aún dejando de lado los diferentes patrones de dotación local del personal, son un testimonio de lo diferentes que son los modelos de gestión que aplican los donantes. No obstante, el protagonismo de varios donantes en ambas categorías, en particular Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, Dinamarca, Australia e Irlanda, es coherente con las menciones específicas en las evaluaciones nacionales, o en las evidencias de los estudios nacionales sobre las prácticas avanzadas de descentralización efectiva. Existe menos evidencias sobre los otros donantes que figuran en ambas categorías o cerca de ellas. Si se toman estas mismas medidas a modo de indicadores generales y se aplican las mismas salvedades también surgen, en el extremo opuesto de este grupo, varios sistemas altamente centralizados que tienen autoridad financiera y personal expatriado muy limitados en el campo. Se trata de Austria, Canadá, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda y Portugal.

Finalmente, los estudios y las actualizaciones nacionales producidos para esta Evaluación generaron las siguientes conclusiones, que abarcan algunos donantes que no están incluidos en la encuesta del CAD, en especial España, Suecia y los Estados Unidos. Asimismo, actualizan la información sobre algunos otros. De los 14 estudios y actualizaciones de oficinas centrales de los donantes revisados, cinco reportan cambios positivos en el nivel de autoridad delegada a nivel nacional en respuesta a la Declaración[124] mientras que Austria y Estados Unidos no reflejan ningún cambio en este aspecto.

En cuanto a la descentralización, hasta ahora las conclusiones muestran una continuidad del progreso, de la siguiente manera:

  • desde donantes cuyos altos niveles de descentralización se perciben como adecuados para cumplir con los compromisos de la DP (Dinamarca y Australia);[125]


  • hasta altos niveles de descentralización autodeclarada, limitada por la toma de decisiones en las oficinas centrales sobre temas como la división del trabajo (Países Bajos);


  • pasando por donantes que intentan descentralizarse pero cuyo progreso es lento (España y el Banco Africano de Desarrollo[126]);


  • y por donantes que siguen bastante centralizados, especialmente en la toma de decisiones (Suecia, Nueva Zelanda, y el Banco Africano de Desarrollo);


  • y finalmente, los que siguen muy centralizados (Austria y Estados Unidos).

Los estudios y las actualizaciones, como la Encuesta del CAD, informan sobre algunos de los obstáculos organizacionales y tecnológicos que mencionan los donantes para la descentralización y la delegación de autoridad.

La evidencia general a nivel nacional no respalda la siguiente interpretación sumamente positiva que se incluye en los resultados de la encuesta del CAD sobre la descentralización, sin contar el hecho de que este tema ha tenido un perfil más alto desde 2005.

 “Los organismos miembros del CAD han hecho y siguen haciendo grandes esfuerzos para descentralizar sus sistemas de cooperación para el desarrollo. Si bien algunos miembros habían iniciado la descentralización antes de la Declaración de París, ésta parece haber tenido un efecto impulsor que provocó mayores esfuerzos de descentralización, y logró que la meta goce de una alta prioridad”.[127]

La diferencia principal en estas conclusiones puede surgir de las diferentes perspectivas que tienen los países socios, que presionan para ver un progreso tangible en la descentralización, y las oficinas centrales de los donantes y organismos, que están dolorosamente conscientes de la multitud de obstáculos prácticos que deben superar y los problemas que deben manejar. Sin embargo, las evidencias de la Evaluación, de los estudios de donantes y organismos, y de la encuesta del CAD indican de manera coherente que varios donantes y organismos lograron resolver estos desafíos hace mucho. Las evaluaciones también concluyen de manera coherente que estos donantes y organismos son más efectivos como consecuencia de ello.

Coherencia de las políticas:Todos los estudios de donantes y organismos han documentado la larga distancia que aún falta recorrer para mejorar la coherencia de las políticas en el trato con los países socios, especialmente a través de los sistemas de donantes con varias organizaciones, y en las situaciones de fragilidad donde están más en juego los organismos y los intereses políticos, de desarrollo y de seguridad. Esta conclusión es coherente con las de estudios y actualizaciones de los donantes y organismos. Según estos, la mayoría de los donantes aún están en busca de mecanismos para garantizar un manejo gubernamental informado y equilibrado de todas las cuestiones relativas a las políticas que afectan al desarrollo en los países socios, teniendo en cuenta los diversos intereses nacionales e institucionales en juego. Se advierte que los sistemas de donantes con diversas instituciones que mantienen importantes operaciones de ayuda se están esforzando por fortalecer la coherencia, incluso entre sus propios programas de ayuda, y esto les cuesta mucho más en las áreas más amplias relativas a las políticas. Al mismo tiempo, cabe destacar un resultado positivo en el estudio de Japón. La importante racionalización que se está llevando a cabo en el sistema de ayuda japonés, el quinto programa de ayuda bilateral más grande del mundo, ofrece la seria posibilidad de que se puede superar inclusive los intereses institucionales profundamente arraigados y los obstáculos a la coherencia. Estos cambios fundamentales, con hitos importantes en 2006 y 2008, tuvieron impulsores internos importantes y también se vieron influidos por la participación de Japón en la campaña internacional de eficacia de la ayuda.[128]

VIII. Integración suficiente de programas e iniciativas globales en las agendas más amplias de desarrollo de los países socios (principalmente responsabilidad de los programas mundiales y sus partidarios).

Conclusiones: El progreso hacia una integración suficiente de los programas y de las iniciativas mundiales ha sido mayormente lento: sólo una cuarta parte de las evaluaciones presentadas señalan progresos, y otras documentan los problemas y las presiones que causa la falta de integración de estos importantes programas.

Todos los informes de evaluación nacional, salvo uno, contienen conclusiones sobre este resultado previsto. Una clara mayoría[129] considera que esta integración de los programas mundiales no es suficiente y no percibe un progreso significativo en esta dirección, y una tercera parte considera que es satisfactoria.[130] Algunos llegan casi a cuestionar la validez del objetivo de integración de la Declaración. El análisis se centra en los programas de salud más importantes, y los siguientes extractos reflejan la gama de conclusiones.

“Existen evidencias de cierta integración de los programas mundiales en las agendas de desarrollo más amplias: el Gobierno de Nepal solicitó formalmente a la Alianza Mundial para el Fomento de la Vacunación y la Inmunización (GAVI por su sigla en inglés) y otras formas de apoyo general en base a sus estrategias. No obstante, los programas mundiales no se han alineado con eficacia a nivel institucional y operativo, aunque la GAVI va a canalizar sus recursos de fortalecimiento de capacidades a través de la cuenta común de los enfoques sectoriales”. (Nepal, página 52)

“Tanto el Gobierno como los donantes afirman que los programas y las iniciativas mundiales no están suficientemente integrados a las estrategias o sistemas nacionales. En cambio, tienden a adoptar un enfoque descendente, exigen condicionalidades y presentaciones de informes de carácter exclusivo, y demuestran poca capacidad para integrarse con las iniciativas existentes en el país, o para utilizar los sistemas nacionales sin exigir condicionalidades especiales. Se están informando costos de transacción muy elevados, y el Ministerio de Salud incluso ha planteado que hace falta una unidad independiente externa y financiada por donantes para ocu-parse de los requisitos administrativos del Fondo Mundial. La falta de representación oficial en el país agrava la situación, y el Gobierno afirma que los fondos comunes son mucho más eficaces que los programas y las iniciativas mundiales para lograr los resultados de desarrollo. Sin embargo, esto puede depender del plazo de ejecución que se tenga en cuenta, ya que la percepción era que los fondos verticales pueden lograr resultados más rápidamente, pero son insostenibles a media-no plazo”. (Mozambique, página 41)[131]

Casi la mitad de los informes de evaluación dejan en claro que en los países afectados, este es un tema complejo y controvertido. Incluso aquellos que critican la escasa integración de los programas mundiales, reconocen explícitamente en varios casos la importancia de los fondos y las actividades adicionales involucrados, y en algunos casos los resultados obtenidos, especialmente en relación con varias mejoras clave en materia de salud. Al mismo tiempo, una tercera parte de las evaluaciones trasmite críticas de los efectos negativos más amplios sobre el establecimiento de prioridades nacionales y el desarrollo de sistemas de salud sostenibles. La evaluación de Malawi comenta sobre los elevados costos de transacción que conlleva el aplicar programas verticales, en tanto que la de las Islas Cook sugiere que en realidad es el país el que terminó integrándose a las prioridades de los fondos mundiales, y no al revés.

En el tercio positivo de las evaluaciones se indica, como lo dice el estudio en Senegal, que estos programas “caben en las estrategias nacionales, se alinean y se armonizan”,[132] y otras dos observan la actitud gubernamental de considerar a los programas mundiales de salud como centrales en los ministerios involucrados, por lo que se los considera integrados a la agenda nacional más amplia del desarrollo sectorial.[133] La evaluación de Vietnam, que indica que la integración está en marcha pero en una fase inicial, señala la esperanza de que la Alianza Sanitaria Internacional IHP+ tenga el potencial para lograr más mejoras.[134] En Bolivia se percibe como un beneficio el hecho de que estos programas permitan centrarse en las capacidades institucionales de los distintos sectores en particular.

La actualización de los Países Bajos menciona la conclusión generalizada de sus embajadas de que los fondos mundiales y los verticales, salvo algunas iniciativas, han estado socavando las agendas de París y Accra al imponer exigencias exorbitantes a las capacidades nacionales, mientras que también ponen en peligro los procesos nacionales de planificación.

IX. Mayor capacidad de los países socios para desarrollar y aplicar estrategias nacionales orientadas hacia resultados (principalmente iniciativa y responsabilidad nacional)

Conclusiones: Salvo algunas excepciones reportadas, el ritmo de progreso hacia este objetivo es lento y la poca distancia recorrida se destaca en varios casos como fuente de frustración. También existen evidencias considerables de que el destino de esta reforma no siempre cuenta con una clara comprensión común en varios de los países y organismos.

Todas las evaluaciones informan sobre este resultado previsto. Cuatro de ellas[135] mencionan claras evidencias de que los países cuentan con fuertes capacidades nacionales en estas áreas, e Indonesia afirma que este es el caso.[136] Una de estas evaluaciones, en Colombia, señala que el Gobierno no aplica plenamente sus fuertes capacidades a la cooperación para el desarrollo, dados los recursos relativamente modestos involucrados. En el estudio de Mozambique[137] se observa que, a pesar de que existe un marco de evaluación fuerte y razonablemente operativo (cuya clasificación mejoró de C a B en las Encuestas de seguimiento 2005-2007), el sistema todavía no se usa lo suficiente como para servir de base para medidas futuras.[138] El informe de Uganda observa que:

“Ha mejorado el desempeño en relación con la gestión dirigida a los resultados de desarrollo. La DP contribuyó al alentar a los socios de desarrollo a centrarse cada vez más en los resultados de desarrollo y en la necesidad de trabajar en conjunto y también con el Gobierno para mejorar las estadísticas nacionales y el seguimiento de la pobreza. No obstante, otros factores han sido igualmente importantes. Antes de la DP, Uganda mostraba una preocupación activa por los resultados de desarrollo”. (Uganda, página 64)

Cuatro quintas partes de las demás evaluaciones indican diversos grados de fortalecimiento de los sistemas dirigidos a los resultados desde 2005, y otras iniciativas en curso, pero con efectos limitados en la mayoría de los casos. La apreciación que hacen los interesados en el informe de evaluación de Nepal es bastante representativa:

“Tanto entre los Socios de Desarrollo (SD) como en el Gobierno de Nepal, los encuestados concuerdan en que en los últimos años se ha puesto más atención a la preparación de marcos e informes basados en resultados. Algunos socios de desarrollo importantes están ayudando a ajustar los marcos y sistemas de presentación de informes basados en resultados, especialmente el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), que ha estado apoyando desde 2005 la incorporación de la gestión dirigida a los resultados del desarrollo.

Sin embargo, tanto los encuestados del Gobierno de Nepal como los de los socios de desarrollo indicaron que el liderazgo ejercido por el Gobierno de Nepal para lograr un mayor enfoque en los resultados no es del todo adecuado. El 77% de los encuestados del Gobierno de Nepal dijo que el mismo sólo lidera en parte este proceso, y el 89% de los encuestados de los socios de desarrollo consideró que el Gobierno de Nepal sólo lideraba en parte o no lo hacía en absoluto. Si bien se está trabajando en la mejora de los marcos de seguimiento, el 68% de los encuestados de los socios de desarrollo y el 69% de los del Gobierno de Nepal opinó que casi no hay mejoras en los marcos de seguimiento de este último. (Nepal, página 49)

Las iniciativas de los diferentes países a menudo toman sendas divergentes, con diferentes impulsores y obstáculos, y logran diferentes tipos de progreso:

  • los nuevos sistemas de preparación de presupuestos han ejercido un estímulo en dos países, reforzado en Benin por los requisitos de un creciente programa de apoyo presupuestario de varios donantes, que “refuerza la cultura de la evaluación de los resultados”,[139]


  • inversión en las capacidades de seguimiento y evaluación,


  • los enfoques basados en resultados institucionalizados en los Marcos Presupuestarios a Mediano Plazo, donde han permitido vincular las políticas, el gasto público y los resultados con las revisiones conjuntas, proporcionando así una plataforma para la responsabilidad mutua.

Varias evaluaciones notan pocos progresos debido a la sobrecarga de las capacidades y/o la inversión insuficiente en este trabajo, mientras Bangladesh y Samoa están invirtiendo en la generación de datos confiables como base para el fortalecimiento de los sistemas. Otros tres países, Camboya, Zambia y Malawi, avanzan en la dirección correcta y cuentan con buena parte de la “arquitectura” necesaria para las estrategias orientadas a los resultados, pero estos sistemas aún no cuenta con madurez o efectividad para manejar las cuotas principales de recursos, o sufren graves limitaciones de capacidad. En la evaluación de Vietnam se observa que esta área sigue siendo un punto débil, y que sólo representa un “objetivo a largo plazo”, ya que se ve complicado por cuestiones estructurales, como la organización del presupuesto y la descentralización.

Muchos de estos países están realizando inversiones de variada importancia en el desarrollo de capacidades para estas áreas, y varios de ellos cuentan específicamente con el apoyo relevante de sus donantes para este trabajo[140]. Otras conclusiones de diferentes evaluaciones incluyen:

  • “progresos sustanciales desde 2005” (Nepal) pero pocas evidencias de que los donantes apoyen la labor del Gobierno,


  • los socios donantes están proponiendo iniciativas inadecuadas para fortalecer los mecanismos y las herramientas de evaluación de estrategias nacionales (Malí),


  • el énfasis del propio país en la gestión dirigida a los resultados ha llevado a los donantes a aplicar cada vez más enfoques basados en resultados, pero aún no se notan los resultados (Senegal),


  • la propuesta de reducir y armonizar el uso de indicadores de 85 a 30 en el acuerdo marco de apoyo presupuestario general (Senegal).


  • tres evaluaciones (Camerún, Malí y Bolivia) notan un progreso insuficiente en general, y otra señala que simple-mente no se otorga la seriedad suficiente a este trabajo (Indonesia).

En los donantes, dentro de los estudios y las actualizaciones se identifican varios esfuerzos para adoptar o fortalecer los enfoques basados en resultados.[141] Los siete estudios de oficinas centrales de donantes y las cuatro actualizaciones que comentaron sobre este tema identificaron los siguientes problemas, que afectan tanto a los sistemas de los países socios como a los de los donantes y las relaciones entre ambos. Cabe señalar que estas conclusiones y obstáculos aún reflejan los que se observaron en la Fase 1 de la Evaluación en 2008:

  • Tres estudios (Japón, Suecia y Estados Unidos) indican inquietudes sobre la dependencia de los sistemas de gestión, información y estadísticas de los países socios, que pueden socavar la supervisión y la presentación de informes sobre los resultados, cuando dichos sistemas son débiles y el compromiso de mejorar es limitado,


  • Los mismos tres estudios hacen observaciones sobre los desafíos de la atribución, sobre todo cuando los informes sobre los resultados dependen en gran medida del uso de los sistemas nacionales,


  • En dos estudios (Suecia y Japón) se identifica una tensión entre el compromiso con la Declaración de fortalecer los sistemas nacionales de los países socios para los resultados (apropiación y alineación) y la necesidad de transparencia, que impulsa una agenda de presentación de informes sobre resultados centrada en los donantes. La Fase 1 de la Evaluación encontró que esto era un problema con el reporte de resultados para los donantes en general y no existe evidencia que sugiera que esto ha cambiado.

Otros factores identificados por los estudios individuales son:

  • la falta de supervisión adicional específica sobre la adhesión a los compromisos de París y Accra, más allá del ciclo de supervisión del CAD (Irlanda) y/o la falta de indicadores objetivos de AOD,


  • la falta de una cultura organizativa de supervisión y evaluación, y la falta de capacidad para diseñar marcos de resultados o llevar a cabo actividades de supervisión y evaluación (España),


  • la falta de claridad en torno a la comprensión de la gestión dirigida a los resultados del desarrollo (Suecia),


  • énfasis inicial excesivo en el diseño de marcos e indicadores y no lo suficiente en sistemas para recolección de datos (Banco Africano de Desarrollo).

3.6 Generar y rendir cuentas sobre los resultados de desarrollo

X. a) Mejor rendición de cuentas por parte de los países socios y donantes a sus respectivos ciudadanos y parlamentos (los donantes y los países son responsables por separado)[142]

Conclusiones: Salvo algunas excepciones notables, el progreso entre los donantes, que contaron con un punto de partida más ventajoso y con mayores recursos, ha sido mayormente lento. Entre los países socios también ha sido mayormente lento, y falta recorrer una distancia considerable, pero algunos países han logrado avances moderados a partir de una base más ventajosa, y demuestran lo que se puede lograr. Un mayor número de países socios se están haciendo cargo de la necesidad de obtener y publicar la información de los donantes sobre la ayuda. Dos terceras partes de las evaluaciones indican que la presentación de informes de los propios países sobre la ayuda ha mejorado, en general junto con una mejor rendición de cuentas a los parlamentos, y a través de ellos, posiblemente a los ciudadanos en general. Sólo en seis evaluaciones se aborda la responsabilidad frente a la sociedad civil organizada, con conclusiones bastante mixtas.

La publicación oportuna de información clave sobre flujos, usos y resultados de la ayuda es el requisito para mejorar la responsabilidad de los países y donantes para con sus ciudadanos y parlamentos. En la mayoría de los casos, la presentación, el escrutinio y la aceptación de la información clave y las propuestas de los parlamentos son a la vez un importante vehículo formal para la transparencia pública y una parte importante del proceso legal. También se espera que este resultado abra oportunidades significativas de consulta y participación directa de los ciudadanos y la sociedad civil organizada.

Ninguna de las evaluaciones nacionales trata de evaluar la responsabilidad de los donantes ante sus propios parlamentos y públicos, pero casi dos terceras partes de ellas abordan la información transparente de los donantes sobre la ayuda dentro de los países anfitriones. En la mitad de estas se observa que la preparación de bases de datos nacionales sobre los flujos de ayuda ha aumentado la transparencia y el potencial para lograr la responsabilidad. Otros tres países (Camerún, Senegal y Zambia) están trabajando para generar bases de datos similares, con el fin de responsabilizar a los donantes por sus compromisos y mejorar la previsibilidad de la ayuda, y Benín ratifica la misma necesidad. Sobre el requisito previo de publicar a nivel nacional la información básica sobre la ayuda, Colombia y Uganda observan que se han mantenido los sistemas que ya estaban consolidados, diez[143] señalan que desde 2005 la práctica ha mejorado en diversos grados, y seis[144] observan que no hubo ninguna mejora.

En el mismo 50% de las evaluaciones se observa que la responsabilidad ante los parlamentos, y por ende a través de ellos, se ha reforzado. No obstante los grados de mejora varían ampliamente, y aproximadamente en la mitad de estos casos sólo se asegura la revisión formal de algunas partes del ciclo completo de conclusiones/ayuda/presupuestario. Otras conclusiones incluyen:

  • La legislatura es libre de desempeñar una función más activa, pero a nivel nacional la ayuda no resulta un tema político atractivo.


  • La presentación crónicamente tardía de las leyes presupuestarias ha socavado la responsabilidad parlamentaria y pública.


  • En tres evaluaciones, Vietnam, Camerún y Bolivia, se señala que la responsabilidad de los donantes sigue siendo bastante limitada.[145]

Casi una tercera parte de las evaluaciones incluyen conclusiones directas sobre la consulta y participación de los ciudadanos y la sociedad civil organizada en materia de ayuda. En tres países se observa su crecimiento moderado gracias al mayor espacio proporcionado por el Gobierno y/o a la presión de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Otras evaluaciones indican una amplia gama de resultados y razones:

  • En cinco países se observa un avance lento y una gran distancia por recorrer.


  • Mozambique cuenta con estructuras formales, pero en la práctica la participación es limitada.


  • En Vietnam se observa una “exigencia limitada”, mientras que en Senegal las OSC exigen firmemente un proceso más participativo para la preparación de las estrategias nacionales.


  • En Sudáfrica se observa que la gran cantidad de organizaciones diferentes que hay que consultar y la multiplicidad de diferentes voces constituyen un obstáculo.


  • En la evaluación de Camboya se observan indicios alentadores de responsabilidad recíproca entre las partes interesadas gubernamentales y civiles a nivel local.

Sólo en la evaluación de Benín se concluye que los cambios relacionados con la Declaración han tenido un efecto directo en la mejora de la transparencia y la responsabilidad, mien-tras que otras ocho dan a entender que han tenido al menos un efecto indirecto. Al menos, como señala la evaluación de las Islas Cook, “están creciendo las expectativas de las partes interesadas”.

Los resultados de la Fase 2 respaldan en gran medida la conclusión de la Síntesis de la Fase 1 según la cual la transparencia y responsabilidad interna, tanto de los donantes como de los países socios, es la base de la responsabilidad recíproca. Este fue también el punto de partida específico de la propia Declaración. No obstante, sigue siendo cierto que los mecanismos directos de responsabilidad recíproca han evolucionado en menos casos que lo esperado.[146] Los escasos aportes adicionales de importancia sobre este resultado en los estudios de donantes confirma la sensación de progreso disperso y limitado reflejado en las evaluaciones nacionales. En tres estudios (Japón, Suecia y los Estados Unidos.) se observa una falta de mecanismos para abordar el tema de la responsabilidad recíproca, a pesar de que los dos primeros asumieron un compromiso específico a nivel político.

Otros acuerdos que se han implementado son:

  • la intensificación y el fortalecimiento continuo de las capacidades de los sistemas nacionales (Irlanda y los Países Bajos),


  • el énfasis en las evaluaciones conjuntas (Japón),


  • la publicación de las condiciones vinculadas a los desembolsos (Reino Unido),


  • mayor transparencia y la publicación de la información sobre las asignaciones y los desembolsos por países (Reino Unido),


  • un trabajo específico a nivel nacional con los demás donantes y socios gubernamentales, para mejorar la responsabilidad mutua (Reino Unido),


  • el uso de herramientas tales como los análisis de gobernabilidad y de corrupción (Países Bajos y Reino Unido),


  • garantizar el compromiso con la sociedad civil en los países socios cuando se empleen modalidades tales como los enfoques sectoriales (Países Bajos).

El poco progreso se explica en parte por la dificultad de movilizar y estructurar los mecanismos necesarios para poner en práctica un compromiso de esa naturaleza, que requiere medidas acordadas entre el país socio y muchos donantes.

Otra fuente de conclusiones y análisis interesantes, sobre la situación y el progreso de los mecanismos de responsabilidad recíproca y de las iniciativas de transparencia de la ayuda a nivel nacional, fue la encuesta que llevó a cabo en 70 países del sistema de la ONU para informar al Foro 2010 de Cooperación para el Desarrollo y la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en septiembre de 2010.[147] El documento de referencia elaborado en base a esta encuesta incluyó una amplia gama de conclusiones y propuestas relativas a la responsabilidad recíproca, tanto a nivel nacional como internacional. Algunos de los puntos principales, sobre todo en torno al nivel nacional, fueron los siguientes:

  • El progreso en la responsabilidad mutua es limitado, pero algunos países han establecido plataformas importantes como base para el progreso futuro.


  • Aún existe mucha confusión sobre el significado de la responsabilidad recíproca en materia de ayuda, cómo medirla y cuánto se ha progresado. En la encuesta 2011 de la Declaración se debe elaborar una definición mucho más clara.[148]


  • Existe una gran necesidad de regular a nivel mundial las evaluaciones nacionales de progreso de la responsabilidad recíproca, para aprender lecciones y generar más presión para un progreso mundial.


  • La comunidad internacional debe considerar que la responsabilidad recíproca consiste en que los parlamentos y otras partes interesadas a nivel nacional exijan rendición de cuentas por la ayuda, no sólo a su propio Gobierno ejecutivo, sino también a los proveedores de cooperación para el desarrollo.

Los donantes con ideas afines deben tener aún más iniciativa para conducir la responsabilidad recíproca a nivel nacional. Se debe animar aún más a los proveedores no pertenecientes al CAD (gobiernos, fondos mundiales, ONG y fundaciones privadas) a que participen en la responsabilidad recíproca a nivel nacional. Hacen falta muchos más esfuerzos para conectar la responsabilidad recíproca y los procesos de transparencia a nivel internacional y nacional.

X. b) Progreso hacia los compromisos del Programa de Acción de Accra (párrafo 24) sobre transparencia y responsabilidad para lograr resultados de desarrollo (los donantes y los países son responsables por separado y en conjunto).

Conclusiones: Tanto la falta de conclusiones generales como la naturaleza de las conclusiones disponibles indican que el progreso hacia el objetivo de la transparencia ha sido mayormente lento a moderado, tanto para los donantes como para los países socios, y lento a inexistente en cuanto al objetivo común de “contar con revisiones de evaluación mutua ... para 2010 en todos los países que adoptaron la Declaración”.[149]

El crecimiento de la transparencia, un tema que es transversal a casi todos los objetivos clave, ya se ha tratado principalmente en Resultado X ya mencionado. No obstante, cabe señalar en el presente informe que una amplia Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda (IATI, por sus siglas en inglés) ha comenzado a abrir nuevas opciones, asumiendo que cuidadosamente agrega valor a los sistemas de información existentes. El apoyo para esta iniciativa y la colaboración con su trabajo ofrecen otra oportunidad a los donantes y organismos, los países socios, la sociedad civil y otros interesados para concretar sus compromisos con este principio.[150] Esta organización se presentó en septiembre de 2008 en Accra, Ghana, como una iniciativa cuyo objetivo es lograr que sea más fácil acceder, utilizar y comprender la información sobre los gastos destinados a la ayuda. Reúne a los países donantes, los Gobiernos de los países en desarrollo, las organizaciones no gubernamentales y los expertos en información sobre la ayuda para que puedan acordar las formas de compartir más y mejor información sobre la ayuda. Dos actualizaciones de donantes (del Reino Unido y los Países Bajos) mencionaron a la Iniciativa como un mecanismo específico para garantizar la responsabilidad recíproca. Otros dieciséis países donantes y agendas también son parte de esta Iniciativa, junto con 19 países en vías de desarrollo. En el caso de Suecia y el Reino Unido, se introdujeron Garantías de Transparencia a nivel nacional.

En otra iniciativa digna de mención, la organización no gubernamental, Publique Lo Que Financia (Publish What You Fund), ha ido más allá con un primer intento de iniciar un balance comparativo detallado de los niveles actuales de transparencia de la ayuda entre los donantes. En base a ocho fuentes de datos y usando un total de 16 criterios e indicadores derivados de su conjunto de Principios de Transparencia de la Ayuda, esta evaluación utiliza una metodología específica para otorgar puntuaciones colectivas de transparencia a treinta donantes multilaterales y bilaterales. Estas puntuaciones demuestran grandes variaciones entre los donantes: la puntuación más alta es más del doble que la más baja. Los autores expresan advertencias sobre el uso y la interpretación de estos resultados, y son criticados en algunos espacios.[151] Esta Evaluación no ha realizado un examen de la fiabilidad de esos resultados, pero encuentra que los datos son lo suficientemente bien fundamentados como para ser mencionados. Esto podría además ayudar a estimular el debate y acciones futuras en lo que es probablemente la base más vital para la eficacia de la ayuda, y en donde la información reconocida y acción han sido escasas por demasiado tiempo.[152]

En cuanto a los mecanismos estructurados de responsabilidad recíproca, si bien no existe una tendencia clara en general, cabe identificar una serie de conclusiones individuales que forman dos grandes grupos:

a. Los países en los que se identifica un progreso en aumento o un buen potencial:

  • En la evaluación de Bangladesh se observan acuerdos operativos para la evaluación recíproca en dos sectores, y se mencionan planes para desarrollar un sistema más amplio.


  • En Camboya y las Islas Cook, se observan sistemas que están mejorando gradualmente, y una de ellas indica que las mejoras en el cumplimiento de los requisitos de gestión financiera y adquisición, las auditorías y los procesamientos judiciales (junto con los principios de la Declaración) han ayudado a lograr este progreso


  • En Senegal se observa que el marco presupuestario a mediano plazo, así como la propuesta de emplear indicadores mejor centrados en el acuerdo del marco de apoyo presupuestario, ofrecen perspectivas de mejora.

b. Los países donde se han realizado esfuerzos, pero se ha logrado poco éxito hasta el momento:

  • En Colombia se ensayó en 2010 un foro tripartito de responsabilidad recíproca, pero se limitaba principalmente a compartir información.


  • En Malawi funcionó durante 2007 un Foro de Alto Nivel para la coordinación de la ayuda, pero resultó “no particularmente exitoso”.


  • En Zambia, los donantes señalan que la responsabilidad recíproca es débil, en gran parte debido a la falta de progreso en el desarrollo de un marco formal de responsabilidad recíproca, y que está afectada por la poca disponibilidad de datos y la gestión deficiente.

Varias evaluaciones[153] enfatizan el problema primordial de que la responsabilidad entre el país y los donantes sigue siendo asimétrica.

“En Camboya, la Declaración de París ha mejorado la transparencia y la responsabilidad recíproca a nivel nacional, aunque las relaciones de responsabilidad con los socios de desarrollo se han mantenido asimétricas”. (Camboya, página 41)

“La responsabilidad recíproca es quizás lo que más tensión genera entre el Gobierno de la República de Zambia y los donantes. Algunos funcionarios entrevistados del Gobierno de la República de Zambia expresaron la opinión de que, si bien las acciones del Gobierno se someten a muchos escrutinios, los donantes no están igualmente abiertos al escrutinio en temas tales como la entrega oportuna de la ayuda. La inclusión de indicadores relacionados con el desempeño de los donantes al Marco de Evaluación del Desempeño puede ayudar mucho a paliar este desequilibrio percibido. Otros funcionarios del Gobierno de la República de Zambia también quieren que las organizaciones de la sociedad civil que reciben apoyo de los donantes se incorporen a este marco de responsabilidad recíproca”. (Zambia, página 20)

XI. Menos corrupción y más transparencia, que refuerce el apoyo público y permita una movilización y asignación de recursos más efectiva (los donantes y los países son responsables por separado).

Conclusiones: Las medidas que se necesita para mejorar la transparencia han ido progresando de lenta a mode-radamente en casi todos los casos, y son claramente más fuertes en la mitad de los países. En aún más países se han ensayado varias medidas de lucha contra la corrupción, pero las apreciaciones de los encuestados informados y otras fuentes aún no logran documentar el tipo de progreso tangible que haría falta para fortalecer el apoyo público y la movilización y asignación efectiva de recursos.

Todas las evaluaciones aportan conclusiones sobre este resultado, y su cobertura se centra en la situación y las medidas adoptadas en los países, en lugar de hacerlo en las expectativas de esfuerzos complementarios por parte de los países donantes para combatir la corrupción a nivel internacional.

Como complemento de otras conclusiones sobre la transparencia, ocho evaluaciones[154] señalan concretamente un aumento de la transparencia en las finanzas públicas. Más de dos tercios observan estrategias nuevas o reforzadas de lucha contra la corrupción, o conjuntos de medidas que se vienen tomando desde 2005, y que incluyen medidas para fortalecer las leyes, auditorías y reformas de las instituciones y del sistema de adquisición. Cinco[155] indican muy poco impacto significativo hasta la fecha. Cuatro evaluaciones[156] señalan expresamente investigaciones recientes o en curso. En algunos casos, los informes señalan distintas evaluaciones de los esfuerzos que se están realizando y de los progresos logrados, por parte de los Gobiernos, los donantes y la sociedad civil. Ninguna de las evaluaciones observa aún un progreso marcado en la reducción de la corrupción,[157] y muchas dan testimonio de los obstáculos persistentes que aún falta superar:

  • En Afganistán, la estrategia de lucha contra la corrupción, publicitada a nivel internacional, es poco conocida dentro del país, y la competencia y la duplicación de funciones entre los organismos involucrados impiden que las medidas sean eficaces.


  • En Benín, un extensísimo programa de reforma de la gobernabilidad lanzado en 2006 con un conjunto de herramientas de lucha contra la corrupción y modernización de la administración pública, con reformas de recursos humanos y remuneraciones, aún no ha dado frutos.


  • En Uganda se observa que a pesar de una política declarada de “tolerancia cero” y de una variedad de organismos de lucha contra la corrupción en el ámbito nacional y local, la corrupción sigue sin disminuir.

Al mismo tiempo, algunos informes señalan una creciente ola de indignación y frustración pública a causa de la corrupción. El informe de Benín es breve:

“La corrupción es el factor que más limita los avances en el área de las finanzas públicas en Benín. Este fenómeno es visto hoy por todos los segmentos de la población como un verdadero obstáculo para el desarrollo socioeconómico del país.” (Benín, página 37)

En varios casos, la acción conjunta con los donantes, (o la presión concertada de éstos) ha sido un factor de refuerzo importante para combatir la corrupción:

  • En dos casos recientes, (Uganda y Zambia) existen grupos de donantes que prestaban apoyo presupuestario o sectorial que adoptaron fuertes posiciones conjuntas para asegurarse de que se tomaran medidas.


  • En Nepal, la presión de un donante llevó a recomendar una adquisición independiente para un programa sectorial.


  • En varios países se mantienen diálogos entre el Gobierno y los donantes sobre la corrupción, sobre todo para presionar por una aplicación más estricta.


  • Incluso en Senegal, que sufrió una regresión en cuanto a transparencia, con grandes bloques de fondos públicos (fondos presidenciales, nacionales de asambleas y auditoría, así como los de los nuevos donantes) que no están abiertos para el escrutinio presupuestario, la evaluación concluye que la presión concertada y sostenida de los donantes resultó útil para lograr un nuevo código de adquisiciones.

Las medidas que toman los donantes para combatir la corrupción a nivel internacional van generalmente más allá de los ministerios y organismos responsables de la ayuda, y se canalizan a través de más amplias estructuras gubernamentales y legales. El instrumento clave ha sido el Convenio de la OCDE contra el Soborno de 1999, reforzado por la Recomendación de 2009 para reforzar la Lucha contra el Soborno de Funcionarios Públicos Extranjeros en Transacciones Comerciales Internacionales.

3.7 Puntos del resumen de las conclusiones sobre la eficacia de la ayuda

Los tres objetivos de la Pregunta Central 2 (mejorar la eficacia de la prestación de ayuda y la gestión y el uso de la ayuda, y promover mejores alianzas) atraviesan las evaluaciones de progreso en esta sección, comparados con los principales efectos previstos de la Declaración. La revisión de las conclusiones proporciona las siguientes perspectivas.

La eficiencia de la prestación de ayuda

Resumen de hallazgos: En general, el panorama sobre las ganancias de eficiencia es mixto, pero hasta la fecha resulta aleccionador en relación a la importancia de esta consideración entre los objetivos de la Declaración.Resumen de hallazgos: En general, el panorama sobre las ganancias de eficiencia es mixto, pero hasta la fecha resulta aleccionador en relación a la importancia de esta consideración entre los objetivos de la Declaración.

La conclusión general de la Evaluación es que, hasta la fecha, se han reducido muy poco las cargas de gestión de la ayuda al aplicarse la cooperación basada en la Declaración, y que incluso en algunos casos han aumentado las cargas. Esto sugiere que si existiesen esperanzas genuinas de reducir rápidamente las cargas, éstas han probado ser irrealistas.

Al mismo tiempo, muchos mecanismos y prácticas basados en la Declaración están facilitando una visión general mucho mejor de la ayuda a los países socios y a los donantes. En los casos en que se aplicaron junto a sistemas nacionales lo suficientemente robustos, han incrementado la capacidad del país para manejar un apoyo más estratégico, especialmente a nivel sectorial. En igualdad de condiciones, esto se refleja en el aumento de los gastos que los donantes destinan a la ayuda.

Más concretamente, cuando la ayuda se presta mediante enfoques basados en programas, como se desprende de los análisis del sector de la salud, la eficiencia parece haber aumentado en los casos en que las reformas están bien integradas. No obstante, en otros casos se considera que hasta la fecha los costos de transacción en realidad superan los requisitos del trabajo bilateral, a menudo asociados a la falta de reducción de las misiones de los donantes, el cumplimiento de requisitos o los análisis.

Finalmente, se podría esperar obtener al menos algunos beneficios de las contribuciones que realiza la ayuda basada en la Declaración para fortalecer las reformas de la gestión de las finanzas públicas.

Gestión y uso de la ayuda

Resumen de hallazgos: Con todas las reservas necesarias sobre el lento y desigual progreso, es evidente que, en general la gestión y el uso de la ayuda ha mejorado en los países examinados, especialmente en relación a la situación anterior a la Declaración. Además, la ayuda en los términos de la Declaración parece haber contribuido significativamente a ese cambio. Una excepción a este último punto puede estar en los Programas Mundiales que están generalmente insuficientemente integrados con otros procesos, pero que en algunos casos se considera que, de hecho, entrega mejores resultados de desarrollo.

Si bien el registro de cada una de las conclusiones relevantes varía de un país a otro, e incluso dentro de un mismo país, están surgiendo normas colectivas. Algunos países están ejerciendo con firmeza la apropiación y muestran seguridad en la gestión y uso de la ayuda en aspectos muy variados, en tanto que otros lo hacen de manera selectiva en determinados sectores o programas. Los efectos dependen mucho del contexto del entorno operacional. Los elementos que parecen apoyar la mejora son:

  • el tiempo que llevan incorporadas las reformas basadas en la Declaración;


  • una apropiación nacional firme que incluya la gobernabilidad política y el compromiso político y burocrático;


  • un sólido marco de políticas tanto para los objetivos de desarrollo como para la ayuda misma;


  • sistemas nacionales robustos; y


  • marcos fuertes y exhaustivos de presentación de informes y evaluación.

Prácticamente todas las evaluaciones mencionan al menos un ejemplo de gestión y uso fuerte de la ayuda a nivel sectorial, incluso donde existen salvedades, y se identifican algunos buenos ejemplos de mejoras a nivel nacional como, por ejemplo, el apoyo presupuestario general.

Existe una suficiente masa crítica de donantes disponible para participar en estos casos de mejora de gestión y uso, cuando los sistemas son lo suficientemente robustos. Existen evidencias de que al menos una fuerte minoría de donantes está dispuesta a hacer más, y a abordar y gestionar los riesgos involucrados según sea necesario. Si bien está claro que aún existen desacuerdos y frustraciones sobre el alcance que podrían tener y que han tenido las mejoras en estas áreas, se han informado pocos casos de conflictos importantes.

Sin embargo, persiste una preocupación generalizada en torno a la gestión de las finanzas públicas y las cuestiones de corrupción, que se mencionan como un importante obstáculo para el progreso en algunos contextos. La mejora de las estrategias y los marcos basados en resultados proporciona una mayor seguridad y una base para la confianza. La Evaluación también pone en evidencia la necesidad de un mayor compromiso sostenido a nivel de políticas, para utilizar la ayuda con el fin de priorizar las necesidades de los sectores más pobres y excluidos, incluidas las mujeres y niñas.

La promoción de mejores alianzas

Resumende hallazgos: El grupo de evaluaciones de resultados que reflejan “el establecimiento de alianzas más inclusivas y eficaces para el desarrollo” indica un cambio mayormente positivo. Un cambio directo que se produjo es que la Declaración se ha centrado explícitamente en las relaciones de ayuda, y abrió un diálogo importante sobre las propias alianzas (entre los países y los donantes, entre donantes y con otras partes interesadas), en lugar de dedicarse sólo al aspecto técnico o financiero de la gestión de la ayuda. También ya se están sintiendo una serie de ventajas prácticas claras.

Existe evidencias de que actualmente las alianzas tienen en general una base más fuerte, que se apoya en el fortalecimiento de los niveles de transparencia, la apropiación por parte de los países socios y los mecanismos estructurados para el diálogo y la colaboración de alto nivel, especialmente en torno a las modalidades de ayuda basadas en programas. Natural-mente, esto se suma a la necesidad de romper algunos límites, acordar prioridades y dedicarse a abordarlas.

Existen algunas evidencias de la racionalización de los donantes, especialmente cuando cuentan con el apoyo de una política de gestión de la ayuda o instrumento similar, y con un fuerte liderazgo gubernamental. No obstante, esto no es una tendencia general. La previsibilidad está mejorando, pero la fragmentación sigue impidiendo el diálogo y la comprensión compartida de las prioridades y de las formas de abordarlas. Hace falta un esfuerzo mucho más concertado y coherente, tanto de los donantes como de los países.

La falta de delegación coherente de los donantes a sus oficinas de campo se menciona frecuentemente como un obstáculo práctico a la mejora del comportamiento de las alianzas. Las decisiones que se toman en las oficinas centrales (o que no se toman cuando es necesario) impiden el progreso y las alianzas en el campo.

Las mejoras logradas hasta la fecha en las alianzas se produjeron a pesar de lo limitado d el progreso en casi todos los países para establecer mecanismos adecuados que permitan evaluar mutuamente el desempeño. Ni los donantes ni los países socios pueden afirmar que han cumplido con todos sus compromisos, pero el tema recurrente es que las relaciones siguen siendo asimétricas. Para lograr muchos más progresos frente este obstáculo hace falta que los países asuman un liderazgo mucho más fuerte, y que los donantes reconozcan sus responsabilidades de rendición de cuentas dentro de la relación.

Además, es posible que la base prometedora de alianzas mejoradas sea frágil. Al pasar de las etapas iniciales de aplicación de las reformas a los aspectos más profundos de resolución de problemas y enfrentamiento de nuevos desafíos, probable-mente se intensificarán las demandas impuestas a los países socios y a los donantes como grupo. Las mejoras iniciales de los hábitos de cooperación y las bases para una mayor confianza se pondrán a prueba para comprobar si son lo suficientemente resistentes como para soportar estos cambios, sin disolverse ni volver a caer en los antiguos métodos fragmentados.


[52] Las evaluaciones están basadas en los procesos de categorización de las respuestas de las evaluaciones nacionales realizadas por diferentes miembros del Equipo Central y triangulizadas entre dichas categorizaciones, como se detalla en el Anexo Técnico.

[53] Existen indicios frecuentes en muchos, si no en la mayoría de las evaluaciones de que algunos donantes están haciendo mucho más que la media en la aplicación y cumplimiento, pero solo referencias fragmentarias a quiénes son. La mayoría de los estudios de los donantes y las actualizaciones no realizaron las preguntas que figuran en el Marco de la Fase 2 de la evaluación, y cubren diferentes plazos. La información confiables en las evaluaciones y estudios se ha utiliza para hacer referencias específicas a los registros de donantes individuales siempre que sea posible.

[54] Los criterios para llegar a esta evaluación fueron los siguientes:

  • la amplitud y complejidad de los cambios necesarios;
  • si los cambios necesarios iban a ser administrativos, reglamentarios, organizativos, legislativos o incluso constitucionales;
  • si iban a requerir grandes inversiones o desviaciones de los recursos financieros, humanos y administrativos, teniendo en cuenta los medios del principal país o donante/organismo responsable;
  • si iban a requerir el fortalecimiento de las capacidades a corto, mediano o largo plazo, teniendo en cuenta los medios, y
  • “evidencias de lo posible” que reflejaran el rango de los logros entre los diferentes países o donantes.
  • cada una de las reformas previstas puede haber tenido diferentes orígenes en distintos países y sistemas de donantes u organismos durante el período 2000-2005, como se destacó anteriormente en el capítulo sobre el Contexto.

[55] Los énfasis de Accra se prolongaron aún más en la búsqueda de preguntas individuales, pero obtuvieron pocas respuestas directas, debido al escaso tiempo disponible para que Accra se volviera conocido e hiciera sentir su influencia, tal como lo confirma la falta de respuestas a las preguntas directas sobre sus efectos.

[56] Resumido.

[57] Escala: Alto, Moderado, Limitado, Simple.

[58] Escala: Uniformemente alto, mayormente medio, mayormente bajo, uniformemente bajo.

[59] Escala: Rápido, moderado, lento, muy lento, ninguno o regresión.

[60] Escala: Sustancial, moderada, poca, ninguna.

[61] Escala: Muy buena, buena, adecuada, escasa (tiene en cuenta las fuentes complementarias disponibles).

[62] Véase Samoa, página 54, para consultar un ejemplo útil de las medidas gubernamentales en el sector de la salud y algunos de los problemas operativos que se están abordando.

[63] Al responder a estas preguntas, la mayoría de las evaluaciones nacionales tuvieron en cuenta los resultados de los indicadores de seguimiento de la Declaración hasta la fecha, pero al tener en cuenta otras evidencias llegan a conclusiones algo más profundas.

[64] Por ejemplo, Bolivia. Ghana y Samoa informan mayores flujos de ayuda detrás de las nuevas prioridades nacionales.

[65] Mozambique en referencia a la salud, página 66. Entre otros ejemplos se cuentan el sector del agua en Uganda, la Educación y la Salud en Nepal (aunque no en otros sectores), el sector del medio ambiente en Sudáfrica, donde se cita que los resultados (según datos de la entrevista) se pueden atribuir directamente a la Declaración, página 37.

[66] Los resultados sobre este efecto previsto interactúan sobre todo con los efectos previstos iii, x, 10b y xi.

[67] Estas evidencias del cumplimiento de las políticas son más sólidas que en los resultados de la Fase 1 en 2007.

[68] El material en los siguientes párrafos deduce algunos de los obstáculos de la evidencia. Ésta generalmente se encuentra mezclada con las conclusiones de varios estudios de donantes relativos al enfoque en el cumplimiento y una cultura de evadir riesgos, así como la excesiva centralización de los sistemas y decisiones de varios donantes, lo cual va en contra de la alineación.

[69] Véase también Zambia, página 35.

[70] Por ejemplo Sudáfrica y Malawi; véase también Benín, página 65 y Nepal, página 42.

[71] Véase en particular Vietnam, página 22.

[72] Esto ilustra un compromiso específico de Declaración que quizá sea demasiado simplista y dogmático, sobre todo cuando cuenta con el respaldo de un objetivo cuantitativo en los Indicadores de Seguimiento. Para obtener una crítica clara, véanse las conclusiones del informe de Vietnam.

[73] Entre los ejemplos se cuentan: Malawi, que informa la continua falta de uso por parte de los donantes a pesar de las medidas gubernamentales destinadas a producir mejoras. Zambia (sector agrícola), que informa que los donantes no utilizaron los sistemas nacionales de financiamiento y adquisición a pesar de las iniciativas del Gobierno para mejorarlos; Bangladesh, donde el uso de los sistemas gubernamentales por parte de los socios de desarrollo sigue siendo limitado a pesar de las reformas sustanciales en los sistemas de adquisición y gestión de las finanzas públicas que se han basado en el apoyo de los socios de desarrollo; y la evaluación de Nepal, donde “no ha habido ningún progreso en el uso de los sistemas nacionales desde 2005”. Si bien el nivel de uso de los sistemas nacionales parece haber aumentado en términos reales, esto se debe a los mayores niveles de AOD de parte de los Socios de Desarrollo más comprometidos. En proporción, “todos los indicadores clave permanecen sin cambios y algunos pueden haberse deteriorado”, página 43.

[74] Por ejemplo en Bangladesh, donde un desacuerdo entre los Socios de Desarrollo y el Gobierno sobre la atenuación gubernamental de algunas disposiciones de la Ley de Adquisición Pública de 2006 por una enmienda reciente de dicha Ley, provocó un nuevo descenso del uso del sistema nacional de adquisición: los Socios de Desarrollo impusieron restricciones a las adquisiciones locales de los proyectos que financian (Bangladesh, página 22). Véase también Zambia en el sector de la salud, con otra nota al pie, y Mozambique, donde la percepción de inquietudes sobre la gobernabilidad provocó la suspensión del apoyo presupuestario de los donantes.

[75] Uganda, página 31, Malawi y Zambia también ponen énfasis en el apoyo a la función de auditoría como una forma de aumentar la confianza en los sistemas (aunque ninguno informa sobre los resultados).

[76] Islas Cook, Malí, Mozambique, Samoa y Vietnam. Cabe señalar que la evaluación de Mozambique detecta evidencias convincentes, de parte del Gobierno y de los donantes, que impugnan la relevancia de los resultados de la Encuesta de Seguimiento y de la Evaluación Nacional de las Políticas e Instituciones.

[77] Afganistán, Bangladesh, Camboya, Malawi y Zambia (aunque Malawi señala inquietudes de los donantes sobre la adquisición).

[78] Benin, Camerún, Nepal y Senegal.

[79] Afganistán, Bangladesh, Malawi, Mozambique y Vietnam.

[80] Camboya, Islas Cook, Mozambique y Vietnam.

[81] Afganistán, Bangladesh, Benín y Zambia.

[82] También abordado en Colombia y Sudáfrica.

[83] Sin embargo, véase la advertencia: “Los compromisos de armonización de los donantes han sido más difíciles de lograr, ya que la división del trabajo entre las organizaciones internacionales ha resultado más compleja de lo previsto. El énfasis práctico en las estrategias de ayuda conjunta ha sido limitado, incluso en los casos en que el gobierno desarrolla las estrategias y trabaja para mejorarlas. La falta de consenso entre los socios de desarrollo sobre la modalidad ideal de financiación sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la aplicación exitosa de la DP en Uganda”, página 61.

[84] Bangladesh, en la página 26, se refiere al compromiso mutuo dentro de la Estrategia Conjunta de Cooperación para lograr la complementariedad de los donantes en el marco de una iniciativa liderada por el Gobierno. Hasta el momento, el Gobierno, debido a sus capacidades limitadas y a la falta de una política o estrategia clara, no ha demostrado una función eficaz de liderazgo que logre aumentar el uso de la complementariedad de los donantes. Como resultado, esto ha quedado liberado a la voluntad de los propios donantes.

[85] Bolivia, página 57.

[86] Bolivia, Camerún, Mozambique y Senegal. Mali señala que “el grupo de donantes involucrados en la división de trabajo son miembros de la Unión Europea, quienes están sentando el ejemplo al respetar el Código de Conducta de la UE de 15 de Mayo de 2007”, página 20.

[87] El seguimiento de iniciativa rápida de la UE sobre la División del Trabajo (DoL por sus siglas en inglés) abarca 28 países, de los cuales los más relevantes son los siguientes: “(9) La DoL parece ser un proceso promovido por los donantes. La mayoría de los gobiernos socios aprueban el progreso provocado por los donantes, pero raramente asumen una función activa en la dirección del proceso. Desde el último seguimiento, se ha progresado poco en el fortalecimiento de la apropiación de la DoL por parte de los socios. En los países donde el Código de Conducta de la UE [sobre la Complementariedad y la DoL] fue el punto de partida y vehículo principal del proceso de DoL, los donantes no pertenecientes a la UE muestran cierto interés limitado en la DoL. Esto puede tener dos razones: el Código de Conducta no ofrece una orientación clara sobre la forma de integrar activamente a otros donantes en el proceso impulsado por la UE, y algunos donantes bilaterales y multilaterales con amplias carteras de ayuda dudan en participar en los procesos de DoL. Contrariamente al acuerdo internacional sobre la división del trabajo en la Declaración de París, el Programa de Acción de Accra y los Principios de Buenas Prácticas sobre la DoL liderada a nivel nacional, algunos organismos multilaterales declaran a nivel nacional que sus estatutos les impiden participar en los procesos de DoL”. Buercky, U y Knill, P (2009) 2ndMonitoring Report of the EU Fast Track Initiative on Division of Labour, un producto del seminario técnico de la UE sobre la eficacia de la ayuda, 30 de noviembre de 2009. La evaluación de Bolivia también señala que si bien existe un foro de DoL, el Gobierno muestra poco compromiso o apropiación en el proceso, lo cual ha limitado el progreso.

[88] Camerún y Malawi, pero véase la crítica en el informe de Benín según la cual, a pesar del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD), la planificación de los distintos organismos sigue siendo aislada, página 43.

[89] Por ejemplo, el informe de Zambia proporciona sólidas evidencias de las dificultades que enfrentó una iniciativa liderada por el Gobierno a través de la Estrategia de Asistencia Conjunta (JAS, por sus siglas en inglés) destinada a que Zambia dirigiera la DoL y la racionalización a nivel sectorial. La evaluación del Banco Africano de Desarrollo cita los hallazgos de la evaluación conjunta de JAS en Zambia. El informe también resalta que aunque el Banco había participado en JAS en ocho países, ’el proceso de estrategias conjuntas ha perdido impulso recientemente’ y el Banco se ha re-enfocado en la preparación de sus propias estrategias.

[90] Este estudio, realizado por el Equipo de Trabajo sobre la División del trabajo y la complementariedad, se publicó en la Extranet de la Evaluación para que se hagan observaciones y para uso eventual por parte de los participantes, y en la página de la Evaluación de la Declaración de París del sitio Web del CAD. Véase también el 2009 OECD Report on Division of Labour: Addressing Fragmentation and Concentration of Aid Across Countries, OCDE-CAD.

[91] Un tercio de las evaluaciones señalan que los procedimientos de los donantes se han reformado y simplificado en ejemplos más acotados de diversos acuerdos sectoriales, incluidos los fondos fiduciarios de varios donantes, en tanto que otra tercera parte menciona poca o ninguna evidencia de cambios significativos en la simplificación de las políticas y los procedimientos o un comportamiento más colaborativo.

[92] Véase por ejemplo Malawi, página 35.

[93] Aunque el informe de Uganda también señala que “Sin embargo, algunos donantes siguen utilizando muy poco los enfoques basados en programas; sería conveniente un mayor avance en este aspecto de la armonización.”, página 35.

[94] El informe de Malawi encuentra menos obstáculos, gracias a la simplificación y reforma de los procedimientos y políticas de los donantes, que ha contribuido a la calidad y la puntualidad de los informes del Gobierno sobre el desembolso de la ayuda y la presentación de informes, página 35.

[95] Vietnam, página 30.

[96] Véase también Camboya y Uganda, “Los costos de transacción siguen siendo elevados, y se relacionan con las exigencias que los Socios de Desarrollo siguen imponiéndole al Gobierno en términos de tiempo, necesidades de presentación de informes y uso de los recursos a través de numerosas misiones y reuniones. Si bien la coordinación de las misiones ha mejorado y hay más misiones que se llevan a cabo de manera conjunta y bien coordinada, la mejora no es lo suficientemente grande para reducir también significativamente la cantidad absoluta de misiones sin coordinar”, página 65.

[97] Véase Zambia, página 27, “los Socios de Cooperación (CPs por su sigla en inglés) siguieron realizando misiones separadas, incluso durante el período sin misiones. Entre los Socios de Cooperación, uno de los retos principales que producen un desempeño deficiente en esta área es el deseo continuo de los Socios de Cooperación de “levantar sus banderas” para permanecer visibles”.

[98] Por el Foro y Red Africana sobre Deuda y Desarrollo (AFRODAD).

[99] El Banco Asiático de Desarrollo señala avances en las Misiones de Campo Conjuntas, que en 2009 representaron el 53% del total de las misiones, por encima del 40% en 2008 (actualización del BAsD).

[100] Países Bajos, página 15.

[101] Si bien algunos de estos se basan casi exclusivamente en las dos primeras rondas de datos de la Encuesta de Seguimiento para su base de datos fácticos.

[102] El informe de Malawi afirma que “gran parte de la mejora de la previsibilidad de los flujos de ayuda se puede atribuir a la aplicación de la Declaración de París (DP) como consecuencia de varios factores, incluidos: (a) la mayor presión de grupo dentro de las Estrategias Comunes de Apoyo Presupuestario (CABS por su sigla en inglés) para que los miembros cumplieran sus compromisos, lo cual dio lugar a una responsabilidad conjunta más coherente entre los miembros de las CABS; (b) la agrupación del dinero de los donantes en las CABS y también la simplificación de los procedimientos de presentación de informes en el marco de la DP, que permitió al Gobierno presentar puntualmente la mayor parte de sus informes y asegurarse un flujo de fondos más constante y predecible; y (c) la reducción de la multiplicidad de informes, procedimientos y formatos de presentación de informes en el marco de la DP”, página 36.

[103] La actualización de Australia para la Fase 2 de la Evaluación resalta que la predictibilidad pluri-annual de los compromisos de la ayuda está siendo fortalecida también a nivel regional mediante el marco de las Alianzas para el Desarrollo del Pacífico.

[104] Indonesia, página 60.

[105] Bolivia, página 49.

[106] Por ejemplo Malawi, donde las limitaciones de los desembolsos se vinculan con la “escasa capacidad de absorción de las instituciones gubernamentales, los resultados macroeconómicos y de operaciones de cartera del país, el impacto de una reciente crisis económica y financiera dentro de uno de los países donantes, y los problemas de gobernabilidad”, página 37.

[107] Benín, Colombia, Senegal y Uganda.

[108] Benín, Bolivia, Indonesia, Malawi, Malí, Mozambique y Sudáfrica.

[109] Bolivia, página 103.

[110] Vietnam: “El Crédito de Apoyo a la Reducción de la Pobreza, lanzado en Vietnam en 2001, se ha convertido en un modelo de mejores prácticas sobre la condicionalidad en las operaciones de apoyo presupuestario, basado en principios que se reflejaron posteriormente en la Declaración de París y el Programa de Acción de Accra. Las condiciones anuales toman la forma de medidas políticas a corto plazo, destinadas a lograr las metas de desarrollo de Vietnam. Se negocian entre el Gobierno de Vietnam y los Socios de Desarrollo (SD) por medio de grupos de trabajo sectoriales en los que pueden participar los Socios de Desarrollo no financieros, lo cual hace de este instrumento una plataforma clave para el diálogo sobre las políticas de desarrollo”, página 28.

[111] Banco Africano de Desarrollo, Australia, Japón, Suecia.

[112] España página 46, Banco Asiático de Desarrollo, Austria.

[113] Véase http://www.oecd.org/dac/scalingup para obtener este informe y las ediciones anteriores.

[114] El trabajo en ambas fases de la Evaluación ha puesto de relieve la importancia de que los donantes y/o agencias apliquen las capacidades a fin de conocer en profundidad los contextos en los que están trabajando, que sean capaces de responder de manera oportuna y apropiada, y que coordinen y armonicen sus acciones con diferentes partes de sus propias administraciones (coherencia de las políticas) y con los demás (armonización). Estas capacidades están destacadas en la propia Declaración de París.

[115] OECD (2009) Survey on the levels of decentralisation to the field in DAC Members’ development co-operation systems DCD(2009)3/FINAL 26 May 2009 [Véase International Partnership on Managing for Development Results Report on pilot of incentives self-assessment tool WP EFF].

[116] Uganda cita el caso de la descentralización del Banco Mundial, y Benín señala un aumento de los niveles de la capacidad en las oficinas locales, si bien las decisiones se siguen tomando en las oficinas centrales.

[117] Bangladesh, Indonesia, Malawi, Mozambique, Samoa y Uganda.

[118] Benín, Camboya, Colombia, Islas Cook, Indonesia, Malawi, Malí, Nepal, Sudáfrica y Zambia.

[119] Para consultar otros ejemplos, véase Camerún, página 46, y Zambia, página 28.

[120] Por otra parte, la evaluación de Malawi muestra dudas sobre la capacidad de los funcionarios locales para manejar más autoridad.

[121] Esta inquietud también se refleja en algunos análisis auto-críticos de los organismos donantes. Véase DFID 2009k, página 73.

[122] No participaron los siguientes: Grecia, Corea, España, Suecia y los Estados Unidos.

[123] La información sobre la descentralización en Suiza se refiere principalmente a la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cooperation Suisse au Dévélopement, COSUDE). La Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO) aún no ha iniciado un proceso estructurado de descentralización.

[124] Banco Asiático de Desarrollo, Australia, Irlanda, Japón y el Reino Unido.

[125] Según el enfoque de Australia, “el grado de descentralización depende del tamaño y la ubicación de los programas nacionales, ya que la gestión tiende a descentralizarse menos hacia las oficinas más reducidas”, Australia, página 6.

[126] “La reforma de la descentralización es vista, por los funcionarios internos y los socios en los países regionales miembros, como un factor independiente pero muy importante que afecta el desempeño del Banco sobre la eficacia de la ayuda (ver Encuesta de Funcionarios Anexo 5). Sin embargo, un lento progreso significa que la delegación de responsabilidades todavía está en marcha y el alcance de un involucramiento efectivo permanece limitado’. (párrafo 16)

[127] OECD (2009) Survey on the levels of decentralisation to the field in DAC Members’ development co-operation systems DCD(2009)3/FINAL 26 May 2009.

[128] La participación en la campaña internacional de eficacia de la ayuda como motor de la reforma también se cita en el estudio de España.

[129] Camerún, Colombia, Islas Cook, Ghana, Malawi, Malí, Mozambique, Nepal, Samoa, Vietnam y Zambia plantean inquietudes en torno a las iniciativas de financiamiento regional, y a la manera en que los donantes se sienten atraídos a apoyar este tipo de iniciativas, en gran parte porque al donante le resulta más conveniente realizar los desembolsos a través de estos canales.

[130] Una de las evaluaciones señala un panorama mixto (Bangladesh), una es muy positiva (Sudáfrica), en tanto que los resultados finales de otra no son claros (Benín).

[131] Véase también Malí, página 39.

[132] Senegal, página 42; véase también Sudáfrica.

[133] Si bien el estudio del sector de la salud en Uganda señala que “las iniciativas mundiales de financiamiento como el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (FMSTM) y la Alianza Mundial para el Fomento de la Vacunación y la Inmunización (GAVI por su sigla en inglés) no siempre han estado dentro del presupuesto y bien alineadas con las prioridades sectoriales. Los recursos se han canalizado a través del modo de financiamiento de proyectos por parte de los donantes, y la previsibilidad ha sido limitada. Con el fin de mejorar la eficiencia general del sector, se prevé que el financiamiento proveniente de las iniciativas mundiales estará mejor integrado con las actividades del III Programa de apoyo al ámbito de la salud (HSSP III por su sigla en inglés) y será más previsible en el futuro.”, página 45.

[134] Mozambique también cita la esperanza de ingresar a la Iniciativa de Salud Mundial de los Estados Unidos, para trabajar con los Gobiernos y otros donantes en pos de los cambios a nivel sistémico, página 41.

[135] Mozambique, Colombia, Sudáfrica y Uganda.

[136] Uganda añade que el principal problema a abordar, que quedó documentado también en la Evaluación de la Fase 1 de la Declaración, no se relaciona tanto con la medición de los resultados y los impactos en sí misma, sino con el seguimiento endeble de la calidad de los aportes y de la ejecución de las iniciativas financiadas por la ayuda, lo cual obstaculiza realmente la eficacia de la ayuda en relación con los resultados de desarrollo, página 66.

[137] Mozambique, página 43.

[138] Véase también Ghana, página 44, para consultar la evidencia de cierto nivel de fortalecimiento en las capacidades de Ghana en esta área. Sudáfrica informa una sólida capacidad en la gestión basada en resultados en sus universidades, con los consultores y en la sociedad civil, la cual hasta ahora el Gobierno no ha utilizado suficientemente en sus sistemas operativos. “Esto está cambiando, sin embargo, con la llegada de las contribuciones a los problemas críticos de las mediciones”, página 42.

[139] Benín, página 51.

[140] El Banco Asiático de Desarrollo informa que ha incrementado su apoyo de asistencia técnica para las capacidades de sus países socios en esta área.

[141] Entre los ejemplos se cuentan: (Banco Asiático de Desarrollo) un extenso plan de acción de GpRD desarrollado para integrar la GpRD en todo el Banco; (Australia) nuevos sistemas para mejorar el rigor de la medición del desempeño y los sistemas de garantía de calidad; (Países Bajos) parte de su apoyo al APG puesto en una “base estructural”, con una parte del mismo en forma de “tramo de incentivo” basado en los puntajes de los indicadores dentro de la matriz de resultados de un Marco de Evaluación del Desempeño.

[142] Véase la encuesta del PNUD/FNUDC sobre las iniciativas nacionales de responsabilidad recíproca en 70 países.

[143] Bangladesh, Benín, Camboya, Islas Cook, Malawi, Mozambique, Samoa, Vietnam, Indonesia y Zambia.

[144] Afganistán, Bolivia, Camerún, Malí, Nepal y Senegal.

[145] Por ejemplo, Bolivia señala que “la responsabilidad parece apuntar más a la responsabilidad de los donantes ante los interesados en sus países de origen que ante la sociedad boliviana”, página 71

[146] Ghana cita la opinión, unánime entre los entrevistados, de que ha mejorado la calidad del diálogo sobre la Gestión de las Finanzas Públicas.

[147] Véase Consejo Económico y Social (ECOSOC por su sigla en inglés) (Linguee) (2010) Key findings of the 2010 mutual accountability survey, Foro de Cooperación para el Desarrollo, y Martin, M (Ed); Rabinowitz; G y Kyrili, K (2010) Review of progress in international and national mutual accountability and transparency on development cooperation, Documento de Referencia para el Simposio de Alto Nivel del Foro de Cooperación para el Desarrollo, Versión Revisada, octubre de 2010, Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas: Nueva York.

[148] Aparentemente, la encuesta y la discusión resultaron fundamentales para la revisión de la pregunta original, demasiado simplificada, sobre esta cuestión para la Encuesta de Seguimiento sobre la Declaración de París de 2011.

[149] Programa de Acción de Accra, párrafo 24b.

[150] La reciente propuesta de calificaciones de la “Calidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo” incluye de hecho la participación de los donantes en la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda (IATI por sus siglas en inglés) como indicador inicial de ayuda de alta calidad, como parte de su dimensión de “transparencia y aprendizaje”. Hasta el momento, dieciocho donantes han firmado la IATI, y 19 países socios la han ratificado: la diferencia es que los donantes se comprometen a ciertas obligaciones específicas de presentación de informes. Esta iniciativa está abierta a todos los candidatos, incluidos los proveedores de ayuda más allá de la OCDE-CAD, para que en el futuro pueda convertirse en un instrumento de transparencia más inclusivo.

[151] Por ejemplo, la inclusión de la membresía en IATI como uno de los 16 indicadores es criticada por algunos.

[152] Véase Publique Lo Que Financia (Publish What You Fund), Aid Transparency Assessment, 2010. Para contar con una referencia en la etapa de borrador de la discusión, los resultados se resumen a continuación:

  • Grupo 1: Por encima del 75% (Banco Mundial, Países Bajos, Reino Unido).
  • Grupo 2: Por encima del promedio de 60,8% de los donantes (Comunidad Europea, Irlanda, Banco Asiático de Desarrollo, Suecia, Australia, Fondo Mundial, Banco Africano de Desarrollo, BID, Noruega, Naciones Unidas, Dinamarca y Alemania).
  • Grupo 3: Por debajo del promedio de 60,8% de los donantes (Finlandia, Suiza, Bélgica, España, GAVI, Francia, Nueva Zelanda, Canadá, Luxemburgo, EE.UU. y Corea), y
  • Grupo 4: Por debajo del 50% (Italia, Austria, Portugal y Japón).

[153] Camboya, página 41, Mozambique página 47 y Malawi incluyen comentarios sobre las relaciones de poder asimétricas.

[154] Bangladesh, Benín, Camboya, Islas Cook, Malawi, Mozambique, Samoa y Sudáfrica.

[155] Bolivia, Camerún, Indonesia, Malawi, Malí.

[156] Indonesia, Malawi, Malí y Zambia.

[157] Por ejemplo Benín, página 51, y Malí, página 29.




Esta página forma parte de la publicación 'LA EVALUACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE PARÍS, FASE 2 ', como capítulo 8 de 11
Edición 1.0 de la publicación, con fecha de la versión 07-07-2011,
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